Dicen que el amor es
ciego y verdad debe ser cuando no veo a nadie más que a ti, estés o no estés...Te
llevo tan dentro de mis pensamientos que ya no sé si eres tú o soy yo la que
piensa cuando me encuentro a solas...pues…Te siento tan cerca de mí, que a
veces hablo contigo como si estuvieras conmigo…Y es que es tanto lo que te
deseo que hasta se me enardecen los sentimientos de una manera tan pasional que
se me avivan todos los canales de mi cuerpo a punto de explotar…y tú que estás
siempre expectante a la llamada de mi voz, te expones al momento para
arrancarme mis secretos, que son impuros y deshonestos…llenos de pecados, que
si te los contara te quedarías boquiabierto…mejor será dejarlo a tu imaginación…esa
imagen que ya está bamboleando en tus carnes y arrasa con muros y capiteles,
pendiente siempre de mí…pues…Eres la sombra de mis fantasías eróticas y por
eso…Te vi…Ayer te vi tras los cristales de los ventanales, ¡vaya que sí! Que
apareciste con el torso desnudo para que viera la fogosidad de tu pecho, y yo
que te conozco tan bien, me alcé la falda para que sintieras el calor que
emanaba tras las transparencias de mis enaguas…y te quedaras con ganas…Y tú al
no poder hacer nada, te cruzaste de brazos para amarrarme a tu cuerpo con la
mente y el pensamiento, y yo que sé de qué iba ese gesto, tiré un beso al
viento y pinté un corazón con los dedos de las manos y me las puse en el pecho
bombeando te quiero…Te quiero con tanta ansiedad, ¿te enteras? No te puedes imaginar
las ganas que tengo de estar contigo para arrancarte los gemidos a bocados…Te
quiero con todas las emociones de mi cuerpo, con ganas, descaro y atrevimiento…con
la libertad de los deseos más íntimos de mi voz, porque yo te digo todo lo que
me viene a la mente en esos momentos que me encuentro en tus brazos, que se me
desbaratan las formas y las palabras, ¡vaya que sí! Que nada más escucharme se
te alteran los suspiros y sales galopando a toda prisa y veloz…Y me apodero de
tus suspiros, tu boca y tu arpón, quedándote enganchado a mis piernas como hambriento
tiburón…pues…Te arrastro hasta el fondo de los abismos entre susurros
pasionales, esos que tanto te gustan escuchar, sobre todo cuando me acerco a tu
cara, te miro a los ojos y te sonrío…y tú sorprendido te dejas mecer por el
vaivén de mis caderas y los jadeos de mi voz...Y por eso hoy me siento triste,
nostálgica, apesadumbrada…pues…Hoy no te vi, ni tampoco estuve contigo, ni
sentí tu fuerte abrazo…ni besé tus labios…Hoy me fui caminando por los
andurriales buscándote por todas partes…Tenía la esperanza de encontrarme
contigo y me quedé sola con mis lágrimas esperando hasta que pasaste…Y pasaste,
¡vaya que sí! Que pasaste de largo por mi lado y te quedaste mirando como para
decirme algo…no sé qué…Quizás querías decirme que ya no me querías, pero no te
atrevías a enfrentarte a tus miedos…Lo sé, te conozco tan bien…Sé leer en tus
ojos lo que la boca calla…A veces pienso que temes éste querer tan fiero que
sientes por mí, tan entregado…Sí, sí…eso debe ser porque últimamente he
observado que no te gusta sentirte dominado, tampoco es mi intención y lo sabes,
¿verdad? Sabes perfectamente que me gusta amarte desde la libertad de mi alma…pues…Hoy
sentí la distancia en la cercanía de tu mirada y no te dije nada, y por eso
estoy ahora aquí, contando mis penas al aire para que luego tú las leas y te
des cuenta de lo que te has perdido…Te perdiste los pasos escondidos tras los
setos verdes donde tú y yo una mañana nos amamos… Te perdiste los besos que
tenía guardados en mis labios y te perdiste las caricias que me ardían en las
manos, ¡fíjate todo lo que te perdiste! Pero…te voy a decir una cosa amigo mío,
que si tú no me prestas atención, salgo de tu vida y váyase usted con Dios…Me decía
para mis adentros mientras caminaba…pues…Dicen las malas lenguas que hay amores
que matan y verdad debe ser cuando yo estaba muriendo por su querer, pero…¡Puertas!
¿te enteras? Que una no ha de estar siempre a la caza y captura, ¡para nada! De
ahora en adelante seré yo la que lleve las riendas porque este risquirrafe me
está dejando a la deriva de tus litigios personales, como si yo fuera un
espantapájaros sin voluntad y nada que objetar, y ¿sabes que te digo? Que ya no
aguanto más desplantes ni me quiero acomodar a lo que te salga de los pinreles,
¡vamos hombre! Estaba tan enamorada…Era como una droga que necesitaba tener…pues…Nada
más que despertarme estabas en mi mente, en mis ojos y en mi alma…No era dueña
de mi personalidad…mi intimidad…Toda yo te pertenecía y la vida me llevaba en
un hálito hasta que oí unos pasos tras de mí, volví la
cabeza y te vi…¡Cuánta tristeza cargabas…! De un salto me amarré a tu abrazo y
acariciándote el rostro te dije…Déjame vaciarme en ti…Déjame vaciar el ardor de
mis besos en tus labios sedientos, y apaga el fuego con los suspiros de tu
pecho que me está quemando de tanto como te deseo…
Uff
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