viernes, 25 de septiembre de 2015

ÉSTE QUERER MÍO.- (MICRORRELATO)




Cuántas mujeres caminan solas, están tristes porque no tienen boca a quien besar, se siente avergonzadas porque dicen que ya no tienen edad, pero si que ganas nunca les faltan…Están desahuciadas por sus mismas emociones que ni quieren ni sienten, tan razonables son con sus lógicas teorías que las condicionan y se ahogan entre pasiones…¡Qué pena, qué pena…! Ya no se dejan seducir por los sentimientos…Los suyo y los de él…Confieso que yo era una más en el pelotón de las desahuciadas, pues mi vida era pura monotonía…He sacado adelante a mis niños sin ayuda de nadie, pues mis padres se quedaron en el pueblo, además eran muy mayores, ya que fui hija única y nací después de muchos años buscándome, y me encontraron, ¡vaya que sí! Que nunca se dieron por vencidos, y por eso estoy yo aquí contando el mayor de mis secretos, porque esto que me ha sucedido es algo fuera de límites, y ha roto todas mis expectativas…Yo tenía una vida hecha, estaba trabajando, bueno y sigo…Mis hijos ya son mayores, he tenido que bregar solita con ellos, pues enviudé tan joven que ya ni me acuerdo de lo que son los besos de buenas noches de marido ni caricias de hombre…Y ahora resulta que me he enamorado por primera vez, ¡vaya que sí! Que yo no quería, incluso criticaba a esas mujeres de edad maduras que se exhibían besándose con un tío en medio del baile, lo veía ridículo y feísimo, esas cosas son muy íntimas, ¡por Dios! Además que no pega, porque si al menos fueran unos jovencitos…Y ahora me estoy tragando mis propias palabras, aunque me pese, he de confesar que estoy haciendo las mismas cosas que en mi vida se me hubiera pasado por la cabeza…A veces pienso que es como una lección que quieran darme esos, a los que llamo duendecillos traviesos, por ser tan bocaza y aprenda que nunca hay que decir de ésta agua no beberé, sobre todo por haber mirado con malos ojos a todas esas parejas…Yo creía que mi vida estaba limitada a seguir viuda hasta el final de mis días. A veces miraba a mis amigas y envidiaba sus sonrisas, pues el reír se me acabó para mí un lejano día de otoño cuando me dijeron que mi marido se había ido al cielo…Y me quedé sola, triste y vacía, con dos niños pequeños y veintiocho años, los mismo que llevo sin saber de caricias de hombre ni besos de pasión…hasta ahora…Ahora lo siento en mis propias carnes…Es un amor ardiente y llenito de fuego, me arde por todo el cuerpo, ¡qué vergüenza! No sé ni cómo me atrevo a decir estas cosas tan íntimas y secretas, pero es que necesito airearlas para que todo el mundo lo sepa…y yo pueda perdonarme, porque éste querer que yo siento es nuevo para mí, lo desconocía...Éste querer mío no puede ser bueno, que está lleno de pecado y seguro que nos condenarán por ello... y tú ahí tan feliz y contento, que no me sueltas las manos y ni yo te dejo hacerlo, porque si me apartara de tu lado, me buscarías por todas partes y me quemaría contigo en el infierno de mi cuerpo...Eso pensaba yo antes, ahora no porque me siento una mujer completa, llena, feliz y eufórica de pasión, ¡vaya que sí! Que aunque me da mucho apuro reconocerlo, me he vuelto una mujer descarada y atrevida…Después de veintiocho años viuda de repente mi corazón volvió a latir de amor…Y me da mucha vergüenza tener estos sentimientos, no me pega, se supone que una con los años ya no tiene tanta necesidad de besos y abrazos y menos de eso que me da tanta cosilla nombrarla que ni me atrevo, ¿qué hago? No sé qué hacer, ni qué rumbo tomar. Mi vida ha dado un giro de noventa grados, pues hace ya tanto tiempo que no sé de roces de manos, que me intimida hasta pensarlo...Por las caderas, las piernas y menos de caricias entre ellas…pero es que de repente siento todo mi