miércoles, 9 de agosto de 2017
CITA A CIEGAS.- (MICRORRELATO) Primera parte
Tenía mucha curiosidad por saber cómo era su aspecto físico, y aunque
ya me había hecho una idea, sentía la necesidad de abrazarlo. Y por eso decidí
enviarle un mensaje en el cual le comunicaba que tenía que verlo ya. Cuando lo
recibió, me contestó rápidamente, que estaba muy ocupado y que no podría estar
conmigo ni un instante. Excusas y más excusas. No me creí ni una palabra. No sé
a qué le tenía miedo. Quizás temiera no gustarme, ya que, al mandarle tantas
fotografías mías y verme aún mona, él creyera que a mí sólo me atraían los
guapos. Pues sí, me encantan los hombres guapos, ¿a quién no? pero ahora no. De
jovencita sí. Ahora me fijo más en otras en las cosas que no se ven, y que en
una fotografía del año la nana de él, yo percibí. Vi la luz que desprendía la
mirada de sus ojos, la chispa de su sonrisa y lo que encerraba dentro del alma.
Esas cualidades las poseía él y aunque no lo conocía en persona, sabía que era
un hombre bueno, y por muchos mensajes que recibía de los internautas
poniéndolo a parir de un burro, ninguno me convencía. Era el mejor tipo del
mundo. Sentía que me quería de verdad y jamás me haría daño. Él pertenecía a la
gente de palabra, como son todos los ceutíes. No era del pelotón de lo viles y
cobardes. Nunca me traicionaría ni abusaría de mí. Yo presentía que era sincero
conmigo, me lo decía el corazón y mi corazón nunca me ha engañado. El caso es
que lo convencí para verlo en persona y quedamos en que al otro día cogería el
Ave para Barcelona, ya que él vivía allí desde hacía muchos años, y mira por
donde yo tenía a una hermana que se fue muy jovencita, conoció a un tipo muy
majo se casaron y comieron perdices. La llamé rápidamente y le dije que iba a
pasar tres días en Barcelona. Llené una maleta de ropa, la más moderna y bonita
que tenía. Quería sorprenderlo. Que cuando me viera se quedara con la boca
abierta, en una palabra, que se volviera loco de pasión. Una vez sentada en el
tren, me hacía mil preguntas sobre su aspecto físico y seguía pensando el
motivo de su temor, hasta que llegué a la conclusión de que quizás tuviera la
figura de un intelectual, bueno, al menos éste es muy inteligente y eso sí que
me pone en cantidad. Al final me adormilé un poco cuando de repente el tren
llegó a la estación. En ese momento lo llamé para saber la hora y el lugar del
encuentro. A las once del otro día en el mismo centro de la Plaza de Cataluña. Me dijo
que llevaría un ramo de flores rojas para que yo lo reconociera y como él sabía
perfectamente cómo era mi aspecto, le dije que me buscara entre la gente. Mi
cuñado estaba en la estación con mi hermana. Nos abrazamos, nos pusimos al día
y cuando llegó la noche no pegué ojo. Al otro día nada más que levantarme di
como veinte vueltas al piso de mi hermana. Seguía estando muy nerviosa. Me tomé
una tila y rápidamente empecé a arreglarme, repasando cada detalle de mi cuerpo,
arrasando con todos los pelos que pudieran estorbar cada roce de sus manos.
Después empecé a pintarme los ojos de todos los colores del cielo, parecía el
arco iris. Me lavé la cara y me eché colorete y cuando me miré al espejo tenía
una huerta de tomates en el rostro, ¡madre mía! pero ¿qué me ocurría? ¡Si solo
es un hombre! Finalmente empecé a vestirme y me desvestí más de siete veces.
