Le entregué mi verdad a cambio de su
falsedad…pues…Utilizaste el gancho del buitre oteando desde lo más alto, que
nada más verme caminar por el asfalto, te lanzaste en picado…pobre
infeliz…caíste en tu propia trampa cuando me confesaste que nunca te habían
besado con pasión y deseo, y yo que tenía la boca llenita de ellos, te regalé
todos mis besos y te llené el cuerpo de fuego, y ahora no pasa ni un solo día
sin recordar la ansiedad de mis manos cuando te acerqué la boca a mis labios…y
por eso te alejaste de mi lado…Yo no entiendo de tu querer, ni tampoco de tu
desamor, sólo sé que te llevo grabado en mi corazón…será que me lleves contigo
donde quieras que vas y por eso no te pueda olvidar…pues…Fueron los momentos más salvajes y fieros de mi
vida, llenos de aventuras disparatadas, jamás me habían besado con tanto
entusiasmo, parecía como si llevara toda la vida sin probar beso de mujer, y yo
que estaba desbordada de pasión me dejé querer con la agonía de su
desesperación…Tengo el cuerpo vacío de ti…mis ojos no saben qué decir…y el
corazón a punto de llorar…son lágrimas rotas de tanto gritar…Tengo el alma
triste y sólo quisiera llorar…ven a mis brazos que quieren sentirte cerca de
mí…besa mi boca con la sed de tu cuerpo y dime que me quieres como yo a
ti…pues…Tengo los sentimientos luchando en un laberinto de pasión y si me dejas
marchar ahora jamás sabrás de mí…mira mi rostro callado y en silencio hablando
de ti con ese demonio que llevo dentro, ardiente y echando fuego en una batalla
sin fin…hay un bandido perdido y escondido bajo la piel de mi desnudez…quiere
que lo encuentre antes de ti para comerme la boca y me vuelva toda loca,
loca…sácame de éste pozo sin fondo antes que llegue ese amante y tire de mi
carne, acaricie mi espalda y me aleje de ti…mira que está deseoso de oír mis
suspiros y le grite al oído…apaga éste fuego que tengo en mi cuerpo con tu
chorro de besos con ansia y frenesí…A veces me siento indefensa y sola por esos
caminos de Dios, es por eso que saco mi cuadernillo de notas y voy atrapando
frases al viento como si quisieran ser plasmadas en éste escenario de la vida,
que sin darme cuenta me eligieron como protagonista de tantas aventuras
perdidas por ahí…Es el verdor de las hojas de los árboles, que bamboleantes se
sonrojan en mi pasar, otras se muestran perladas de gotas del rocío de la noche
que, como cascadas de palabras, derraman sus lágrimas en un llanto de
desconsuelo y desamor…Quisiera llorar…y no me salen lágrimas…es tal la
impotencia que tengo al no poder comprender tu proceder, que me niego a creer
que hayas obrado conmigo de mala fe…No me entra en la cabeza que me pidieras
limosna de amor…un beso…por favor, sólo te pido un beso por Dios, que todavía
nadie ha besado mi boca con ganas y pasión…y yo que estaba impresionada por su
voz, corrí a sus brazos y le entregué todos los que llevaba guardados en mi
corazón…y antes de darme cuenta desapareció…¡Oye tú! ¿Quién yo? Sí, sí tú…No
vayas a pensar que porque te hayas burlado de mí, me voy a sentir mal, no, para
nada…pues…es más feliz el que besa con amor y generosidad, que el besado por
placer…y con la malicia del traidor…y…¿sabes que te digo? Que si volviera a
nacer, besaría tu boca otra vez, aún sabiendo que para ti no significó más que
un juego vil, ¿te enteras? Que no me arrepiento porque lo hice con la alegría
de mi consentimiento, ¡vaya que sí! Que me gustó, me gustó mucho y me encantó…y
si me llamas, vuelvo a repetir hasta que me harte de ti…En cambio tú ahora
estás escondido tras las paredes de tu sinsentido, atiborrándote de golosinas
para endulzar tu amargada existencia, que no hay mayor enemigo que serlo de uno
mismo…pero que yo sigo mi camino como me dictan los amores míos, y cuando me
levanto por las mañanas bien temprano, abro mi ventana y alzo los brazos al