cuerpo arder de pasión, ¡madre mía! Lo he dicho, se me ha escapado una frase llenita de fuego…y de pecado…¡Ay Dios mío! ¿cómo me ha podido pasar esto a mí? ¿Qué le voy a decir a mis hijos? Además que soy abuela de una niña preciosa... Estaba acostumbrada a vivir como una solterona, y tenía un grupito de amigas más o menos como yo. Sólo algunas, las más espabiladas y atrevidas conocieron pareja en la clase de Pilates, y se dan unos aires…y unos rocetones en los bailes de los viernes por las tardes…Esas son las que yo criticaba, y ahora mírame a mí…Ahora resulta que he conocido a un hombre de sesenta años, tan sólo me lleva cuatro, total no es muy mayor y me dice unas cosas de bonitas…Me hace sentir como cuando era una jovencita, que mil mariposas bailotean en mi pecho…¡Qué corte me da oírlo! Y no sé porqué…será que no estoy acostumbrada a que me piropeen de esas manera…con tanto ardor…Me ruborizo hasta cuando me mira, pero me da una risa ver esas chispa en sus ojos, la misma que tengo en los míos que cuando me miro al espejo me brillan como dos lucesitas, parecen como si quisieran llorar porque se me llenan de lágrimas…Son lágrimas de emoción que se asoman al balcón de la vida, pues desde que lo conocí, algo cambió para mí…Pensaba que ya era muy mayor…además es que no soy nada agraciada…Soy bajita y muy blanquita de piel, más bien rellenita y tengo muy poco pecho, en fin, que no estoy para dar saltos, ni tampoco tengo un tipazo de esos como para llamar la atención de los hombres. Francamente nunca me han dicho un piropo, en realidad más bien he pasado toda la vida desapercibida...abulto tan poquito, no sé cómo me casé… Era un vecino del pueblo, nos criamos juntos, desde chiquillos, más bien era el cariño lo que nos unió, cariño de hermanos, pues comparándolo al que siento ahora, es tan diferente…Tuve dos hijos, dos varones que se han criado sin su padre…y me quedé sin él, y sin sus besos de buenas noches y he pasado llorando y penando lo que no está en los escritos… y un frío…todas las noches vacías para mí…son muy tristes las noches para una madre jovencita y con ganas, porque mira que me he quedado con ganas, y gracias a Dios que con los niños se me olvidaba la pena, y mira ahora a mis años, resulta que me apunto a un gimnasio y conozco a un viudo solitario, como yo, y entre charlas, nos hemos hecho amigos y un poco más…Estoy enamorada, muy enamorada, y me siento joven y dinámica, si, si, porque derrocho locura de amor, alegría de vivir y muchas ganas de saltar…Siento electricidad en todo mi cuerpo, porque cuando camino me da un no sé qué, que no lo puedo explicar, pero que quisiera gritar y gritar con todas las fuerzas de mi ser, ¡Dios mío qué facil es querer! Mi corazón late con las ganas de una potranca, y mi alma está llenita de pompas de jabón, y mi cabeza…¡ay mi cabeza! Se me llenan de fantasías eróticas porque se me ocurren unas cosas que no me atrevo ni a decir…pero desde que me levanto hasta que me acuesto tengo ganas de cantar y bailar…pegados…y me da una risa…Todas las tardes coincidimos en la clase de yoga y siempre se pone a mi lado, me guiña un ojo y me dice que lo tengo loco, loquito, loco…Y a mí me recorre unos cosquilleos por el cuerpo, que no sé cómo no me tiro para él y me lo como a besos, y el corazón parece que se me va a salir del pecho…El caso es que después de un mes conociéndonos, me ha preguntado si quiero ser su pareja hasta que Dios quiera…Y por eso tengo unos nervios y una vergüenza que no sé cómo voy a seguir, pero que al final me convenció para hacer un viaje a Galicia… Y nada más llegar al hotel, ¡madre mía la fiera que salió de mi cuerpo! Me lo comí a besos, lo abracé entero y lo arrastré para mis adentros…y me apagó el fuego que me estaba quemando todo el cuerpo...