Parecía una adolescente en su primera cita. No me decidía por nada porque lo
que yo quería de verdad, es que cuando me viera se quedara con la boca abierta,
en una palabra quería sorprenderlo. Me puse un traje de chaqueta precioso y me
colgué collares y pendientes, nueve pulseras y un broche en la solapa, además
me coloqué una horquilla con mil brillantes en la melena. Parecía un árbol de
navidad. Miré el reloj, me desnudé enterita y a la ducha. Me puse unos leguis y
un jerséis ceñido. Me colgué la mochila y salí pitando de allí. Estaba decidida
a enamorarlo tal como era yo en realidad. Iba a por todas. De repente me veo
rodeada de una multitud de caras desconocidas. Me sentía un poco perdida y
rezando a mi virgencita, le rogué con todas mis fuerzas, que no se hubiera
echado atrás, cuando de repente veo un ramo de flores rojas abriéndose camino
entre la gente...Continuará…
miércoles, 2 de agosto de 2017
DE POSTUREO. –
Que dice esa mujer que no tengo nada
más que hacer que estar de postureo, y le voy a contestar, tiene usted razón
señora Mercedes llevo haciendo posturas tantos años que ni me acuerdo cuando
empecé, pero le diré una cosa, que no me arrepiento de nada, porque gracias a
eso estoy aquí. Hice postureo cuando mi pobre madre se murió en mis brazos que
no derrame ni una lágrima cantandole, pero antes de eso la estuve cuidando
montones de años, como a mi padre, que menudas posturas
tenía que hacer para lavarlo, vestirlo y cambiarlo y después de todo eso,
porque no sé si usted sabrá lo que pesa un hombre de 90 años y sin moverse,
para luego sentarlo en su sillita de ruedas, que cada vez que subía o bajaba la
acera, o cruzar la carretera, tenía que hacer veinte mil postureo para no
hacerme daño en la espalda. También hice muchas posturas en Francia, cuando a
mi hermana la mayor la operaron de un cáncer de mama, usted no se puede
imaginar lo que son más de quince horas sentada en una silla en una habitación
de un hospital de Avignon, diez días seguidos de postureo! Y luego me tire
cuidando a mi hermana la pequeña durante cuatro meses y medio hasta su último
aliento, que la pobrecita mía tuvo la peor de las agonías, desde las nueve de
la mañana hasta las nueve de la noche acariciando su cuerpo enfermo, todo el
día de postureo!!! Pero lo peor de todo es cuando a mi hija África, con solo
treinta y nueve años le diagnosticaron un cáncer de mama, que gracias a Dios ha
superado, pero me he tirado de postureo cinco largos años para que me vieran
siempre como una enorme estatua, y sabe señora Mercedes que le digo, que ojalá
me hubiera pasado a mí y no a ella, que hasta el corazón le doy yo a mis hij@s,
así que déjeme ahora que siga con mis postureos que a nadie hace daño ver una
foto como la que muestro, aunque es verdad que algo presumidilla soy, a ver, es
otro de mis defectos, pues tengo muchos, pero eso forma parte de la femineidad
y coquetería de mi personalidad y en vez de criticarme, piense solamente, que
detrás de cada postureo hay mucho dolor y sufrimiento...
LA GIRA POR LA VIDA.-
¡Oye tú! ¿Quién yo? Sí, sí tú…. ¿Quién te has creído que eres
para utilizar la palabra abuela de manera despectiva?…¿Sabes que te digo? Que soy
abuela porque tengo niet@s y a mucha honra, ¿te enteras? que no lo voy a
negar…pero, ¿sabes que las abuelas de hoy en día están cuidando a sus niet@s
para que sus hij@s estén trabajando mientras son pequeños? ¿Acaso te piensas
que aparte de sus padres, los que más los quieren son sus abue@s? ¿Qué pasa?
Que te creías que porque seamos abuelas ya estamos desahuciadas para las
pasiones desbocadas…pues te equivocas tía, porque para mí, no te mereces que te
llame señora…que tú misma te has descalificado diciendo abuela de manera
despectiva, porque esta abuela tiene las manos llenas de dolores y
sufrimientos…¡y muchas penas que me he tragado para aparentar que soy fuerte!
