miércoles, 16 de noviembre de 2016

LÁGRIMAS ROTAS.- (MICRORRELATO)



Le entregué mi verdad a cambio de su falsedad…pues…Utilizaste el gancho del buitre oteando desde lo más alto, que nada más verme caminar por el asfalto, te lanzaste en picado…pobre infeliz…caíste en tu propia trampa cuando me confesaste que nunca te habían besado con pasión y deseo, y yo que tenía la boca llenita de ellos, te regalé todos mis besos y te llené el cuerpo de fuego, y ahora no pasa ni un solo día sin recordar la ansiedad de mis manos cuando te acerqué la boca a mis labios…y por eso te alejaste de mi lado…Yo no entiendo de tu querer, ni tampoco de tu desamor, sólo sé que te llevo grabado en mi corazón…será que me lleves contigo donde quieras que vas y por eso no te pueda olvidar…pues…Fueron los momentos más salvajes y fieros de mi vida, llenos de aventuras disparatadas, jamás me habían besado con tanto entusiasmo, parecía como si llevara toda la vida sin probar beso de mujer, y yo que estaba desbordada de pasión me dejé querer con la agonía de su desesperación…Tengo el cuerpo vacío de ti…mis ojos no saben qué decir…y el corazón a punto de llorar…son lágrimas rotas de tanto gritar…Tengo el alma triste y sólo quisiera llorar…ven a mis brazos que quieren sentirte cerca de mí…besa mi boca con la sed de tu cuerpo y dime que me quieres como yo a ti…pues…Tengo los sentimientos luchando en un laberinto de pasión y si me dejas marchar ahora jamás sabrás de mí…mira mi rostro callado y en silencio hablando de ti con ese demonio que llevo dentro, ardiente y echando fuego en una batalla sin fin…hay un bandido perdido y escondido bajo la piel de mi desnudez…quiere que lo encuentre antes de ti para comerme la boca y me vuelva toda loca, loca…sácame de éste pozo sin fondo antes que llegue ese amante y tire de mi carne, acaricie mi espalda y me aleje de ti…mira que está deseoso de oír mis suspiros y le grite al oído…apaga éste fuego que tengo en mi cuerpo con tu chorro de besos con ansia y frenesí…A veces me siento indefensa y sola por esos caminos de Dios, es por eso que saco mi cuadernillo de notas y voy atrapando frases al viento como si quisieran ser plasmadas en éste escenario de la vida, que sin darme cuenta me eligieron como protagonista de tantas aventuras perdidas por ahí…Es el verdor de las hojas de los árboles, que bamboleantes se sonrojan en mi pasar, otras se muestran perladas de gotas del rocío de la noche que, como cascadas de palabras, derraman sus lágrimas en un llanto de desconsuelo y desamor…Quisiera llorar…y no me salen lágrimas…es tal la impotencia que tengo al no poder comprender tu proceder, que me niego a creer que hayas obrado conmigo de mala fe…No me entra en la cabeza que me pidieras limosna de amor…un beso…por favor, sólo te pido un beso por Dios, que todavía nadie ha besado mi boca con ganas y pasión…y yo que estaba impresionada por su voz, corrí a sus brazos y le entregué todos los que llevaba guardados en mi corazón…y antes de darme cuenta desapareció…¡Oye tú! ¿Quién yo? Sí, sí tú…No vayas a pensar que porque te hayas burlado de mí, me voy a sentir mal, no, para nada…pues…es más feliz el que besa con amor y generosidad, que el besado por placer…y con la malicia del traidor…y…¿sabes que te digo? Que si volviera a nacer, besaría tu boca otra vez, aún sabiendo que para ti no significó más que un juego vil, ¿te enteras? Que no me arrepiento porque lo hice con la alegría de mi consentimiento, ¡vaya que sí! Que me gustó, me gustó mucho y me encantó…y si me llamas, vuelvo a repetir hasta que me harte de ti…En cambio tú ahora estás escondido tras las paredes de tu sinsentido, atiborrándote de golosinas para endulzar tu amargada existencia, que no hay mayor enemigo que serlo de uno mismo…pero que yo sigo mi camino como me dictan los amores míos, y cuando me levanto por las mañanas bien temprano, abro mi ventana y alzo los brazos al cielo y me siento como la mujer más feliz del universo y me digo…Hay que ver lo bien que me siento, que tengo una vida llena de momentos ricos y buenos, así que no se lo tendré en cuenta, porque bastante tiene con la vida tan triste y vacua que le ha tocado vivir…o…Quizás la haya elegido porque no tuvo otra opción, y ahora que se siente fuerte y poderoso se dedica a conocer mujeres por estas redes sociales, las engaña por un beso o un simple revolcón…Ahora habla con tu corazón y pídele perdón, a ver si así duermes tranquilo contigo, y no vuelves a pasar ni una noche más en vela con el recuerdo de aquellos besos míos…y…me voy caminando por la calle pensando en ti…Si de repente te viera llegar hasta mí, ¿qué haría yo? ¡Ay Señor, Señor…! No habría fuerza en el mundo para que detuviera mis piernas, que tan sólo el pensarlo se me alegra el alma y el corazón, y me da una risa…Parece tan real esto que siento dentro de mí que cualquier día te veo sentado junto a mí…y lo vivo, créeme que lo vivo directamente…Y se presentó al momento, me abrazó los hombros y me montó en su moto y juntos recorrimos las carreteras de fuego como si fuéramos los ángeles del infierno…

