lunes, 18 de septiembre de 2017

SUSPIRÁNDOTE LOS OÍDOS.- (MICRORRELATO)



Hay un hombre por aquí que me ha quitado todas las ansias que tenía de ti, y en estos momentos de mi vida lo quiero todo entero para mí aunque luego se vaya por ahí…Está sacando de mi garganta palabras tan ardientes que cuando me paro a pensar en frío hasta yo misma me escandalizo de los fuertes y verdes…muy verdes…como para tirarse de los pelos y rezar cuatrocientos padrenuestro…Jamás en toda mi vida me habría atrevido a decirlas ni en sueños, ni siquiera en estado catatónico de pura pasión…Era como si se hubiera metido en los delirios de mis pensamientos escarbando en cada resquicio de mis sentimientos, y me está arrancando de cuajo todas las ansias de mi cuerpo…Me dice que le excito, que lo pongo a cien y que me desea como mujer y como hembra…Que quiere pasar una noche salvaje conmigo y que algún día seré suya…pues…Te fuiste sin avisar, sin despedirte, sin un adiós...con la mirada escondida tras la cobardía de tu hombría, esa que tanto admiraba cuando me decías que me querías…Y por eso estoy llorando de pena…Siento una angustia por dentro que se me parte el alma haciéndome mil preguntas sin respuestas, ¡yo sola como una tonta hablando con la pared! Se me revuelven los sentimientos pensado y pensando del porqué me di tanto, si tú solo estabas conmigo para desahogar tus vicios…pobre de mí…me dejas sin explicaciones, y a lo bestia…pero… ¿sabes que te digo? Que ya no me importas…te puedes ir por dónde has venido…a ver si te vas a creer que me voy a quedar encerrada en casita como una santa y beata monjita…no, no, para nada…ni te voy a seguir los pasos como una arrastrada…pues…Lo único que quiero es vivir libre en mi libertad saliendo y entrando de aquí a la eternidad…Y estando en estas tesituras oigo el sonido de un privado en la burbuja del chat…Y yo que soy curiosa por naturaleza, aparte de que estaba pasando por un trance de desamor y desencanto, tentó a la fiera que llevaba dentro de mis infiernos y salió de mi boca verdaderas llamaradas de fuego que le quemarían hasta los sesos de los pensamientos nada más leerlos…Ahí empezó toda la locura de mi existir de la manera más trivial y sutil que una mujer, en estado de desequilibrio emocional podría sentir en sus carnes y en su devenir, haciéndome ver la cruda realidad de tu querer y la de él…pues…Estaba harta de tantos devaneos, rencores, malos rollos…Todo era negatividad a mi alrededor y malas vibraciones, así que ni me lo planteé. Me puse en la piel de su sarcasmo y osadía y antes de que pudiera reaccionar lo tenía arrullado entre las sábanas de mi cama…y mi desnudez… Entre mensajes de ida y vuelta, se dilucidaba frases insinuantes que levantaría a los mismísimos muertos por el contenido erótico y calenturiento, y aunque no quería entrarle al tajo por mi educación algo ñoña, y porque no me fiaba un pelo de éste tipo tan descarado, atrevido y locuaz, tenía un no sé qué, que me incitaba a seguirle como si fuera un duelo de frases morbosas retándose de a ver quién se llevaba el gato al agua…Estoy tan frágil y perdida en éstos momentos, que le contesto con frases sinuosas y sugerentes rociándolas con el ardor de mis besos, y las dejo volar por el aire como si fuera una bola de fuego arrasando con todas las tempestades del viento, reclamándole sexo rápido y urgente…¡Cómo me gustaría llenarte la boca de besos para que sintieras los deseos de mi cuerpo…! Si yo viviera allá o tú aquí, te juro por lo más sagrado que hay en este mundo que no me importaría pasar una noche loca contigo, dos y tres, todas…Todas las noches de mi vida hasta que uno de los dos dijera bastaPorque me gustas mucho, porque me pones de lo peor, porque me enamoras los sentidos, porque despiertas todos los deseos de mi cuerpo, mi alma…mi sexo se estremece de ardor…Porque quiero tenerte encima, debajo y besarte con ese beso lento y juguetón hasta que nos devoremos de pura pasión…Porque me enloqueces y porque me atraes hasta morir…pero…Me debato entre inquietudes amorfas de mis verdaderos sentimientos hacia ti y me asusto de los míos propios…pues…Quiero estar contigo entre sábanas amándonos sin prisas…suspirándote los oídos…gimiéndote…Quiero que me abraces fuerte, fuerte…que me beses hasta perderme en un laberinto de caricias y me lleves al infinito en un abrazo interminable de tirabuzón…

jueves, 14 de septiembre de 2017

EN MANOS DEL DESTINO.- (MICRORRELATO)