domingo, 20 de septiembre de 2015

ESE BESO QUE ME ROBASTE.- (MICRORRELATO)




 Es inevitable todo éste tormento que siento de noche y de día como si me estuvieras reclamando desde lo más hondo de tu cuerpo, que ya sin ti apenas me veo en mi existir…Mil mariposas en mi pecho danzando al ritmo de mis latidos cuando paso por tu lado como si nunca me hubieras besado…Ese beso que me robaste una mañana de sábado que ni siquiera sabía que existía, fue el comienzo de la gran aventura de mi vida y empecé a deshojar la margarita, apoderándose cada día más de mi alma, pensando que ya no podremos seguir viviendo esta utopía sin pasado ni futuro, pues tan sólo es un presente incipiente…Mi alma palpita o es mi corazón quizás el que late cuando oigo pasos ligeros tras de mí, pensando siempre que pueda ser tú, que lo mismo que yo, sienta el peso de ésta soledad que nos pesa cada día más…Y por eso paseo por lugares solitarios donde poderte encontrar. Son tan tristes los días sin ti, que apenas puedo caminar relajada. Necesito tus besos y abrazos, verte a todas horas y que me digas te quiero vida mía…¡Qué cosas me ocurren! Es la misma sensación de cuando era una jovencita, que siento un vacío en el estómago, un sinvivir, un desaliento, como si ya no tuviera la capacidad de contenerme más que para ti…Me haces falta...es una agonía constante las veces que te pienso, mi amor, pues continuamente estás habitando mi mente como un ocupa, esos que no tienen cobijo y yacen dentro de otros cuerpos…En el mío…Dentro de mi pecho, entre las costillas apretándome los pulmones, que a veces me quedo sin aire porque tú te lo respiras todo para ti, como si fuéramos una misma persona viviendo con un solo corazón…Dos almas gemelas que se necesitan para poder andar el camino de la naturaleza, como dos piernas en vez de cuatro, y los brazos y las manos éstas que tengo para seguir el pulso de tus latidos, que ya no distingo si es el mío o es que me lo ordena tu mente desde lejos, ¡qué cosas más extrañas! Debe ser ya que nos acostumbramos a estar siempre tan juntos y separados, que cuando no te veo un día nada más, es como si fueran muchos, pues más ganas tengo de ti…Y cuando ya te tengo te como a besos y con más ganas me quedo…Y por eso me encuentro de nuevo aquí, sufriendo, viéndote frente a mí, esperándome, como siempre…Se me rompía el alma de no poderte decir nada, tan sólo como estabas ahí mi amor, y yo aquí guardándome de ti para no salir corriendo y decirte al oído…Hoy no podré estar contigo, pero mañana si…Y cuando llegó la mañana, me desperté antes del alba y corrí, ¡vaya que corrí! Que corrí como una colegiala en busca de su chico, dándoles alas a mi cabeza y a mis piernas, hasta que llegué a la cita de siempre y ahí no estabas tú…Me quedé sola esperándote, allí donde nuestras piernas se enredaron entre los cañaverales del infierno aquél… Nos perdimos en el laberinto de la ciudad, seguí mi camino y no te pude encontrar…Y yo aquí buscándote por calles solitarias…Están vacías, sin alma, tan sólo yo mirando por todas partes, a ver si te encontraba, tenía tantas ganas de estar contigo que hasta me atreví a llamarte con el pensamiento, ¡fíjate como te quiero! Que a veces creo que te atraigo con la fuerza de mi deseo...Y te veo venir hacia mí con ese mirar tuyo tan especial que sin palabras me dice cuánto me quieres...Y siento tus manos junto a las mías que me dicen sin palabras cuánto me deseas y cómo me necesitas…Lo mismo que yo a ti que ya hace tiempo que no te tengo entre mis brazos mi amor, y se me quedan las piernas vacías de no poderte atrapar en un abrazo de ardiente pasión… Y te tengo, ¡vaya que sí! Que me buscas, ¡siempre me buscas con los ojos y el cuerpo entero! Hasta con el alma me envías palabras llenitas de rabia por no encontrarme por ninguna parte, porque me lo transmiten las hojas de lo árboles y el aire que me dice…¿dónde estás chiquilla? Aparece ya chiquita mía…Lo sé, lo sé….Son tus deseos vehemente que me ahogan, me asfixian y me oprimen el pecho con tu boca y lo que siento alrededor de mi cuerpo, ¡vente conmigo al huerto! Si allí donde está el fruto prohibido…Hay sombras en los caminos, están detrás de los árboles, son los latidos de tus sentidos que vienen conmigo y no paran de decirme, cuando más te veo, más te miro y más te quiero…Te necesito y quiero vivir contigo…Sabía que me estarías buscando, me lo decía el viento, son las corazonadas que nunca mienten... Y por eso aligeré  el paso y de repente te ví frente a mí, venías hacía mí y nuestros alientos se cruzaron con el temperamento de los deseos y nuestros ojos se hablaron con la mirada llena de pícara sonrisa… Estabas dando vueltas por todas las callejuelas estrechas, esas que nos alejan de las miradas curiosas de ver a un hombre y una mujer de edad madura entregadas al apasionado abrazo de los jóvenes enamorados, como si eso fuera patrimonio de la juventud y los mayores estar sentados en fila en un banco o alrededor de una mesa jugando al mus…y nada más…Estabas desesperado por darme ese beso que tanto te gusta de mí, y estuviste toda la mañana buscándolo hasta que lo pudiste encontrar, y cada vez que te acercabas, yo no paraba de reír, ¡madre mía, qué locura desatas en mí! Tan sólo por no darte ese beso que a mí me quemaba en los labios, y que tú querías apagármelo con tu boca siempre hambrienta de mi…  