sábado, 12 de noviembre de 2016

RED DE MENTIRAS.- (MICRORRELATO)


A menudo me pierdo por ahí, allá donde las piernas me quieran llevar, es tal apatía que siento al caminar, que prefiero que decidan ellas por mí, ya que me encuentro en un momento lleno de contradicciones que no sé ni qué pensar, si eres tú el culpable o soy yo…quizás se nos acabó el amor, o es posible que me cansé de esperar una contestación…pues…Prefiero sentir que te quiero y por ti muero, que estar impávida ante los sentimientos, porque esto de estar acostumbrada a verte y no sentir nada dentro de mi pecho, es como si pasara por el lado de cualquier vecino del barrio…y eso me hace pensar…¿no será que ya no estoy enamorada de ti como lo estaba antes? ¡Qué cosas me pasan por Dios! Debe ser que me estoy haciendo mayor…o menor…vete tú a saber…son las dudas razonables que se implantan en nuestro corazones, sentimientos del amor, o desamor, de todo hay en la viña del Señor, y es que esto de tener tantos sueños locos…pero yo, ¡ay madre mía de mi vida! Yo tengo tres retos, sí señor, tres retos…El primero lo llevo metido en la sangre, recorriéndome todo el cuerpo por las venas de mis sentimientos, herencia de mis padres, y por respeto hacia ellos lo acepto, me lo trago y sigo adelante…El segundo reto lo tengo clavado en el corazón abierto, grabado a fuego lento con los besos del pecado, la lujuria y los locos pensamientos...Y el tercer reto, ¡madre mía el tercero! El tercero es el que enamoró mi alma entera, desnudó mis letras y me arrebató hasta los más íntimos secretos con palabras de pasión y deseo…Me dejé engatusar por un tipo que llenó mi cara y mi cuerpo de lindos piropos, ¡ignorante de mí! tan necesitada como estaba, me abordó como polizonte perdido en alta mar, sin darme cuenta que de los piratas, era el capitán…Quería comerme la boca y el cuerpo como si fuera una ostra…Es un truhán, un bandido, un mujeriego, ¿qué más da? Un cincuentón más, uno de esos que les gustan explorar por zonas prohibidas, traspasando todos los límites de la sociedad, hasta que cruzó la frontera de ir más allá, donde me encontraba sumida en un mar de dudas…pues…últimamente me estaba dedicando a escribir poesías y mira por donde me topé con éste cuenta cuentos que me enrolló en una trama que ya no sé si es mentira o verdad…Pura fantasía de la imaginación…Quería atraparme en una red de aventuras para llevarme hasta la otra orilla anclada en el timón de su vida, y yo que estaba deseando navegar, me dejé mecer en su barco como si fueran las olas del mar, ¡qué bonito! Me sentía como la reina de los mares, y cuando desperté, me encontré tirada en la arena como un naufrago más…Y por eso me encuentro decepcionada y abatida, nada peor para una señora de edad madura que darse cuenta de la realidad de las cosas, del trasfondo, del cariz…Es un falso y embustero, que lo único que quería de mí era un poco de juego para su cuerpo…Cuerpo infiel e insaciable, que espía a las mujeres guapas y hermosas escondido entre las veredas de su vida, que sin mover un dedo, ni palabras de preaviso, se deja ver a través de sus ojos enamoradizos para que lo encuentren interesante y atractivo, cayendo rendidas a sus pies como