sábado, 25 de enero de 2020

CON LAS GARRAS DE LA SEDUCCIÓN.- (MICRORRELATO)


Me estaba esperando...lo vi desde lejos...asomó la cabeza a través de la ventanilla...tenía el rostro lleno de tristeza, sumiso y perdido...entregado todo a mí...nunca lo había visto desprender tanto amor...era como si quisiera escarbar dentro de mi corazón, y yo que temía lo peor salí del paso como si me fuera indiferente, y no fue así, si no que no quería dejar que se hiciera ilusión de volver a empezar porque...Tenía el corazón desesperado de tantos besos apasionados, tantos abrazos compartidos y tanto tiempo perdido...¿Estás bien? Me preguntó...muy bien, le dije yo y seguí andando con pasos ligueros...pues...Temía que si no lo hacía volvería a caer en sus brazos de nuevo...ni siquiera volví la cabeza, sólo deseaba llegar a mi destino lo antes posible, pero...Una punzada de dolor alertó a mi corazón que todavía lo amaba, y lo que es peor, lo deseaba con toda mi alma...Apenas había doblado la esquina, cuando sentí que los ojos se me llenaban de lágrimas...era inevitable, hacía muy poco tiempo que decidí dejar la relación...pues...Era un imposible, una historia que no tenía un final feliz...¿Qué quieres decir? Le oí decir...¿Por qué dices eso? Insistió...sabes muy bien a qué me refiero, no me hagas repetir lo que tú y yo sabemos, pero...No se da por vencido...me ama...sé que me ama...lo mismo que yo a él...te llevo grabado en mi piel, en el corazón...en el alma...no puedo dejar de pensar en ti día y noche...eres parte de mí...estás constantemente dentro de mi cabeza como si fueras un parásito...no puedo echarte de ella y si me vienes a buscar, menos...no dejas que te olvide...me lo está poniendo muy difícil, y por eso...Tendré que buscar la manera de que me odies y aborrezcas...será algo muy difícil, pero no imposible...Te equivocas...le sentí decir... ¿Por qué? Respondí...porque te quiero a morir...y...antes me quito la vida que dejar de quererte...Sensaciones, haces de luz que iluminan mis sentidos, trazos sensoriales que atraviesan mi mente cuando diviso su silueta desde lejos, reconozco sus andares, y por eso...Escucho sus quejidos a través del movimiento de sus manos, el giro de sus ojos de un lado para otro buscándome por todas partes, quiere encontrarme para echarme en cara todas sus lágrimas, sus noches en vela y la melancolía que le embarga desde que no me tiene en sus brazos...Lo sé, ¡vaya que lo sé! Es como si adivinara sus sentimientos, debe ser que sea receptiva a sus emociones, o la intuición femenina la que me proyecta a la razón de su existencia... pues...Oigo sus palabras a través del aire que expulsa a cada paso...palabras inquietantes que se instalan en mi mente como si de verdad estuvieras hablando conmigo...Sí, sí, eso debe ser...Últimamente me ha dado por hablar sola para auto convencerme de que hago lo correcto y no sentirme culpable, no sé porqué...bueno, lo sé, ¿para qué vamos a engañarnos? Lo que pasa es que no quiero aceptar que soy la culpable de todo lo ocurrido...Lo siento mi amor, tendrás que perdonarme...Siempre me ha gustado flirtear un poco con los hombres... ¿Un poco dices? Eres puro derroche de seducción...Vaya, ya estoy oyendo su voz otra vez... será que no me lo puedo creer...Es verdad, me gusta jugar con frases íntimas y secretas, esas que se pronuncian bajo sábanas de algodón, y yo de eso sé mucho...no por experiencia, vayas a creer lo contrario, si no porque soy romántica y soñadora...¡Déjate de cuentos! A ti lo que te gusta es ser el centro de los hombres y no te das cuenta de que ya no eres una jovencita, ¿te enteras? No me la das con esa cara de niña buena que pones...Tiene toda la razón, y por eso me encuentro sentada en la última banca de éste templo...No hay nadie, sus techos son altísimos y apenas entra luz a través de sus ventanucos...¡Cuánta paz! Tengo la mirada perdida en las baldosas del suelo, son de mármol...mis manos descansan unidas en mis rodillas...una lágrima huidiza recorre por mis mejillas sin poderla detener...No sé qué hago aquí, pero me gusta sentirme arropada por éstas paredes que es como si me comprendieran, son las únicas que saben cómo siente mi cuerpo, mi corazón...mi alma...Soy muy caprichosa, presumida y coqueta, me gusta flirtear con los hombres, seducirlos, llevármelos a mi terreno y una vez que lo consigo, los dejo tirados como si fueran cosas... Te atraje con mis encantos, con el morbo que dejaba entrever en las insinuaciones de mi piel, y por eso...Te enamoré...y ahora...Tengo miedo de sus sentimientos que son los míos, tengo miedo de seguir mi camino...pues...Vaya por donde vaya, siempre estarás en mi destino...ya no tengo fuerzas para continuar, ni armas con qué luchar contra ti...me has robado la libertad de amar a otro hombre, y no es porque no lo haya intentado, que intentarlo lo he hecho en más de cinco ocasiones, pero...Vivo tan sólo por ti y para ti...pues...Eres el único hombre capaz de sacar a la mujer que habita en mi interior con las garras de la seducción...