 

jueves, 10 de septiembre de 2015

AMORES PROHIBIDOS.- (MICRORRELATO)



¡Cómo será que me sigues esperando! Me conoces tan bien que aún estás ahí, ¡qué paciencia por Dios! Y yo aquí con las manos atadas sin saber qué hacer ni a donde ir, porque ya lo sabes todo de mí y siento hasta tus jadeos, ¡fíjate! Y lo peor es que hasta me gustan, me hacen sentir viva, lo mismo que cuando iba al instituto. Ése sentimiento tan dulce y bello es igual que el que ahora mismo siento, viniéndome a la memoria aquellas salidas de clase, cuando tú me esperabas a la hora del recreo, ¡vaya que sí! Que te escapabas para verme pasar con mis compañeras de curso, cuando nos íbamos corriendo a comprar en la bodeguilla más cercana los bocadillos de mortadela, ¡qué rica estaba y cuántos nos reíamos con vosotros! Siempre detrás, persiguiéndonos por toda la plaza, diciéndonos cosas bonitas que nos sonrojaban y nos encantaban a la vez, en un cosquilleo tan lindo, madre mía, tan lindo que aún lo puedo atrapar en el tiempo a pesar de haber pasado los años, sintiendo mil mariposas aleteando a tropel en mi pecho y en mi piel…Como en éste hermoso momento que ando perdiéndome por las callejuelas estrechas, buscándote con la mirada y la sonrisa puesta tras de mí, oyendo algo que me haga pensar que a mi lado estás, como cuando toses o silbas muy bajito para que te pueda encontrar…Y te encontraba, ¡vaya que sí! Que te has parado descaradamente, te has acercado y sin más preámbulos, me has pasado el brazo por la cintura y me has levantado la cara, dándome un besazo en los labios que me has dejado la boca seca, muda y hambrienta…y con ganas de más…Como aquellas mañanas otoñales que nos escabullíamos de las manos corriendo, corriendo por cualquier escondite para darnos un beso o dos precipitadamente, con el corazón acelerado, muertos de miedo pensando que nos pudieran pillar in fraganti…Hasta que nos metíamos en el primer portal que tenía la puerta abierta y tras ella nos abrazábamos como dos locos, llenándonos el cuello todo lleno de rosetones, y qué mal lo pasaba tapándomelos con el pelo para que mis padres no pudieran vérmelos…Y luego los labios con los besos más largos y sabrosos del mundo, ¡qué ricos estaban y qué buenos! Tenían un sabor tan dulce, madre mía, tan dulce como los caramelos de coco, esos que sabían a poco…Los mismos besos que nos damos ahora en cualquier rincón que me saben a cerezas…y me aceleras el corazón…Y ahora no tengo ni padres ni rosetones que taparme con la melena porque me los deja grabados dentro de ella…Clavaditos como puñales en mi pecho, rojos como la carne y los derramo en ésta palabras como si fueran lágrimas de sangre...Hasta que oíamos los pasos, allí los dos apretados cuerpo contra cuerpo, aguantando la respiración, brazos y piernas retorcidas en un nudo de pasión…Y salíamos en estampidas como si fuéramos dos ladrones, alerta como estábamos de robarnos un par de besos que entonces estaban prohibidos…o eran pecado…¡Madre mía qué tiempos aquellos! Aún lo recuerdo como si fuera un juego, el juego de los enamorados, el más peligroso de todos los juegos prohibidos, como si el amor ese que sentíamos el uno por el otro fueran el mayor de los delitos…Ya no se oyen pasos que espante, ni hay nadie subiendo en el ascensor…Que aún seguimos buscando esos escondrijos con el temor de que sea prohibido o pecado lo que sentimos…Pues ya no nos conformamos con una mirada ni con dos besos tirados al aire, desde lejos, sino que queremos atraparlos en los labios, enroscados en un interminable abrazo de tirabuzón, que nos enturbia y nos enredan las pasiones ocultas y nos tiene todo el cuerpo en constante tensión, como si fuéramos dos colosos en llamas…Tan ardientes son los sentimientos que nos queman y nos arrasan, y que nos provocan cada vez que nos cruzamos en una turbulenta llamarada, que no hay ni agua ni fuentes que apaguen lo que callan nuestra boca, que voy como una quinceañera tras las huellas que vas dejando en el aire que respiro, ¡madre mía qué bonito, qué bonito! Que yo sienta todavía como cuando era una alumna del instituto…Que hasta una leve brisa me acaricia la mejilla y me sopla en el oído, te quiero, te quiero amor mío…Son las flechas de cupido que hasta en el corazón me han llegado con la fuerza de tu pasión…Pasiones que anidan en mi alma y que nunca me dejan tirada, siempre ahí, pendientes de mí, que no quieren callar las palabras que me buscan y me aclaman…¡Corre, corre, corre! No te detengas, no mires atrás, que aquí hay unos abrazos que nunca tuvieron los besos de su amado, porque otros hombres te lo robaron…Son los primeros roces y sólo tenía quince años, los más bonitos años de una vida…Vida alegre, vida bonita y bella…Vida despreocupada de todo, tan sólo la risa era mi compañera y de todas mis amigas, ¡qué alegría madre mía! Loca juventud, cuando se empieza a tontear con el chico más guapo de la pandilla…Y nos besamos y nos rozamos, cayendo en la trampa de la curiosidad, provocándonos a ir cada día un poco más allá…Fue la pasión la que nos puso la zancadilla y nos casaron deprisa y corriendo para no dar lugar a las habladurías…Y por eso ahora estoy aquí…Son los amores prohibidos y llenitos de pecados, los más ricos y más buscados…Los que me atrapan los cinco sentidos…