cielo y me siento como la mujer más feliz del universo y me digo…Hay que ver lo
bien que me siento, que tengo una vida llena de momentos ricos y buenos, así
que no se lo tendré en cuenta, porque bastante tiene con la vida tan triste y vacua
que le ha tocado vivir…o…Quizás la haya elegido porque no tuvo otra opción, y
ahora que se siente fuerte y poderoso se dedica a conocer mujeres por estas
redes sociales, las engaña por un beso o un simple revolcón…Ahora habla con tu
corazón y pídele perdón, a ver si así duermes tranquilo contigo, y no vuelves a
pasar ni una noche más en vela con el recuerdo de aquellos besos míos…y…me voy
caminando por la calle pensando en ti…Si de repente te viera llegar hasta mí,
¿qué haría yo? ¡Ay Señor, Señor…! No habría fuerza en el mundo para que
detuviera mis piernas, que tan sólo el pensarlo se me alegra el alma y el
corazón, y me da una risa…Parece tan real esto que siento dentro de mí que
cualquier día te veo sentado junto a mí…y lo vivo, créeme que lo vivo
directamente…Y se presentó al momento, me abrazó los hombros y me montó en su
moto y juntos recorrimos las carreteras de fuego como si fuéramos los ángeles
del infierno…
miércoles, 16 de noviembre de 2016
sábado, 12 de noviembre de 2016
RED DE MENTIRAS.- (MICRORRELATO)
A menudo me pierdo por ahí, allá
donde las piernas me quieran llevar, es tal apatía que siento al caminar, que
prefiero que decidan ellas por mí, ya que me encuentro en un momento lleno de
contradicciones que no sé ni qué pensar, si eres tú el culpable o soy yo…quizás
se nos acabó el amor, o es posible que me cansé de esperar una
contestación…pues…Prefiero sentir que te quiero y por ti muero, que estar
impávida ante los sentimientos, porque esto de estar acostumbrada a verte y no
sentir nada dentro de mi pecho, es como si pasara por el lado de cualquier
vecino del barrio…y eso me hace pensar…¿no será que ya no estoy enamorada de ti
como lo estaba antes? ¡Qué cosas me pasan por Dios! Debe ser que me estoy
haciendo mayor…o menor…vete tú a saber…son las dudas razonables que se
implantan en nuestro corazones, sentimientos del amor, o desamor, de todo hay
en la viña del Señor, y es que esto de tener tantos sueños locos…pero yo, ¡ay
madre mía de mi vida! Yo tengo tres retos, sí señor, tres retos…El primero lo
llevo metido en la sangre, recorriéndome todo el cuerpo por las venas de mis
sentimientos, herencia de mis padres, y por respeto hacia ellos lo acepto, me
lo trago y sigo adelante…El segundo reto lo tengo clavado en el corazón
abierto, grabado a fuego lento con los besos del pecado, la lujuria y los locos
pensamientos...Y el tercer reto, ¡madre mía el tercero! El tercero es el que
enamoró mi alma entera, desnudó mis letras y me arrebató hasta los más íntimos
secretos con palabras de pasión y deseo…Me dejé engatusar por un tipo que llenó
mi cara y mi cuerpo de lindos piropos, ¡ignorante de mí! tan necesitada como
estaba, me abordó como polizonte perdido en alta mar, sin darme cuenta que de
los piratas, era el capitán…Quería comerme la boca y el cuerpo como si fuera
una ostra…Es un truhán, un bandido, un mujeriego, ¿qué más da? Un cincuentón
más, uno de esos que les gustan explorar por zonas prohibidas, traspasando
todos los límites de la sociedad, hasta que cruzó la frontera de ir más allá,
donde me encontraba sumida en un mar de dudas…pues…últimamente me estaba
dedicando a escribir poesías y mira por donde me topé con éste cuenta cuentos
que me enrolló en una trama que ya no sé si es mentira o verdad…Pura fantasía
de la imaginación…Quería atraparme en una red de aventuras para llevarme hasta
la otra orilla anclada en el timón de su vida, y yo que estaba deseando
navegar, me dejé mecer en su barco como si fueran las olas del mar, ¡qué
bonito! Me sentía como la reina de los mares, y cuando desperté, me encontré