Una actriz de primera actuando en éste escenario donde una ha de estar siempre
dando el dos de pecho para que nadie se venga abajo…Yo también fui joven, ¿te
enteras? pero antes de eso era una niña alegre y divertida que vivía
despreocupada de la vida como todas las chiquillas del barrio, y una
adolescente que se creía una princesita… luego me convertí en esa joven y
hermosa que traía a los chicos por el valle de la amargura… en una palabra, una
mujer pasando por todas las etapas de la vida…hija, hermana, tía madre y abuela
aquí presente…Y si tú sigues caminando por los senderos de la tierra, serás
abuela en vida, no como otras que se fueron al cielo antes de tiempo y no
sintieron en su pecho el abrazo de l@s niet@s... Yo fui una madre joven, sí
señor, me casé muy jovencita, apenas tenía veinte años, y tuve una hija
preciosa y muy hermosa, pues cuatro kilos eran demasiado para mi vientre que se
quedó llenito de estrías transparentes…era como la piel de cebolla, rojas y
amoratadas de color…me sentía como un saco roto y viejo, incapaz de mostrar mi
desnudez hasta delante de mi marido y en la playa me tapaba, ¡fíjate qué cosa!
estaba acomplejada perdida…me avergonzaba de mi cuerpo que con veinte años era
como una piltrafa…era lo peor del mundo en aquellos momentos porque no le daba
importancia nada más que al físico, pero con el tiempo aprendí, ¡vaya que
aprendí! Lo mismo que cualquier mujer de mi edad, no te vayas a creer que soy
la única, no, no, para nada, que aquí hay toda clase de personas que han
sufrido y padecido en sus carnes pérdidas de seres queridos y lloran en
silencio gotas de sangre…Aprendí cuando mecí en mis brazos a mi madre en su
último aliento, ¿te enteras? que no derramé ni una lágrima para que no sintiera
miedo de la oscuridad, y le canté todas sus canciones, lo mismo que ella hizo
conmigo cuando era una niña y me daba miedo quedarme solita…Después cuidé a mis
hermanas que se fueron las dos juntitas al cielo…y a mi padre hasta que sus
piernas no pudieron sostener su cuerpo y en su sillita de ruedas lo paseé por
todas las calles de su amada tierra…¡los brazos se me pusieron fuertes y se me
llenaron las manos de sentimientos! Mis ojos están llenos de lágrimas que
derramo en mis palabras rotas de tanto llorar, y tú me vas a decir abuela como
si fuera un desahucio de la sociedad…tienes la desfachatez de poner asco en esa
palabra tan grande…Acaso tú, si sigues viviendo no te convertirías en algún
momento una abuela… En cambio mi pobrecita hermana no ha tenido la suerte de
conocer a sus niet@s…Hazte un favor a ti misma, lávate la boca cuando hables de
las abuelas, porque todas, la que más y la que menos, tenemos las manos llenas
de bondad…Yo tuve la suerte de haber colaborado en la crianza de mis tesoros,
porque para l@s abuel@s, l@s niet@s son los mayores tesoros de la tierra, que
han sacado de mi corazón los sentimientos más bellos…Pero tú sólo miras el
exterior, te crees que una mujer de mi edad, porque sea abuela ya no inspira
pasiones desenfrenadas en los hombres…¡qué superficial eres…! No te puedes
imaginar las noches de locuras…estás tan equivocada…pues…Antes era esclava de
mis temores, mis complejos, mis defectos físicos, mis estrías…las marcas de la
edad en mi rostro…mi desnudez…y…¿sabes que te digo? Que ahora soy la dueña de
mi vida… pues…la vida es como una gira por el monte cuando asombrada me quede
admirando el paisaje invitándome a subir por la cuesta, y como un caminante me
he sentido andando, parándome en alguna sombra a descansar. Otras veces me he
perdido sin saber por dónde tirar, ¡menos mal que había muchos carteles