martes, 8 de septiembre de 2015

SUSPIROS DE AMOR.- (MICRORRELATO)



¡Cómo me gustan las calles! Y éste aire fresco que se respira al caminar es tan saludable, que cada mañana besa mis mejillas, y tú ahí vigilándome, acechándome como lobo solitario…Me lo dicen las caricias de tus manos, tus besos y tus abrazos apasionados…No me extrañes mi amor, no me llames más y déjame caminar con las letras que atrapo al azar…Son los suspiros de amor que vagan como ánimas benditas buscando a quien llorar sus penas…Aventuras de mujeres esclavas del ambiente que las rodean, quizás una gran ciudad, un pueblo, no lo sé, pero yo las vengo a liberar para que sus almas descansen en paz…Cuéntame tus pecados mujer, no te avergüences de haber amado, y verás que con mi pluma mensajera llegarás a esa cita secreta que te dejaste si acudir, que tus penas son las mías y tu llanto mi sufrir…Deja tu alma volar, echa tus lágrimas al viento, que todo lo que se hace con amor es porque lo dicta el corazón abierto…Deja que me explaye por los senderos sin ritmo ni sentido, que así las palabras olvidadas acudirán a mi cabeza con el aire que acaricia mis pelambreras y se apoderan de mi mente de una manera loca, loca…Míralas allá en lo alto, vienen raudas y ligeras, impulsadas por pasiones de las vidas secretas que nunca encontraron los besos y abrazos de sus amados…Tenía un marido muy bruto, siempre estaba tumbado viendo la tele o roncando, ya no me hace caso y además cuando se espabila se va a los bares a pasear por el centro y a mirar a las jovencitas…Y a ella la tiene apagada, encerrada y sin salir de casa…Tenía que escapar de éste submundo en el cual me veía inmersa cada día más, de tal manera que ya no sabía distinguir la fantasía de la realidad, arrastrándome a una vida que ya no quería vivir…Corred, volad, venid pronto antes que me las roben y me las quiten, se las lleve la ventolera y las enreden entre los pasadizos de las corrientes…Y por eso ella se ha vestido con sus mejores galas, se ha perfumado y se ha ido a buscar lo que no tiene en su alma, quiere liberar las pasiones que la ahogan, la oprimen y la matan…Y un hombre muy guapo le ha tirado los tejos y por eso se ha hecho ilusiones y aunque es mucho más joven que ella, lo tiene loquito, loquito…Le dice que la encuentra muy bella, que está para comérsela y que tiene un cuerpazo divino y unas piernas que quitan el hipo, y se ha quedado prendado de sus ojos y de sus labios carnosos…Y nada más que por eso se ha enamorado como una chica de dieciocho años y ahora no para de canturrear por toda la casa y su marido se la queda mirando como si fuera una extraña…Y ella le sonríe, suspira y pasa por su lado como si nada…Ahora se siente viva, ardiente y llena de fantasía y lo único que quiere es estar al lado de ese hombre el resto de su vida, porque le ha arrancado del alma los suspiros de amor con la llama de su pasión…Y por eso ha salido corriendo para escapar de la agonía que estaba viviendo…Sigue, no te pares, que mi pluma está que arde...Me llevaba, me dejaba convencer por esas pasiones ocultas y atractivas que veía en sus ojos llenos de ardiente fulgor, confundiendo el deseo con el amor…Quiero quererte a mi lado porque me lo pide el cuerpo y no para darle gusto al tuyo, que ya no quiero estar contigo cuando me arden los malos pensamientos, todos verdes y llenos de carnaza que me entra en el cuerpo cuando te veo…Tiras de mí cada vez con más fuerza, con ese hilo rojo que nos une y se tensa y nunca cede…Y yo aquí, sola, llena de flaquezas, y mira que me gusta, ¡eh! porque me encanta y me agota tanta agonía por hacerme tuya, que me estás robando el alma entera, y hasta los pensamientos me quieres averiguar para tenerme a tus pies siempre, siempre, como si de mí dependiera el que encuentre paz…Te huelo, ¡vaya que sí! Que te huelo en el ambiente que llega a mí con el aroma que desprenden tus deseos ardientes, siempre alerta y latentes a mis pasos cuando ando buscando un poco de paz para este atormentado corazón, que late al ritmo de los dos, porque tu corazón me pertenece, ¿te enteras? Porque yo te presiento, ¿sabes? Y oigo tus latidos como si estuvieras conmigo gritándome al oído…¡No me dejes vida mía! ¡No me abandones nunca que me muero, me muero…! Y eso me hace temblar, ¿te enteras? Que me asusta mucho porque yo quiero estar contigo porque tenga ganas de ti, pero no porque te sienta sufrir…Quiero ser libre como las gaviotas volando sobre el mar, quiero ser libre como el viento, no quiero ataduras y menos ser la esclava de tus sentimientos, que me arrastran y me llevan hacia las pendientes para despeñarnos, y yo quiero estar contigo porque lo desee con toda mi alma, no por lástima…No puedo ser la estrella que guía tu camino, ni tampoco tu salvavidas, tan sólo soy una mujer enamorada de las letras que andan sueltas, buscando quien las compongan en frases hechas para ahuyentar las penas de esas almas errantes, que se dejaron historias sin acabar porque les fueron arrebatadas la vida, o quizás no llegaron a una cita secreta, donde un amante desesperado todavía las están esperando…Pobre infeliz, que ahora me espera a mí con la mirada perdida en el horizonte suspirando por llegar a ella…y por mis letras...                  