locas jovencitas, estando la fruta bien madurita...como yo, que me creía la reina del mambo y era una más del cotarro de sus plácidas amantes, embrujada como estaba de sus caricias locas…¡Oye tú! ¿Quién yo? Sí, sí tú, a ver si te crees que estoy hablando con aquél, o ese de ahí… No, para nada, bien sabes que me refiero a ti, mal hombre, curioso, embaucador, que no has parado de leerme bajo llave y escondido tras los cristales…No pongas cara de como si no supieras de qué va la cosa, que ya nos conocemos bastante…Hasta aquí llegué, me cansé de verte siempre a la misma hora y en el lugar de siempre, para coincidir con esa señora alta y delgada y una coleta, aquella baja y redonda y la otra rubia de hermosas piernas, y la verdad es que una no es tonta, ni tampoco es que sea celosa, bueno, sí, un poco sí…aunque yo diría que más que celos es dignidad…pues…Si tú a mí no me quieres, alas para tus pies…que…Tengo un amante muy apasionado que por las noches me abraza, me besa y me dice cosas locas al oído y se me desbaratan las hormonas del cuerpo y se me descontrolan los sentidos…Que me tiro para él como gata en celo y arramplo con todo lo que alcanza mis manos…y mi boca…así que aléjate de mí porque ni ahora ni nunca volverás a verme el pelo…Lo dejé traspuesto y sin mirar atrás seguí mi camino, sabiendo cuánto lo había herido… Señor mío, ayúdame, tienes que hacer que lo olvide para que no me duela tanto el corazón, que lo tengo llenito de punzadas de amor…y sufro…Sufro por él o por mí, ya no lo sé…pues…Hay un poder demoníaco que nos arrastra a estar rodeado de fuego, hasta que ardamos en el mismísimo infierno…Ya no sé cómo vivir sin él o con él, de nada me sirve apartarme de sus besos y abrazos, de nada me sirve el estar siendo fiel o infiel a su querer…Te echo de menos, mi amor, ven a por mí, mira que estoy en un momento crítico de emociones y me pierdo por rincones sin salida…dime qué está pasando, por qué te pienso tanto, ¿qué ocurre conmigo? ¿Eres tú el que me llama a voces? ¿Soy yo? Quizás sea algún ser extraño que esté tanteando con éste querer mío, que no tiene ni un antes, ni un después…Hay un entremedio en los tiempos que me atrapa y envuelve en una nebulosa de pasión…y yo me pregunto…¿No serás que tú, donde quiera que estés, me estás llamando para que te vuelva a encontrar? ¿Seré yo, que de tanto como lo deseo, te imagine gritando mi nombre? Es un ladrón de sombras perdido, entre paredes recluido, y está pidiendo auxilio…pues…A veces lo oigo susurrarme al oído…ni te quiero, ni te olvido, que sólo quería saber a qué sabe un beso apasionado de una señora como usted...Y es que yo…Nací para amar y ser amada…¡venga, rápido, pronto un beso cálido! Necesito un abrazo apasionado de hombre enamorado, venga rápido ese abrazo que estoy llorando desde que me has abandonado…Te alejaste de mi lado por un mal comentario que salió de mis labios celosos, que por no soportar tu rechazo, te pagué con la misma moneda de cambio, ¡maldito celos! Traidor del amante y amado, que unos perdonan y olvidan y otros se alejan de por vida aunque de pena muera en su propia red de mentiras…


 



 



domingo, 6 de noviembre de 2016

EL LIMBO.- (SINOPSIS DE A TRAVÉS DE TI)