miércoles, 22 de enero de 2020

ESA MUJER FLORERO.- (MICRORRELATO)


Tengo retratados el aroma de tus besos en cada átomo de mi cuerpo, y aunque quisiera borrarlos, por las noches cuando me acuesto me arde la piel de estremecimiento, debe ser verdad lo que dicen por ahí, que la piel tiene memoria y retroceso, y por eso...Estoy dándole vida y aliento a irme alejando de ti poco a poco...hasta que llegue el momento de no tener que echarte de menos, y no es porque te haya dejado de querer... no, no, para nada...que quererte, todavía te quiero, pero...Ya no me duele tu ausencia como antes...será porque me haya acostumbrado a esa extraña forma que tienes de querer...dime... ¿Acaso sufres tú cuando te tiras más de un mes sin verme? Se quedó callado por lo que seguí... ¿Algo o alguien te impide estar conmigo toda la vida? No supo responderme y se marchó sin decir nada...pues...Nada tenía que objetar por lo que decidí hacerme con el rumbo de mi vida, y desde entonces...Libre me siento como las olas del mar, disfrutando de la soledad de cada amanecer y de los atardeceres también, pero por las noches me dejo mecer por las fantasías de tu querer y me imagino besando tu boca con el ímpetu de tu vaivén, y por eso...Tengo que desnudarme toda entera para desterrarte de mi cuerpo, lavar mi piel con agua clara y cortarme los cabellos para los que me crezcan de nuevo no tengan ni una huella de tus besos...pues...Dicen las malas lenguas que entre ellos se anidan los recuerdos y no quisiera tenerlos prendidos tentándome la suerte...Necesito seguir caminando aferrada a las bridas de mi alma, porque esto de estar guardándome hasta que tú vengas a rescatarme, ni es vida para mí, ni creo que lo sea para ti, a no ser que...Tengas una doble vida infinita y sin determinar... Fue en ése justo instante cuando oí el sonido de su móvil sonar... Acabábamos de llegar de cenar... Era agente comercial, vivía en otra ciudad y cuando tenía tiempo venía a visitarme y de paso pasear conmigo del brazo como si fuera una mujer florero...pues...Así me lo hiciste ver cuando recorríamos todas las salas de fiesta para que te vieran tus amigos, que con más de cincuenta años y tan mujeriegos como tú, a lo único que se dedicaban era a alardear de ligones como si fueran todavía jóvenes, y yo que no quería quedarme en casa encerrada, me hice cómplice de la gran farsa de tu vida, sabiendo en el fondo que también era la mía hasta que el sonido de ése teléfono se estampó contra mi corazón, haciéndome abrir los ojos y ver la realidad...Una realidad llena de contrastes y verdad, donde yo misma me dejé llevar por las dudas que anidé por mi fracaso matrimonial...Lo conocí una noche en una sala de fiesta donde solía ir con mis amigas...Las tres éramos libres y sin ataduras, dos estábamos separadas y la mayor había enviudado, así que los fines de semanas nos poníamos guapas y nos íbamos a cenar fuera y luego a bailar...Desde un principio me encandiló con su forma de mirarme, sus gestos tan varoniles y esa manera de cogerme por la cintura bailando...era de lo más seductor...me hacía sentir única, y ahí empezó nuestra gran historia de amor...Cada vez que venía me traía un ramo de claveles rojos, otras veces eran rosas...Era un hombre encantador, ese hombre con el cual sueñan todas las mujeres, sobretodo yo que estuve casada con uno que me maltrató psicológicamente durante más de treinta años...hasta que me separé, y por eso...Me enamoré ciegamente de él...tenía unos detalles...Una mañana que no lo esperaba se presentó con un bolso que días antes había visto en un escaparate...En otra ocasión me regaló un chaquetón precioso que sabía que me gustaba...Era encantador, les decía a mis amigas...me tenía loquita perdida, y aunque nunca hablamos de formalizar nuestra situación, éramos felices, demasiados felices, tanto que a veces me asaltaban las dudas...no sé...no estaba acostumbrada a esos modales tan exquisitos, ni a tantos detalles conmigo, pero lo que más me intrigaba era que nunca quería hablar del futuro que nos deparaba...quizás fuera yo la que esquivaba la ocasión de saber algo que intuía, algo que no quería ver por temor a perderlo...pues...Ni era joven ni muy mayor, pero estaba en el meridiano de mi vida, en la cual a veces me sentía como si estuviera en la cuerda floja, y para mí era primordial dormir acompañada...Quizás el haber pasado por una separación y haber tenido varias relaciones pocos serias, hayan hecho de mí una mujer tan dependiente de la compañía de un hombre, hasta que oí el teléfono sonar desde el otro lado del baño... Cuando salí tenía el gesto contrariado y un mutismo silencioso se instaló entre los dos...no quise preguntarle quién era, pero sabía que era ella, su mujer... la que vivía con él en su casa...la que en una ocasión me dijo ya no tenían relaciones sexuales, pero... Algo muy fuerte sería lo que los unía para seguir juntos todavía, y yo que intuía qué era, al otro día le pregunté...Ahora mismo estoy muy agobiado...lo siento...perdona...necesito algo más de tiempo... tú sabes que te quiero, somos amigos, los dos lo pasamos bien...no me aprietes por favor...No te preocupes más por mí...le dije, y abriendo las ventanas eché a volar el jarrón con esa mujer florero dentro...