Yo no me quería enamorar y me enamoré…Tampoco te quise querer y te quiero más que ayer…Quisiera llorar y no puedo, quisiera morir y estoy en el intento de no vivir…Llegaste a mi vida con tu escopeta de cazador furtiva, despacito y a escondidas…pues…Me traicionaste…Has traicionado un gran amor…nuestro amor...Era intenso, loco, profundo, misterioso y libre…con fantasías eróticas…muy eróticas...Esas miradas apasionadas cuando te cruzabas conmigo…esas frases ardientes que me dedicabas pegadito a mis espaldas, resoplándome en la columna vertebral y que yo te contestaba con la lujuria de mi labia…me embadurnabas de deseo con el olor de tu aliento…me encantaba tu olor…me apasionaban las piernas…y entre ellas…No vayas a creer que una es de piedra…No, no, para nada…que me volvía mirándote con frases morbosas y tú sabiéndome desarmada, me arrastrabas a cualquier escondrijo para arrancarme los besos que me ardían en la garganta…Tenías hambre de mí y yo de ti…Estábamos casi siempre correteando por lugares solitarios para enredarnos entre abrazos, risas y pecados...Nos encantaba…Éramos como dos chiquillos haciendo travesuras…Teníamos una complicidad sagrada y aunque no éramos pareja bendita por la iglesia, tú eras mi marido a los ojos de Dios y yo tu mujer...Me lo decías en cada encuentro con tus manos acariciándome los cabellos, mirándome a los ojos tan profundamente, que me desbaratabas hasta mis semblanzas…Sentías la lava volcánica que desprendía la lujuria de mis deseos quemándome la piel, y te precipitabas al fuego en una cascada de besos…Besos ardientes y lentos que te devolvía riendo con la picardía de mis secretos...Te olvidabas del mundo con tal de verme entregada y poseída al ritmo de mis adentros en una carrera galopante…Perdida mi lengua en el laberinto de tus oídos…Embraveciéndote con palabras atrevidas y locas, enlazadas mis piernas a tu cintura en un murmullo de pasión…Mi cuerpo está que arde...no te detengas ni un momento que se me queman hasta los rizos de mi pelo negro…Aquí no hay quien te salve...Y me sonreías con el guiño de la picardía siguiendo los movimientos de las exigencias de mi cuerpo…Y ahora estoy mirando al cielo y te veo triste, infeliz, perdido en tus propios sentimientos, tus conjeturas…tus veleidades, sabiendo que por un capricho desleal me traicionaste matando nuestra bella historia de amor…Nos hemos amado y odiado a la vez…Hemos vivido una pasión desbordada y encarnizada entre verdades escondidas tras la gran mentira de tu vida…y la mía…Nos hemos hecho mucho daño, mi amor, aún así te seguiré queriendo hasta mi último aliento…pues…Fuimos una quimera en manos del destino que nos jugó una mala pasada en busca de aquello que nos faltaba…Siempre un vacío en nuestro cobijo, nuestras ansias desatadas…teníamos tanto que ofrecer y tan poco nos daban…y por eso te cruzaste en mi camino…y yo contigo, ¡vaya que sí! Que nada más verte se me aceleró el pulso, ¿te enteras? Lo mismito que una yegua galopando y con ganas de desbocarme boca arriba…y boca abajo…pues…Te pertenecía desde que me levantaba hasta que amanecía, ¡fíjate cómo te ansiaba! que cada vez que me acuerdo de aquellos encuentros tan intensos se me estremecen hasta los pensamientos…Y lo peor de todo es que si volviera a verte, te juro por lo más sagrado, que te echaría los brazos al cuello y te dejaría hacer lo que quisieras con mi vida…y con mi cuerpo, ¡vaya que sí! Porque eso de tenderme sobre tus rodillas como una guitarra y que tú te líes a tocar las cuerdas de esa manera tan suave, me enloquece perdiéndome entre  mis suspiros… y los gemidos de tus besos…esos tan ardientes y lentos que hacen estremecer  hasta los susurros del viento…




sábado, 9 de septiembre de 2017

AL COMPÁS DE MIS LATIDOS.- (MICRORRELATO)