¡Hola amigos! Me llamo Trinidad y estoy… bueno, no, ya no estoy aquí, sino allí, al otro lado de la vida o la muerte o ¡qué sé yo! Creo que estoy en ese lapsus de tiempo en que una no sabe ni cómo, ni porqué, aún tengo algo de aliento... Me encuentro en un laberinto transitorio del destiempo, donde cada ánima camina por donde la lleva su último aliento tropezándose unas con otras, enredando a todo espíritu, mientras mis suspiros van retrocediendo y reviviendo aquellos momentos tan alocados de mi juventud… Ahora y en el ya inmediato, o sea, actualmente, porque no sé dónde estoy, ni si soy o no soy, si existo o no, pero sé que vago, creo que lo mismo que en la vida se prepara uno para trabajar, ganar dinero y vivir cómodamente, ¿por qué a nadie se le ha ocurrido preparar a la gente a morir mejor? Sería fabuloso tener un buen morir, porque lo que más temo es tener un mal morir, por eso se me ha ocurrido que mientras tanto, entre que me voy o me quedo, he decidido contar mi historia y aunque estoy segura de que no tiene nada de particular, me viene de maravilla, ya que me entretiene y me olvido de este lugar tan estrafalario, je, je... Me gustaría pedir perdón a todos los que antes desprecié... Era tan superficial que medía a las personas por lo que tenían, ya ve, ¡qué tontería! aquí está todo el mundo como su madre lo trajo al mundo, ¡vamos en pelota picada...! Además, estoy rodeada de vulgares, porque a quién le gusta ver al que está al lado con la boca abierta y roncando, sin contar las ventosidades que se les escapan a más de uno sin querer... Es un sitio tan extravagantemente espectacular, que los espíritus errantes se desmadran totalmente, ya que muchas veces se creen que están en el Circo del Sol viendo saltar a los acróbatas voladores, y otros piensan que están comprando en las Galerías La Fayette de París... Hay un desconcierto tan grande, que hasta yo misma me las veo y las deseo para poder discernir, y cuando consigo visualizar bien, trato de explicarles que no alboroten tanto, y que se tranquilicen. Que no tengan ningún temor, y ya para rematar, les digo que lo único que pasa es que ahora están en El Otro Barrio, y tarde o temprano tendrán que adaptarse. Bueno, eso lo digo porque me siento todavía con fuerzas para seguir aquí, porque algunos llegan que no hay ni por donde cogerlos. Lo peor es cuando llaman a los familiares para identificarlos, que los pobres no paran de gritar que sí, que son ellos, y la madre o el padre diciendo al mismo tiempo que no lo puede reconocer con seguridad… Igual que me ocurre a mí que me desdoblo en este vagar errático y mi aliento se dispara meciéndose en un vaivén tridimensional…En éste lugar tan estrambótico, los lamentos, los ronquidos y los gemidos, se mezclan unos con otros, y yo ya no sé ni quién soy, ni por dónde vago, pues hay tantos alientos que están en la misma situación que yo, que me confundo en la manera de expresar mis sentimientos, ya que me educaron a la antigua usanza, o sea, sin perder la compostura, y claro, aquí llegan toda clase de indigentes de edades y épocas diferente, y no es lo mismo el argot popular de los que nacieron el siglo pasado que el de los jóvenes de ahora. Los espíritus errantes no tienen miramiento con nada ni con nadie y vagan por ultratumba como perico por su casa. El caso es que hoy hay aquí una afluencia de heridos enorme. Las ambulancias no paran de salir y más llegan. Parece ser que ha habido un accidente de tráfico, y entre los graves y los muertos, las