sábado, 18 de enero de 2020

ESA MALA MUJER.- (MICRORRELATO)




Ahí va esa mala mujer, ¡sí señor! Me llaman mala mujer, y lo soy, vaya usted a creer que no lo sé, que lo soy...que... ¿Por qué? Me preguntan por ahí...Muy fácil...Porque me casé por interés, ¡vaya que sí! Porque no me gustaba ni estudiar ni trabajar y desde muy jovencita tenía muy claro que el primero que me lo pidiera, allá que me presentaba en el altar, y...¡a mucha honra eh! Que lo digo con toda mi boca y orgullosa que me siento de ello...pues... Soy muy cómoda, lo admito, no me avergüenza decirlo, ¡para qué os voy a engañar! Que lo que más aspiraba en éste mundo era vivir cómodamente sin dar golpe, porque eso de trabajar no está hecho para mí, y por eso...Soy mala mujer...bueno, ¿y qué? ¿A quién le 


importa lo que sienta ésta mala mujer? Dígamelo 

usted, ¿a quién? Porque si ese hombre que pasó 

por mi puerta me preguntó si quería ser su esposa, 

ni me lo pensé...Admito que ni me gustaba, ni me 

atraía lo más mínimo, pero...Me prometió que 

nunca me dejaría por otra, y por eso... Lo acepté, 

lo que no sabía es que te llegaría a conocer, y 

cuando te vi por primera vez el corazón me dio un 

vuelco, y me enamoré...desde ese mismo instante 

pensé...A ese hombre lo tengo que conquistar 

como sea, y en un segundo brotaron en mi interior 

unas armas de mujer fatal y a su cuello me 

encaramé sin poderlo evitar, claro que...Aún no 

estaba la trama hecha y zanjada, pero ya en mis 

cabales estaba ese hombre rendido a mis infieles 

deseos como si fuera el agua que apagara mi 

fuego...Ese hombre es para mí y de nadie más,  

claro que entonces...Tenía esposa, madre de sus 

hijos y a la que quería desde que eran niños, 

pero...Me daba igual porque, por encima de todo 

estaban mis deseos, mis sentires y el egoísmo de 

mis carnes que se derretían antes de tenerlo al 

alcance...Me deleitaba pensando en cómo sería de 

loca estando en sus amantes brazos....Me sentía 

como si fuera una cualquiera...esas que están 

pintarrajeadas en las esquinas de la calle 

esperando el turno al primero que la pague... 

pues...Según las habladurías, los pensamientos 

vulgares y soeces persiguen a las malas personas 

sin que se los llame, debe ser por eso que sea 

verdad eso que dicen por ahí... ¡Mírala cómo va! 

Vestida como una arpía, fumando y 

contoneándose para que todos los hombres la 