domingo, 6 de septiembre de 2015

LA CUESTA DE LOS PECADOS.- (MICRORRELATO)



Me perdí en una montaña donde una mañana más de mil besos te di, y te busco donde las letras de mis flaquezas, llenando aventuras con la odisea de mis desventuras, narrando historias con las pasiones hechas en el camino de tierra donde cada piedra me habla con la agonía de sus huellas…Son vidas indiscretas, ajenas a los quejidos que dibujan el paisaje en suspiros de amor, quizás algunas lágrimas en una margarita cayó, esa que a los quince años una jovencita deshojó…Me quiere, si o no, me quiere si, o no…¡Ay Señor mío! A veces confundo la fantasía con la realidad, viniéndome a la memoria las travesuras de mi loca identidad, como si la cordura no fuera capaz de traspasar los límites de la civilizada sociedad…No quisiera que el libre albedrío de la sinrazón que me embarga, me dejara atrapada en un sueño infinito de romanticismo, como si no pudiera seguir adelante con la vida que me envuelve en ésta eterna aventura, donde alma, corazón y mente se dan la mano caminando por la vida como si fueran tres niñas traviesas a las que nunca les cansa jugar, escondiéndose tras la ilusión, y que cada vez  que la encuentro me hace vivir una juventud sin límites en las letras de mi descabellada edad…No me tientes tanto, no me busques con esa mirada llena de agonía, que al final caeré en tus brazos y me convertiré en una mujer despiadada y te arrancaré los suspiros del alma, con la fuerza de mis palabras…No quisiera dejarlas escapar porque sería morir poco a poco y de qué me serviría éste despojo de alma errante que me encuentro en el aire mirándome a los ojos, como suplicándome un poco de piedad para que las deje volar en las escenas de los amores prohibidos, ya que lícitos son perfectos y bien avenidos para algunas esposas y maridos, donde en el interior de sus almas, ya está todo dicho cuando se marchan los hijos y llegan los nietos para alegría de los abuelos…Y esa mujer entrada en años, que cada día se le escapa la vida de las manos suspirando…Tiene el corazón atormentado porque dice que ya nadie le hace caso, y ella se siente bonita, joven, alegre, risueña, es como esos cascabeles que aunque un poco oxidados, si los agita, suenan como mil campanillas…Busca por las calles y avenidas las pasiones ocultas que nunca echó de su vida y jamás estrenó…Vida incompleta para ella y sus entretelas, que una gran pasión encierra deseando darle rienda suelta brincando por los montes como cabra pirenaica, en una aventura escandalosa y secreta… Tanto miedo tiene echarlas fuera creyendo que es pecado y se para…Aceite, lentejas, pescado y una docena de clavellinas para que adornen mi salita…Tengo que seguir, tengo que seguir, que no se me olviden los tomates y una ramita de perejil…Pero un