quejas se entremezclan con mi aliento y a veces hasta me enredo entre ellos, interpolándose tal cantidad de tacos, que averigua quién lo suelta. Por lo que se masculla, se deja entrever que ha habido un tiroteo entre la policía y unos ladrones que estaban atracando un banco, y en la huída dos coches colisionaron. En fin, estos son los rumores que me llegan desde el otro lado, y por eso de vez en cuando suelto una palabra o frase malsonante, y me da una rabia que te cagas, ¿lo ves? Ya se ha cruzado algún aliento actual, porque jamás se me hubiera ocurrido. No comprendo como aquí, que es un sitio de lo más remoto y primitivo, que ya antes de la prehistoria existía, se dé este tipo de vocabulario. Debe ser, que no paran de llegar espectros de todos los tiempos… No os podéis imaginar el revuelo que se forma entre los que entran y los que salen, sobre todo por éstos últimos, ya que no están conforme con haber llegado antes de tiempo y se lían a gritar y a forcejear tanto, que al final salen vivitos y coleando, de tal manera que empujan y pisotean a otros, que, cansados de la vida, los perturban y sacan de sus dulces sueños, y los pobres lo único que quieren es que les dejen dormir en paz... También tropiezo con muchísimas ánimas benditas que no están de acuerdo con haber llegado hasta aquí, y tengo que animarlos y aplacarlos, sobre todo cuando se cruzan con los comatosos, pues éstos últimos están ahí impávidos, con los párpados cerrados, pero con rapidísimos movimientos de los ojos de un lado para otro, como si estuvieran asistiendo a un partido de tenis. Parecen que están pendientes de la puerta de salida y de entrada para salir pitando. Por cierto, el otro día vi a la madre de mi padre y tenía el semblante tranquilo y sereno. Se ve que estaba deseando llegar. Era muy viejita y seguro que estaba cansada de vivir. Tenía casi cien años, ¡Virgen Santa! Unos tantos y otros tan pocos… Ahora que estoy más allí que aquí, o como se dice normalmente, ahora que estoy con un pié en EL Otro Barrio, soy feliz, sobre todo porque ya no tengo miedo de nada. Estoy muy tranquila y nada perturba mi alma. Mis sentimientos están en una infinita calma que no sé expresar bien, pero sé que me gustaría pedir perdón a todos mis seres queridos si en algún momento les hice daño o a algunas amigas. Eso es lo único que me estremece en el estado que estoy, por eso pienso que aún me queda un poco de aliento, y fíjate si tiene que tener fuerza que algunas veces me lleva hacia atrás, y otras hace como si se adelantara en el deambular del tránsito… A veces creo que estoy en un gran salón de baile, donde casi todo el mundo está tranquilo y como esperando que alguien los saque a bailar o algo parecido. Yo tengo la sensación de estar pululando de flor en flor, igual que una mariposa, medio inconsciente, pero al mismo tiempo me encuentro muy relajada. Además, parece que estoy viendo una película. Si, la película de mi vida, porque algunas escenas parecen como si ya las hubiera vivido… Si, si, me son muy familiares… Por favor, tú, mi querida hermana, cuenta más o menos cómo era yo cuando estaba presente para que me comprendan un poco. Estoy segura de que sabrás hacerlo muy bien, ya que no me ha dado tiempo a mí. No te puedes imaginar la rabia que tengo de no poder hacerlo yo, claro que como realmente no sé en qué lugar estoy, tendrás que apañártelas tu solita, pero no te preocupes, que entre las dos saldremos airosa de ésta, tan sólo tendrás que escuchar a la llamada de tu corazón…