Dicen las malas lenguas que ojos que no ven corazón que no siente, y verdad debe ser, que desde que no te veo desapareciste de mi ser…Estaba cansada de tantos desaires, desprecios…aquí te pillo, aquí te mato…vaivenes…mentiras…He sentido tantas veces esta angustia que ya la tengo dominada, pero no quisiera acostumbrarme a ella…estoy harta, me oprime el pecho, me ahoga, me tiene atada de piernas y manos a tu cuerpo…no puedo más…vete…aléjate de mí…Hemos vivido una vida loca con toda clase de artificios por seguir adelante…estoy cansada de luchar por ti…estamos como al principio...Me siento vacía y llena de odio, rencor, maldad, recelos…Estoy intoxicada de hiel…Me hierve la sangre de rabia y me sabe la boca a veneno…tu veneno...El que me has contagiado con tu cruel suspicacia para provocar la ira de mis celos...Te excita verme celosa, ¿verdad? Es como un triunfo para tu ego, tu virilidad masculina…Disfrutaba viéndome triste, arrastrándome como una lagartija, enganchada a él…y lo estuve, ¡vaya que sí! Como una libreta abierta apoyada en tu atril, sabiendo cada resquicio de mi piel, hasta los suspiros más delirantes conocías, que cuando los oías te hacías dueño de mi vida, porque mi vida ya no era mía…Me rindo, estoy abatida, derrumbada, muerta…Tengo que perderme para encontrarme de nuevo...Me esconderé entre recovecos, me iré muy lejos y después gritare hasta que me oigan los demonios de mi cuerpo, se vuelvan locos y salgan fuera de mi entorno…Tenía que reaccionar si no quería verme sumida en un pozo sin fondo…pues…No soportaba verme andando altiva y segura y por eso me buscaba, me zarandeaba a mordiscos y lametones, y luego me dejaba tirada al fango para que sintiera el poder de su mando…Ignoraba que dominaba las situaciones a base de decepciones y desengaños, y tú en ése tema eres un maestro, pero diste con la alumna perfecta, que aprendí las lecciones al pie de la letra…Letras escritas con lágrimas de sangre, ¡mis lágrimas! ¡No lo olvides nunca! Que gracias a eso sigo caminando, ¿sabes por qué? Porque las decepciones me hacen ver con los ojos del corazón y tú ya te encargaste de que me diera cuenta de lo poquito que me querías, que sabiendo lo que me hacía daño, más empeño ponías en hurgar en la herida…Te alimentabas de mi dolor viéndome sufrir disfrutando como un sádico…Has querido destruir mis sueños, mis esperanzas, las ilusiones, pero no lo conseguirás porque soy una superviviente, una atleta de la vida que lucha a la contra de cada obstáculo…pues…Me explayo gritando mis guerras echándolas fuera y eso te consume y desespera. No lo soportas, por eso vuelves rabioso perdido con cara de perro apaleado reclamando mis besos, y a mí que me queman en los labios, te los entrego para que puedas apagarlo, y tú envanecido los tiras con la tiranía que te caracteriza…Se acabó, ¿te enteras? hasta aquí llegué yo…Ya vencí mis miedos, ya no temo perderte...pues...Jamás fuiste mío del todo…te guardabas de mí…y de las demás…En el fondo no eres de nadie, ni siquiera eres tuyo…Eres preso de tu egoísmo, tus debilidades, tus contrariedades, tu morboso silencio...Estás dominado por tu exigente ansiedad y el vacío que te embarga…Tampoco eres de ella…la que te espera sabiendo de tus citas secretas…Hemos sido esclavo de nuestros sentimientos, emociones, celos, dudas, nuestras luchas internas dejándonos llevar por nuestros deseos, derrochando toda clase de fantasías eróticas, queriendo cada día más y más…pero…¿sabes que te digo? Que hay una gran diferencia entre los dos, porque yo estaba enamorada de ti, de tu mirada, tu porte, tus besos ardientes, y jamás me arrepentiré de haberte amado tanto, pero tú no…Me has utilizado como una muñeca hinchable para tus morbosos juegos, elevando mi cuerpo hasta estallar de placer...Chillaba tanto que te hacía llegar al éxtasis antes de mi último grito…Después me dejabas vacía…no tienes la culpa, es tu forma de amar, te guían los deseos de la carne, o como sueles decir…Eso me llevo para mi cuerpo…No quiero eso para mi cuerpo...Quiero caricias para mis sentidos, besos apasionados, gemidos lentos, suspiros en mi piel desnuda, miradas ardientes y manos de fuego…aunque...Reconozco que más de una vez me dejé querer por otro por venganza, por rabia, por hacerte daño cuando te veía con otra…Soy débil en ese aspecto, ojalá hubiera dominado ese instinto asesino, pero no podía, ¡me daban ganas de matar! Era esclava de mis furias, mis debilidades, los demonios que me incitaban a pecar, pero bueno ya todo pasó…Ya me vacié por dentro, ya lo saqué de mi vida, ya acepté su realidad…Seguiré mi camino al compás de mis latidos y gritaré a los cuatro vientos los suspiros de mis gemidos…

jueves, 7 de septiembre de 2017

ENTRE REJAS Y POSTIGOS.- (MICRORRELATO)