tirada en la arena como un naufrago más…Y por eso me encuentro decepcionada y
abatida, nada peor para una señora de edad madura que darse cuenta de la
realidad de las cosas, del trasfondo, del cariz…Es un falso y embustero, que lo
único que quería de mí era un poco de juego para su cuerpo…Cuerpo infiel e
insaciable, que espía a las mujeres guapas y hermosas escondido entre las
veredas de su vida, que sin mover un dedo, ni palabras de preaviso, se deja ver
a través de sus ojos enamoradizos para que lo encuentren interesante y
atractivo, cayendo rendidas a sus pies como locas jovencitas, estando la fruta
bien madurita...como yo, que me creía la reina del mambo y era una más del
cotarro de sus plácidas amantes, embrujada como estaba de sus caricias
locas…¡Oye tú! ¿Quién yo? Sí, sí tú, a ver si te crees que estoy hablando con
aquél, o ese de ahí… No, para nada, bien sabes que me refiero a ti, mal hombre,
curioso, embaucador, que no has parado de leerme bajo llave y escondido tras
los cristales…No pongas cara de como si no supieras de qué va la cosa, que ya
nos conocemos bastante…Hasta aquí llegué, me cansé de verte siempre a la misma
hora y en el lugar de siempre, para coincidir con esa señora alta y delgada y
una coleta, aquella baja y redonda y la otra rubia de hermosas piernas, y la
verdad es que una no es tonta, ni tampoco es que sea celosa, bueno, sí, un poco
sí…aunque yo diría que más que celos es dignidad…pues…Si tú a mí no me quieres,
alas para tus pies…que…Tengo un amante muy apasionado que por las noches me
abraza, me besa y me dice cosas locas al oído y se me desbaratan las hormonas
del cuerpo y se me descontrolan los sentidos…Que me tiro para él como gata en
celo y arramplo con todo lo que alcanza mis manos…y mi boca…así que aléjate de
mí porque ni ahora ni nunca volverás a verme el pelo…Lo dejé traspuesto y sin
mirar atrás seguí mi camino, sabiendo cuánto lo había herido… Señor mío,
ayúdame, tienes que hacer que lo olvide para que no me duela tanto el corazón,
que lo tengo llenito de punzadas de amor…y sufro…Sufro por él o por mí, ya no
lo sé…pues…Hay un poder demoníaco que nos arrastra a estar rodeado de fuego,
hasta que ardamos en el mismísimo infierno…Ya no sé cómo vivir sin él o con él,
de nada me sirve apartarme de sus besos y abrazos, de nada me sirve el estar
siendo fiel o infiel a su querer…Te echo de menos, mi amor, ven a por mí, mira
que estoy en un momento crítico de emociones y me pierdo por rincones sin salida…dime
qué está pasando, por qué te pienso tanto, ¿qué ocurre conmigo? ¿Eres tú el que
me llama a voces? ¿Soy yo? Quizás sea algún ser extraño que esté tanteando con
éste querer mío, que no tiene ni un antes, ni un después…Hay un entremedio en
los tiempos que me atrapa y envuelve en una nebulosa de pasión…y yo me
pregunto…¿No serás que tú, donde quiera que estés, me estás llamando para que
te vuelva a encontrar? ¿Seré yo, que de tanto como lo deseo, te imagine
gritando mi nombre? Es un ladrón de sombras perdido, entre paredes recluido, y
está pidiendo auxilio…pues…A veces lo oigo susurrarme al oído…ni te quiero, ni
te olvido, que sólo quería saber a qué sabe un beso apasionado de una señora
como usted...Y es que yo…Nací para amar y ser amada…¡venga, rápido, pronto un
beso cálido! Necesito un abrazo apasionado de hombre enamorado, venga rápido
ese abrazo que estoy llorando desde que me has abandonado…Te alejaste de mi
lado por un mal comentario que salió de mis labios celosos, que por no soportar
tu rechazo, te pagué con la misma moneda de cambio, ¡maldito celos! Traidor del
amante y amado, que unos perdonan y olvidan y otros se alejan de por vida
aunque de pena muera en su propia red de mentiras…
domingo, 6 de noviembre de 2016
EL LIMBO.- (SINOPSIS DE A TRAVÉS DE TI)