sábado, 5 de noviembre de 2016

EL AROMA DE LOS BESOS.- (MICRORRELATO)



Feliz y contenta ando los caminos sintiéndome libre…es la sensación más bella y hermosa que una puede sentir porque esto de estar atada a ti, se estaba convirtiendo en una verdadera pesadilla…quiero disfrutar de la libertad de mis emociones. En éstos momento de mi vida es cuando soy verdaderamente yo, nada de besos compartidos por lástima o adición, se acabaron tantas pamplinas y nimiedades, ¿qué es eso de que siga a tu lado porque ponías cara de venado? ¡Por Dios! que por pena tenía que hacer todo lo que me pedías, y sólo por darle gusto a tu cuerpo, y luego me quedaba con un vacío en el mío que me enfurecía y me llenaba de malas vibraciones. Me decía que jamás cedería a tus pretensiones, pero te veía ahí, con las lágrimas a punto de caer y me rendía…Muchas veces la duda se hacía dueña de mis sentimientos…Hoy te vi pasar y seguí mi camino…durante unos momentos pensé en volver y hablar contigo, darte una explicación del porqué te dejé, pero los pasos no querían pararme…eran mis piernas poderosas y ligeras, lo mismo como si fueran aladas y aunque no paraba de pensar en ti, seguí sin mirar atrás y cuando llegué a la cima vi que ni estabas ni me importaba…una tonada de amor salió por mi garganta…era un canto libre pensando que ya no me dolía ni te amaba y me sentí bien, créeme que me sentí serena y liberada…Antes te amaba y no podía vivir sin ti, eras como una droga, y fíjate, las vueltas que da la vida, ahora eres tú el que llora por mí… Sé que estás arrepentido y quieres volver a mis brazos otra vez, pero ahora soy yo la que no quiere… Todo cambió para mí desde aquél día que me dijiste que ya no me querías, que te habías dado cuenta de que tenías que seguir tu camino, y eso me abrió los ojos…pues a partir de aquél momento te dejé de amar…Fuimos una pareja de pasiones fuertes, aunque a veces nos odiábamos, había días que no podíamos vivir sin vernos, otros en cambio ni mirarnos a los ojos cuando nos cruzábamos en el camino, incluso dábamos la vuelta por otros sitios para esquivarnos, pero luego, una fuerza misteriosa nos arrastraba con tal pasión que nos besábamos como locos… Hoy me sentí libre de verdad, ha pasado mucho tiempo que te dejé de pensar, pasé página a mi vida y te lo hice ver a pesar de que me dolía tu sufrir… Sé que me has llorado, que has gritado mi nombre con lágrimas de sangre, me has buscado por todas partes y hasta me esperaste horas y horas hasta la desesperación, y eso me hacía padecer lamentándome de éste mal querer…Ahora he de seguir mi camino con la libertad de mis sentimientos, sola…pues… creo que todo está en orden y pienso que lo tengo controlado, que he dominado la situación… Tenía la sensación de que era la esclava de sus sentimientos, sus pesares, sus lágrimas y eso me hacía sufrir, se me llenaba el estómago de punzadas, y los brazos de dolor…no quiero hacerle daño y a pesar de todo aún lo siento como si estuviera a mi lado…No me llores, no me pienses…aléjate de mí porque si tú no lo haces, yo no tendré el valor de decidir…te oigo en mi corazón y me estremezco…déjame ir, libérame de tus pensamientos…no tires más de mi pecho…mira que yo quiero ser la dueña de mi voz, de mis antojos y mis caprichos…pues…Hay un hombre que me está empezando a gustar, me tiene el alma arrebatada, el cuerpo enardecido y el corazón a punto de estallar…Es el que besé tan sólo una vez, el mismo que enamoró mis sentidos y ya no quiero otro que me arranque de su sino…¡Ay Señor! Me he enamorado de nuevo, ¿qué hago? ¿Dónde voy ya con mis años?  