Dicen las malas lenguas que cuando una pareja se rompe es porque una tercera persona se interpone entre ellos, y verdad debe ser cuando desde hacía tiempo te veía rondando a otra mujer…y…llenita de ira te engañaba con la misma moneda de hiel…pues…Más de una vez estuve dejándome mecer por los brazos de otro querer, ¡los mismos de ardientes que los tuyos! No te vayas a creer que has sido el único hombre de mi vida, no, no…para nada, que para un buen revolcón o un quita penas, tan sólo se necesita tener el cuerpo ardiendo…y la sangre en llamas…Como una perra me utilizaste mi amor, que allá donde ibas te seguía sin perdón…Me dijiste que me amabas y me lo creí, me pediste que no te dejara y te seguí…y lo único que hacías era reírte de mí…Sólo me querías para tus juegos morbosos. Hacía cualquier cosa con tal de no perderte, ¡fíjate si te amaba! Que allá iba sumisa y obediente…Me tenías dominada, sometida, y lo único que he conseguido es malvivir como una delincuente…Una zarrapastrosa pidiendo limosna de amor…un beso más, una caricia, un te quiero, que cada vez que me lo decías se me llenaba la vida de aliento y armonía…Me he arrastrado hasta ti llorando de pena, y cuando me veías te dabas la vuelta...era como si me clavaras un puñal en el corazón…He sufrido tus desprecios como golpes en el estómago, aún así, cuando me sonreías me tenías comiendo de tu mano, ¡qué imbécil era! Entonces no me daba cuenta, me gustabas mucho, ¿te enteras? ¡te deseaba más a que a mi vida! Y todo esto, ¿para qué? Para nada. De nada me ha servido tantos sacrificios. Me has humillado, me has pisoteado el alma y me has roto las esperanzas, ni siquiera tengo ilusiones de seguir viviendo, y si en éste momento muriera, sería como un bálsamo para mi dolorido corazón. Me has tratado como a una rata callejera. Te has reído de mí sólo para beneficio propio, queriéndome y odiándome a la vez, deseándome como hembra corrupta. Me has vapuleado, y has jugado con mis sentimientos a tu antojo tirándome al barro como si fuera un despojo…Estaba pasando por el peor momento de mi vida, y por eso lo conocí, ¡qué tonta fui! Luego me di cuenta de que era esa clase de hombres, que hasta que no consigue lo que quiere no cede en su empeño…ya me lo advirtió la otra…No le hagas caso a ese tío que le gustan todas y sólo caen las tontas…La ignoré pensando que me lo decía por celos o porque ya estuvo con ella, el caso es que me empezó a gustar y en esos momentos tan delicados que estaba pasando, más…Una mañana sentí unos pasos detrás, me di la vuelta, lo paré en seco y me colgué a su cuello…Cayó a mis brazos sin fuerzas y sin resistencia…Estaba casado, me dijo, pero en trámites de separación, más o menos como yo…Pobre mujer…ignoraba que estaba conmigo y con otras más…pues…Murmullos y rumores se oían a lo lejos estando pisando los mismos suelos…Hay una rata royéndome las entrañas de tantos sufrimientos…Me hierve la sangre de impotencia…Estaba cansada de tantos galimatías…Venía caminando de frente, triste y apagado…Tenía el gesto contrariado y la amargura reflejada en la cara…Sentí el frío hielo de su mirada sobre mis ojos como dardos envenenados, acostumbrado como estaba a verme sometida a las mentiras de su vida…Ahí fue cuando descubrí toda la verdad, la que tantas veces me negaba…Estaba buscándola como antes me buscabas a mí, y por eso sé que nos engañaba a las tres…Me sentí como un estorbo para los vicios que escondía bajo el yugo de su batuta, siempre alerta a cualquier mujer que se le apeteciera a su insaciable hambruna…Me armé de valor. Me daba igual lo que pensara de mí. No estaba dispuesta a dejarlo escapar. Ahora o nunca…Lo paré en seco y mirándolo a los ojos le dije…¡Estás con otra! ¡Mentirosa! Me dijo con la voz temblequeando…y siguió andando…Sentí la frialdad de sus manos en mis carnes, las mismas que acariciaba cuando se le apetecía…y que tanto me gustaba…No hiciste nada, ni te volviste para abrazarme y besarme la boca, ni me dijiste te quiero…ni siquiera te has atrevido a decirme en la cara que ya todo se ha terminado entre nosotros, ¿sabes por qué? Porque en lo más profundo de tu alma sabes que no puedes pasar de mí…Ese será tu mayor castigo…Y seguí mi camino volando como ave sin destino, liberándome de esa fiera que tenía bullendo entre rejas y postigos…