miren, ¡vaya que sí! Que eso de que me miren los 

hombres me excitan los sentidos, porque...Me 

atrae, me gusta, me da poder y se envanece mi 

orgullo y vanidad, y es que...Soy una mala mujer, 

¿y qué? ¿Acaso es malo amar y desear sentirse 

amada? Yo no decidí nacer así, ¡me hicieron! 

¡Que te hicieron! ¿Quién habla? No hay nadie en 

mi entorno, estoy sola en mi habitación...Es la 

voz de la conciencia que últimamente no para de 

insistir que debería pensar en el daño que le haría 

a terceros si siguiera el camino de esa mala mujer, 

pero hago oídos sordos...Sí, sí...me hicieron...Vas 

a ir al infierno de cabeza cuando mueras... 

¡Bobadas! ¿Qué es eso de cielo e infierno? Y 

gloria, ¡qué tonterías más absurdas! Una se va al 

otro barrio siendo santa o mala mujer, 

y...mala...¿porqué? Porque te quise y te amé como 

nunca nadie en éste mundo te amó...Porque no 

veía más que por tus ojos, porque me faltaba el 

aire si dejaba de verte un sólo día y porque sin ti 

moría, y...Por todas esas pasiones, me dejé llevar 

por tus locuras y las mías que no eran más que 

una lucha continua entre dos corazones que no 

atendían a razones hasta que me vi frente a 

mí...Fueron sólo dos haces de luz que entró a 

través del cristal... estaba sentada en el borde de 

mi cama...giré la cabeza y allí estaba él 

sonriendo...tenía los ojos brillantes de amor...las 

sábanas le cubrían hasta la mitad del torso...sus 

brazos fuertes y hermosos me atraían de una 

forma tibia y suave... nunca había visto tanta 

serenidad...me transmitía paz...una paz que hacía 

tiempo no sentía dentro de mi  corazón...

pues...Sólo le di cabida a tu ardor...al 

fuego de tu cuerpo, tus besos tormentosos...el 

encanto de lo prohibido, el riesgo...el apasionado 

encuentro después de varios días sin aparecer...me 

gustaba mucho, ¿te enteras? Me enardecías de 

pasión...no sé porqué tenía tanto miedo a 

perderte...era como si estuviera de más en la 

vida...Mi cabeza está en guerra contra mis 

sentimientos...Quizás fuera a causa de aquél vacío 

tan grande que sentí cuando mi chico me dejó por 

otra, creo que fue en aquel justo instante cuando 

ésa mala mujer se apoderó de mi ser, hasta 

ahora...pues...He dejado de sentir esa irresistible 

pasión por ti, y de repente me encuentro bien al 

lado de él, y por eso ahora tú cuando te sientas 

solo pienses...ahí va esa mala mujer...