¡Hola amigos! Me llamo
Trinidad y estoy… bueno, no, ya no estoy aquí, sino allí, al otro lado de la
vida o la muerte o ¡qué sé yo! Creo que estoy en ese lapsus de tiempo en que
una no sabe ni cómo, ni porqué, aún tengo algo de aliento... Me encuentro en un
laberinto transitorio del destiempo, donde cada ánima camina por donde la lleva
su último aliento tropezándose unas con otras, enredando a todo espíritu,
mientras mis suspiros van retrocediendo y reviviendo aquellos momentos tan
alocados de mi juventud… Ahora y en el ya inmediato, o sea, actualmente, porque
no sé dónde estoy, ni si soy o no soy, si existo o no, pero sé que vago, creo
que lo mismo que en la vida se prepara uno para trabajar, ganar dinero y vivir
cómodamente, ¿por qué a nadie se le ha ocurrido preparar a la gente a morir
mejor? Sería fabuloso tener un buen morir, porque lo que más temo es tener un
mal morir, por eso se me ha ocurrido que mientras tanto, entre que me voy o me
quedo, he decidido contar mi historia y aunque estoy segura de que no tiene
nada de particular, me viene de maravilla, ya que me entretiene y me olvido de
este lugar tan estrafalario, je, je... Me gustaría pedir perdón a todos los que
antes desprecié... Era tan superficial que medía a las personas por lo que
tenían, ya ve, ¡qué tontería! aquí está todo el mundo como su madre lo trajo al
mundo, ¡vamos en pelota picada...! Además, estoy rodeada de vulgares, porque a
quién le gusta ver al que está al lado con la boca abierta y roncando, sin
contar las ventosidades que se les escapan a más de uno sin querer... Es un
sitio tan extravagantemente espectacular, que los espíritus errantes se
desmadran totalmente, ya que muchas veces se creen que están en el Circo del
Sol viendo saltar a los acróbatas voladores, y otros piensan que están
comprando en las Galerías La
Fayette de París... Hay un desconcierto tan grande, que hasta
yo misma me las veo y las deseo para poder discernir, y cuando consigo
visualizar bien, trato de explicarles que no alboroten tanto, y que se
tranquilicen. Que no tengan ningún temor, y ya para rematar, les digo que lo
único que pasa es que ahora están en El Otro Barrio, y tarde o temprano tendrán
que adaptarse. Bueno, eso lo digo porque me siento todavía con fuerzas para
seguir aquí, porque algunos llegan que no hay ni por donde cogerlos. Lo peor es
cuando llaman a los familiares para identificarlos, que los pobres no paran de
gritar que sí, que son ellos, y la madre o el padre diciendo al mismo tiempo
que no lo puede reconocer con seguridad… Igual que me ocurre a mí que me
desdoblo en este vagar errático y mi aliento se dispara meciéndose en un vaivén
tridimensional…En éste lugar tan estrambótico, los lamentos, los ronquidos y
los gemidos, se mezclan unos con otros, y yo ya no sé ni quién soy, ni por
dónde vago, pues hay tantos alientos que están en la misma situación que yo,
que me confundo en la manera de expresar mis sentimientos, ya que me educaron a
la antigua usanza, o sea, sin perder la compostura, y claro, aquí llegan toda
clase de indigentes de edades y épocas diferente, y no es lo mismo el argot
popular de los que nacieron el siglo pasado que el de los jóvenes de ahora. Los
espíritus errantes no tienen miramiento con nada ni con nadie y vagan por ultratumba
como perico por su casa. El caso es que hoy hay aquí una afluencia de heridos
enorme. Las ambulancias no paran de salir y más llegan. Parece ser que ha
habido un accidente de tráfico, y entre los graves y los muertos, las quejas se
entremezclan con mi aliento y a veces hasta me enredo entre ellos,
interpolándose tal cantidad de tacos, que averigua quién lo suelta. Por lo que
se masculla, se deja entrever que ha habido un tiroteo entre la policía y unos
ladrones que estaban atracando un banco, y en la huída dos coches colisionaron.