indicando el camino! Pero yo sólo seguía los que tenían forma de corazón,
después cuando llegaba a algún desfiladero, miraba hacia abajo, no sé por qué,
y me metía en un follaje que no sabía ni cómo salir de él. Desanduve mis pasos,
y unas veces tiraba a la izquierda, otra a la derecha, haciéndome unos líos tan
grandes, que sin darme cuenta, caí rodando a una especie de jardín, era como un
laberinto de fantasía, donde me tumbé en la tierra para sentirme un poco
aliviada, y mirando hacia arriba he visto como si hubiera un espejo,
resplandecía y mientras subía y subía, he llegado casi hasta la cima, al lado
de una mirador donde está lo que tanto brillaba…era una estrella, la que creía
inalcanzable, la que siempre tenía en las manos sin saberlo hasta ahora…ahora
que me acepto tal cual…Y con mi estrella a cuesta, como una mochila, pienso
bajar la montaña cantando, con cuidado de no caer rodando, despacio,
tranquilamente, saboreando cada rincón del camino, admirando el paisaje,
bebiendo agua cuando tenga sed, y comer cuando tenga hambre. Sentarme cuando
este cansada, y jugar con todos los luceritos que me encuentre por el sendero.
Mientras tanto esperaré a que el buen Dios se decida a mantener siempre viva la
llama de la esperanza y de la ilusión…pues he vencido al tiempo, dueño del
destino, mensajero de calamidades, que hace y deshace a su antojo, que va
arrasando todo lo que pilla en su camino, ¡masculino tenía que ser! que como un
niño travieso se ha dejado atrapar por la curiosidad, dueña de la sabiduría que
con tanta coquetería le ha detenido, pues con mis niet@s, he sido capaz de
recordar la infancia, dueña de la esperanza y de la ilusión y juntas de la mano
recorremos el camino ignorando al destino…
martes, 1 de agosto de 2017
TÚ ERES MI HOMBRE.- (MICRORRELO)
Algo en mi interior me decía que no eras leal...no hice caso y seguí las flechas de mi corazón y cuando me quise dar cuenta ya estaba envuelta entre sábanas blancas y besando tu boca con el fuego de la pasión... pues…Tantas veces me dijiste que me querías que me lo creí...me llenaste la cabeza de fantasías y amores secretos... aventuras de pasiones ocultas... y yo romántica empedernida y soñadora de por vida, me puse a describir historias locas de seducción que te arrancó la sonrisa de tu voz...y tú…Al ver mis besos retratados en éste escenario, me echaste de tu vida... y... que me querías... Y por eso estoy llorando sola, triste y abandonada… ¡Ay mi amor...! Aun no comprendo por qué te empeñaste en buscarme para después dejarme... Ni por qué me dijiste tantas veces te quiero si era todo mentira...pero yo me lo creía, ¿te enteras? ¡Qué ignorante fui...! No me daba cuenta de que me estabas utilizando para darle celos a otra mujer, la que se hizo pasar por mi amiga, la que le confiaba todos nuestros encuentros en secretos... Esa que me preguntaba cuantas veces me dijiste que me querías...y yo, confiada le decía... Más de mil veces cada día... a pesar de todo…No comprendo por qué me empeño en justificar tu manera de proceder, sabiendo lo que sé de ti... debe ser que no me creo que te hayas burlado de mí, porque te quiero, porque te amo y porque me he enamorado... pues… Me acariciaste el alma mi amor, me la acariciaste con tu voz... Yo creí que el amor era puro sexo compartido de dos cuerpos invertidos entre recovecos de pasión... pero fue al sentir tus susurros suspirando en mis gemidos lo que me enamoró los sentidos...y mi piel...y ahora estoy aquí derramando lágrimas en un mundo de nadie... soñando, dejando mis palabras escritas en el aire para que te acaricien el cuerpo y te enamores de mis