Se supone que una con la edad se vuelve fría, impávida, casi inerte, pues no, que cada vez estoy peor del amor, y ya no sé si es la cabeza, el cuerpo o el corazón los que dominan la situación, el caso es que no paro de darle vueltas a lo mismo… Dicen las malas lenguas que una imagen vale más que mil palabras, y verdad debe ser porque cada vez que me acuerdo del día que te conocí caminando hacia mí sonriendo, se me llena de alegría el cuerpo, y voy por la calle sonriendo como si de verdad te estuviera viendo, así que he decidido, si es tan grande el poder que tiene ese recuerdo, mayor y mejor resultado dará pensar en aquél beso amado que deposité en tus labios… Tanto empeño pongo en escenificarlo, que algunas veces, andando por ahí, siento su presencia junto a mí, y si me esfuerzo hasta lo veo….Otras me entristece tanto su ausencia y olvido, que sin darme cuenta me viene a la memoria sus besos y de rabia se me llenan los ojos de lágrimas…y me pregunto el porqué me enamoré de un hombre que nunca se mereció mi querer, que lo único que buscaba en mí era puro placer para su cuerpo…y yo aquí sintiéndome la mujer más desgraciada del universo…y por eso le digo al viento…Tengo que buscar la manera para traerlo a mi lado de nuevo…pues…Si tengo el poder de atrapar frases al tiempo, podré arrebatar también situaciones pasadas y poder revivirlos en éstos momentos…Y haciendo un gran esfuerzo me escabullí en sus pensamientos para quedarme para siempre en sus recuerdos…He llenado de magia las palabras para que le den aliento a mis deseos con el aroma de los besos…y hasta lo huelo…¿Lo hueles? Sí, sí, míralo, está allí, a la sombra de aquél árbol, me está esperando…Corrí hacía él, al momento extendió los brazos, el corazón me palpita a la velocidad del trueno, parece que se me va a salir del pecho, se me desborda de alegría, no me lo podía ni creer, pero de un salto me encaramé a su cuello, sin darme cuenta que estaba en el filo de una pendiente…Rodamos como dos quesos cuesta abajo, y él sin soltarme no paraba de besarme la boca y yo, enganchada como me tenía por la cintura, apenas podía respirar, tan sólo sentía los golpes de las piedras que mi cuerpo se estaba llevando…y es que somos como dos niños, a quién se le ocurre siendo ya tan mayores y bien criados, correr como galgos…Me desperté toda magullada perdida, como si hubiera sido real…Y por eso me pierdo entre rimas y leyendas, lo mismo que Gustavo Adolfo Bécquer, toda rota de amor por ti, sigo el camino de la poesía siendo los versos la prosa narrativa de mi vida, derramando sentimientos que en mi alma desborda cada día…y como una ladrona de frases al viento delante de mi escritorio me siento y escribo estas palabras…Hay una pregunta en el aire que me hace dudar de mi amor por ti…te quiero o no te quiero...eso quisiera saber yo…pues…más de mil besos repartidos para poderte olvidar han hecho que te piense cada día más...es posible que sea por costumbre o simple comodidad, pero por mucho que me empeñe y barreras ponga en el camino, estás en mi mente desde aquí a la eternidad…¿no será que ese beso se haya perdido y me pida a gritos que lo busque para encontrarse conmigo? quizás se haya escondido en mis pensamientos, en mi alma o en mi cuerpo…pues...Hay noches que lo oigo aletear por mi rostro, se posa en mi boca y me dice…jamás me echarás de tu encierro…y...No hay manera ni forma de arrancarlo de mí, que va persiguiendo el reposo en mi lecho, buscando las huellas de mis piernas, para besarme la boca y morir entre los rizos de mis suspiros…