día conoció a un hombre que la miró, le dijo un piropo y la enamoró…Y ahora canta, ahora baila y ahora se siente como una adolescente…Corre, corre, ¡espérame, que ya llego! Y ya está él allí, ya lo he visto, ya me ha visto él, ¡que lo quiero, que me quiere, y qué guapo es! ¡Qué cosas me pasan por Dios! ¿Cómo me habré enamorado siendo tan mayor él y entrada en años yo? Lo quiero, si, si, y no sé por qué…Me hace señas con una margarita en alto y cuando llego a su lado me sonríe y me coge de las manos y si nadie nos mira, nos agarramos de la cintura y me arrastra tras los árboles y nos besamos como jóvenes enamorados…Y en el oído me dice cosas bonitas y me acaricia la espalda y muy despacito desliza la palma hacia más abajo exclamando, ¡madre mía, qué rica está mi niña! Y me cuenta picardía y a mí me da la risa…Lo mismo que cuando era una chiquilla y los niños del barrio trepaban a los árboles con las cuerdas que amarraban en lo alto, y dos abajo lanzándola hasta que quedaban unos columpios perfectos, y nosotras nos sentábamos con cartones para que no nos dolieran las posaderas y ¡arriba y abajo, arriba y abajo! Y ellos muertos de risa nos empujaban cada vez con más fuerza rozándonos el culo, ¡arriba y abajo! ¡Y qué alegría! Todas las niñas gritando con la cabeza hacia abajo y las piernas hacia el cielo apuntando…Y seguíamos caminando con sus besos en mis mejillas, en mi pecho y bajo las caderas, donde mil primaveras afloraban en mi rostro en un rubor encendido como pétalos en flor… Y me mira a los ojos que sonreían al cielo como en el columpio aquél tan olvidado de arriba y abajo, mientras los perros ladrando a lo lejos…Y nos agachamos, y nos tumbamos y nos besamos enroscándonos como dos lagartos rodando y rodando cuesta abajo…Callados, silencio que llega el jardinero…Y todas las niñas chillando en los bancos de los jardines con los vestidos alzados, jugando a los médicos con los niños que  nos auscultaban el pecho y nos ponían una inyección…Y nos reímos los dos, entregados a la urgencia de la pasión…Y me sienta sobre sus rodillas y me abraza con todas sus fuerzas, apretándome toda entera como si quisiera que le atravesara las costillas, y me quedara entre pecho y espalda y me dice muy bajito…Así, así quiero estar toda la vida, abrazadito a ti…Eres el aliento que me hace vivir, no me dejes nunca…Y me aspirabas, me olías y me quitabas las hojas secas que se enredaban por mi melena…Y me alzaba por la cintura y me retenía entre sus brazos con un lento beso en los labios, y antes de salir de aquellas ramas, me alisaba la falda y me ayudaba con la mano a subir la cuesta de los pecados…Y juntos de nuevo regresábamos por la montaña, donde una mañana más de mil besos te di…

martes, 1 de septiembre de 2015

CON MIS ALAS AL VIENTO.- (MICRORRELATO)