frases... estas que salen de mi corazón herido…de los cinco sentidos que te pertenecen desde que te cruzaste en mi camino…de mi alma perdida entre tinieblas hablando con los espíritus errantes que vagan por ahí…Si tú supieras lo que te echo de menos...si supieras cuánto me acuerdo de ti...si tú supieras la de veces que miro atrás para saber si sigues ahí... si tú supieras amor mío lo que me duele tu olvido, te darías cuenta de cómo te he querido... A veces oigo voces lejanas gritando, pidiéndome ayuda…Es el eco de tu desconcierto al saberme herida que llora en silencio por el daño que me has hecho…son los temores que te acechan cada día…Dime, ¿qué te pasa? Dímelo por favor y no me eches de tu lado, mira que tengo todo el tiempo del mundo para esperarte… ¿De qué tienes miedo mi amor? Dímelo por favor... Acércate y dime al oído a que le temes tanto, ya verás que pronto le daremos espanto cuando vea como te entrego mis besos y abrazos en la oscuridad del mar... ¡Qué bella está la noche cuando el sol se esconde...! Y yo que estoy celosa me pongo a su lado para que me ilumine con sus rayos... Mira la luna mi amor, mírala en éste momento para que nuestros ojos se crucen en la mirada... y te lleguen mis besos... Esa fuerza arrolladora que tienes abrazando mi cuerpo como si te estuvieras muriendo... agarrado a mi cintura... Esa exigente manera cuando me besas la boca como animal hambriento... ese deseo que emana de tu cuerpo que me arde hasta el aliento y pierdo hasta el conocimiento... esa intensidad tan profunda en los latidos de tu lengua buscando la mía... que juntas se pierden sin orden ni leyes que las detenga en un suspiro...eso vida mía es lo que me vuelve loca y me arden hasta los gemidos que salen buscando aire para que tú los rescates...y vuelvas a besarme… A veces te siento como si me estuvieras llamando, ¡qué cosas más extrañas me pasan...! Cierro mis ojos y me desnudo bajo la luz de la luna que cómplice me guiña… Hay alguien por ahí que me está haciendo tilín... Me habla por la mañana y me saluda de una manera tan extraña y especial que me da mucho que pensar... A veces pasan varios días y no me dice nada, ni aparece por aquí, pero tengo el presentimiento que está pendiente de mí...y yo que soy tan romántica me lo imagino dando vueltas por su casa pensando... ¿Qué es lo que habré visto en ella para no saber qué hacer? Y lo que no sabe éste hombre es que lo tengo amarrado a mi cuerpo con la fuerza de mis pensamientos…pues…A la merced de las olas del mar me dejé mecer, y en su vaivén te encontré abrazado a mi cuerpo como llama de fuego, y antes de darte cuenta te dejaste arrastrar por mis besos de terciopelo, que como un huracán se quedaron grabados en tus labios con mi boca hambrienta de deseo al sentirte en mi aliento… Debe ser que desde donde quieras que estés me piensas... y me ves corriendo por la orilla gritándole al mar y al cielo…Tú eres mi hombre… ¡Corren, corren mis piernas sobre la arena! Alzo mis brazos al cielo y la melena se la lleva el viento para atrapar tus besos... Libre, libre me siento como las gaviotas que vuelan sobre las olas del mar, y allá a lo lejos te veo y te imagino tras las huellas de mis pensamientos... ¡Escúchame! Pon tus cinco sentidos en lo que te voy a decir... Pienso en ti desde que me levanto hasta que me acuesto y me late el corazón como si estuvieras dentro... Y miro hacia atrás y te sonrío, y tú loquito perdido me alcanzas, me abrazas y me dices al oído... No sé qué es lo que tengo en el cuerpo que hasta siento las olas del mar ronroneando en mis sueños…
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