martes, 1 de noviembre de 2016

UNA DE TERROR.- (LA CATEDRAL)





Estaba loquita por ir a Galicia, aunque lo que más me atraía era ver la Catedral de Santiago de Compostela, así que sin más preámbulos monté en autocar y me senté al lado de la ventana, que por cierto llovía a cántaros…Apenas se divisaba el paisaje cuando por mi derecha pude vislumbrar una anciana vestida de negro, ¡más seca que un fideo! Con una guadaña apoyada en el hombro izquierdo, ¡qué miedo! Más tiesa que una vela, ¡parecía la muerte en persona! ¡Jolines que mal presagio me dio a mí aquello…! Menos mal que pronto llegué a la estación de autobuses y me dirigí a la primera pensión que había cerca… Era un edificio humilde y frío con escaleras de caracol. Una señora salió a mi encuentro con un aspecto que dejaba mucho que desear. Llevaba un delantal puesto llenito de lamparones que se destacaban descaradamente sobre el color original, delatando a su propietaria de mujer desaseada. Tenía el pelo teñido de rojo y enmarañado perdido con los ojos pintarrajeados de azul y los labios colorados como tomates, tan mal perfilados, que el carmín sobresalía de la boca dándole una apariencia de payaso diabólico, y unos rosetones en cada pómulo, que en vez de la polvera, parecía que se había dado dos tortazos en la cara, y la nariz larga, larga, que no paraba de moquear, ¡me estaba poniendo nerviosa! Con un pañuelo se la retorcía de tal manera, que parecía de goma de lo bien que se le ladeaba para un lado y otro, incluso hacia arriba mostrando dos agujeros llenitos de pelos tiesos, tiesos, que si me esfuerzo le veo hasta los sesos. Me guió a lo largo de un pasillo oscuro, oscuro, y un olor fuerte a coles o qué sé yo, penetró por todos los orificios de mi cuerpo. Una sensación de salir corriendo invadió mi pecho. Mi anfitriona se paró ante una puerta vieja de color marrón que al abrirla hasta crujió, ¡Dios mío! ¡Lo que apareció! Una cama pequeña de hierro oxidado y pegada a un lado de la habitación, con el colchón hundido y la colcha de color amarillento pajizo, más bien descolorida, con los flecos arrastrando. La ventana que iluminaba este cuartucho tenía los cristales borrosos, atravesados por tiras de maderas, que se cerraban con unas puertecillas enganchadas a un pasador. Cuando me asomé vi la fachada negra de otro edificio justo, justo delante de mí, que si me estiro hasta lo toco con las puntas de los dedos, pudiendo observar el rostro desencajado de la misma silueta de la carretera. Las paredes descarnadas mostraban orgullosas un mapa imaginario que había dibujado un desconchón, donde caras retorcidas y bocas abiertas parecían chillar de terror. En un rincón y en lo alto asomaba la cabecita una tímida arañita que tejía y tejía un trozo de tela, suave como la pelusa, parecía un pañuelito de tul. Un redondel húmedo y fresco goteando desde el techo había dejado un charco rojo, como si en vez de agua fuera sangre. Salí de allí pitando a otro barrio, mientras unas voces lejanas me gritaban, y al volver la cabeza, sentí unas manos esqueléticas que me tiraban de los cabellos…Me dirigí rápidamente a la Catedral toda llenita de gente joven sentadas en la misma escalinata…al momento ya estaba dentro… Cuando llegué ante la puerta, un frío terrorífico me recorrió por todo el cuerpo, con un temblor que hasta me rechinaron los dientes. Parecía que venía del más allá, ¡de ultratumba! Sentí como si mis extremidades se helaran, y los carámbanos que eran mis dedos se me clavaron en el pecho, igualito que un puñal afilado, afilado... Era tal la frialdad que de allí emanaba, que se me erizaron las venas, dejándome la sangre completamente congelada. Me dieron ganas de gritar y gritar del miedo que tenía y mirara donde mirara, solamente se oía un siseo susurrando... ¡Que te veo... que te veo...! El roce de los zapatos de algunos que andaban por allí, se perdían en este templo laberíntico de capillas y columnas. Algunas eran tan esbeltas que hasta vida se me antojaban que tenían, ¡ni que fueran fantasmas! No parecía terrestre esta sensación tan extraña, que hasta me traspasaba el alma con una fuerza que me transportaba a épocas lejanas... Y mirando hacia arriba crucé los muros del techo, ¡igualito que el cielo negro! Sin estrellas ni lucero, de tan alto y oscuro...El suelo estaba desgastado y brillante, brillante, que si te descuidas te perdías entre resbalones y batacazos. Tan amplio y basto, con unas similitudes que allá donde la vista alcanzaba con retablos e imágenes te tropezabas. De repente me topé con aquella cara que me miraba, me quedé atónita, igual que una humilde sierva del Señor, que casi me caigo de rodillas y me pego en la frente, golpeándomela, fuerte, muy fuerte. Me arrastre por todo el suelo y sentí unos latigazos que me dejaron unas señales de tiras rojas y descarnadas. Toda yo era un gusano que no valía nada, incluso el ala de una mosca o peor aún, un pedacito de pata allí tirada y olvidada ante la grandeza que me rodeaba. Las paredes del templo estaban lejos, muy lejos, como si fueran infinitas. De repente apareció un peregrino con una capa por lo alto y la capucha colgando, el bastón en una mano, y un mendrugo de pan en la bolsa atada a la cintura, haciéndome señas de que lo siguiera por unos pasadizos oscuros, oscuros, como boca de lobo. Me levanté precipitadamente y sin darme cuenta tropecé con una columna gigantesca, grande, grande, ¡enorme! con todas las manos del mundo plasmadas alrededor de ella y al apoyar la mía tuve miedo, mucho miedo, como si alguien quisiera llevarme hacia dentro, muy adentro…Al momento me encuentro rodeada de capillas por todas partes, y en la mayor estaba el sepulcro del apóstol y en un gran retablo barroco estaba Santiago a caballo, no lo dudé ni un momento, y montándome en lo alto salí trotando sin mirar hacia atrás, y mientras me alejaba, sentí más de mil ojuelos observándome a través de un gigantesco incensario, ese que está colgado del techo, al que todos llaman el botafumeiro, dejándome completamente hechizada, cuando muy enfadado se lía a pendular de un lado a otro, ahumándome la cara y los ojos. Me abracé al cuello del caballo, que encabritado, alzó las patas delanteras y de un brinco salimos a galope tendido tras las cruces de piedra que indicaban el camino de los peregrinos…