Quiero sentir que te quiero porque sin quererte muero, ya ves mi amor que necesito tus besos para seguir escribiendo, te tengo tan olvidado últimamente que no me salen los pensamientos del cerebro, como si un pensamiento tuviera esencia de su conocimiento…Si, ese pensar libre que entra y sale de la jaula sin rejas llamada sesera y se coloca ahí, sin avisar siquiera, pues vaga por mi cabeza como un avatar sin sentido de ser y decir…Voy a pensar un pensamiento…No, tan sólo es una ánima bendita enredándose por mis pelambreras, y cuando menos espera la atrapo como si fueran los ecos de tus cabellos…¡Qué cosas Dios mío piso al caminar…! Son los andares matinales los que me invitan a seguir tras las huellas de mi existir, pues es como el río de la vida, ese arroyuelo grande o pequeño, que aun estando casi seco y encharcado, al final sigue buscando su cauce hasta llegar a las aguas claras que en un torrente de cataratas se derrama en el manantial de mi inspiración… ¡Ay mi amor, cuánto echo de menos tus besos! ¿Qué daría yo para tropezarme contigo? Porque si yo te encontrara ahora mismo en mi camino, ¡ay madre mía, la de cosa que te diría en el oído! Que seguro que me arrastrarías por cualquier esquina y me abrazarías hasta dejarme sin respiración ¡vaya que sí! Que te iba a dejar el cuello del color carmesí con unos cuantos mordisquitos y más de mil besos encarnecidos, y te saldrían señales como quemaduras, ¡al rojo vivo! Y cada vez que te cruzaras en mi camino, arderían las calles como la lava de los volcanes, ¡fíjate bien en lo que te digo! que quien avisa no es traidor…Paso a pasito, sigo las huellas de mis latidos a ver si lo encuentro en mi destino…y te encontré… Se volvió loco, se marchó con el aroma de mi arrobamiento impregnados en las garras del animal que lleva dentro…Y luego se cansó…Te cansaste…te cansaste de esperar, se agotaron tus fuerzas, ya no me tienes paciencia y por eso te fuiste de mi vera…Lo sé, créeme que lo sé y comprendo la amargura de tu ser…A mí me pasa igual, ya me harté de esperar un pequeño milagro nada más, y por eso busco entre las callejuelas sin salida, allí donde sé que están clavadas las penas mías para encontrarte junto a mis letras…Esas letras que siempre me acompañan en mis andaduras, y juntas de las manos atravesamos las fronteras de nuestros destino, porque hago con ellas lo que quiero y se adaptan a vivir las aventuras que les marcan mi latidos…Y éste corazón mío late, late, late…que va traspasando el otoño y mil primaveras de la tramoya de mis entretelas, y late, late, late…Me buscó y no me vio pero me esperó. Estaba sentado en un pedrusco bajo la sombra de aquél árbol y salió pitando como perro apaleado y me paró, y me paré y nos quedamos en pié, cara con cara, ojos clavados en la mirada uno del otro…Late, late, late…dos corazones a un mismo ritmo…Y como si nada, que seguimos nuestras pisadas hasta las ramas altas, donde sus brazos me encadenaron por la espalda y como una guitarra empezó a tocar las cuerdas, mientras yo me retorcía con la flauta de la vida, saliendo una sonata de carcajadas de mi garganta…Me estás matando, me estás matando poco a poco, que no duermo, que te sueño con otro y eso me está volviendo loco, loco…Y yo me reía, me reía haciendo mil travesuras como cuando me peleaba con las demás niñas del vecindario, y me levantaba la falda de un salto para que me vieran las nalgas. Si, si, era como una manera de burlarme de ellas…Y él se revolvía abrazándome como si fuera la primera vez, con los ojos desorbitados de verse envuelto entre las risas de mi pecado y de mi vestido alzado…Y me reía, no paraba de reír viniéndome a la memoria aquella chiquilla que jugaba a la comba con mis amigas…Al pasar la barca me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero…Y nos reíamos mientras sentados en la acera los niños se agachaban para vernos las bragas blancas, y nosotras con cada brinco nos sujetábamos las faldas con las manos, y ellos dándose codazos sonriendo y gritando… blanca, blanca, blanca…De qué te ríes, dime de que te ríes…De ti, de tu niñez, de tu cara y de tus ganas de mí, de tus beso locos y de la alegría de vivir…Y seguía riendo de nuevo cuando cuesta abajo, las niñas aleteábamos como pájaros volando, era todo una aventura alzados mis brazos al cielo como alas al viento, dejándome mecer en el vaivén del aire aquél…Y en un derroche de furor, empezamos a reír los dos…Parecía un concierto diabólico de carcajadas, donde cada tono de la melodía bajaba o subía según el murmullo de la gente, que a lo lejos, se oían pasar, balanceándose mi cuerpo a los toques de cuerda, que en el silencio eran tan lentos, que mis ojos se cerraban bailando un tango, alerta a la merced de sus sonidos, al ritmo acompasado de una agonía infinita de placer mientras mis alas de golondrinas planeaban a ras del terreno resbaladizo, cuando las garras de un águila que oteaba desde lo alto se lanzó en picado y juntos nos estrellamos en un vuelo de placer…