En fin, estos son los rumores que me llegan desde el otro lado, y por eso de
vez en cuando suelto una palabra o frase malsonante, y me da una rabia que te
cagas, ¿lo ves? Ya se ha cruzado algún aliento actual, porque jamás se me
hubiera ocurrido. No comprendo como aquí, que es un sitio de lo más remoto y
primitivo, que ya antes de la prehistoria existía, se dé este tipo de
vocabulario. Debe ser, que no paran de llegar espectros de todos los tiempos…
No os podéis imaginar el revuelo que se forma entre los que entran y los que
salen, sobre todo por éstos últimos, ya que no están conforme con haber llegado
antes de tiempo y se lían a gritar y a forcejear tanto, que al final salen
vivitos y coleando, de tal manera que empujan y pisotean a otros, que, cansados
de la vida, los perturban y sacan de sus dulces sueños, y los pobres lo único
que quieren es que les dejen dormir en paz... También tropiezo con muchísimas
ánimas benditas que no están de acuerdo con haber llegado hasta aquí, y tengo
que animarlos y aplacarlos, sobre todo cuando se cruzan con los comatosos, pues
éstos últimos están ahí impávidos, con los párpados cerrados, pero con
rapidísimos movimientos de los ojos de un lado para otro, como si estuvieran
asistiendo a un partido de tenis. Parecen que están pendientes de la puerta de
salida y de entrada para salir pitando. Por cierto, el otro día vi a la madre
de mi padre y tenía el semblante tranquilo y sereno. Se ve que estaba deseando
llegar. Era muy viejita y seguro que estaba cansada de vivir. Tenía casi cien
años, ¡Virgen Santa! Unos tantos y otros tan pocos… Ahora que estoy más allí
que aquí, o como se dice normalmente, ahora que estoy con un pié en EL Otro
Barrio, soy feliz, sobre todo porque ya no tengo miedo de nada. Estoy muy
tranquila y nada perturba mi alma. Mis sentimientos están en una infinita calma
que no sé expresar bien, pero sé que me gustaría pedir perdón a todos mis seres
queridos si en algún momento les hice daño o a algunas amigas. Eso es lo único
que me estremece en el estado que estoy, por eso pienso que aún me queda un
poco de aliento, y fíjate si tiene que tener fuerza que algunas veces me lleva
hacia atrás, y otras hace como si se adelantara en el deambular del tránsito… A
veces creo que estoy en un gran salón de baile, donde casi todo el mundo está
tranquilo y como esperando que alguien los saque a bailar o algo parecido. Yo
tengo la sensación de estar pululando de flor en flor, igual que una mariposa,
medio inconsciente, pero al mismo tiempo me encuentro muy relajada. Además,
parece que estoy viendo una película. Si, la película de mi vida, porque
algunas escenas parecen como si ya las hubiera vivido… Si, si, me son muy
familiares… Por favor, tú, mi querida hermana, cuenta más o menos cómo era yo
cuando estaba presente para que me comprendan un poco. Estoy segura de que
sabrás hacerlo muy bien, ya que no me ha dado tiempo a mí. No te puedes
imaginar la rabia que tengo de no poder hacerlo yo, claro que como realmente no
sé en qué lugar estoy, tendrás que apañártelas tu solita, pero no te preocupes,
que entre las dos saldremos airosa de ésta, tan sólo tendrás que escuchar a la
llamada de tu corazón…
sábado, 5 de noviembre de 2016
EL AROMA DE LOS BESOS.- (MICRORRELATO)
Feliz y contenta ando los caminos
sintiéndome libre…es la sensación más bella y hermosa que una puede sentir
porque esto de estar atada a ti, se estaba convirtiendo en una verdadera
pesadilla…quiero disfrutar de la libertad de mis emociones. En éstos momento de
mi vida es cuando soy verdaderamente yo, nada de besos compartidos por lástima
o adición, se acabaron tantas pamplinas y nimiedades, ¿qué es eso de que siga a
tu lado porque ponías cara de venado? ¡Por Dios! que por pena tenía que hacer
todo lo que me pedías, y sólo por darle gusto a tu cuerpo, y luego me quedaba
con un vacío en el mío que me enfurecía y me llenaba de malas vibraciones. Me
decía que jamás cedería a tus pretensiones, pero te veía ahí, con las lágrimas a
punto de caer y me rendía…Muchas veces la duda se hacía dueña de mis
sentimientos…Hoy te vi pasar y seguí mi camino…durante unos momentos pensé en
volver y hablar contigo, darte una explicación del porqué te dejé, pero los
pasos no querían pararme…eran mis piernas poderosas y ligeras, lo mismo como si
fueran aladas y aunque no paraba de pensar en ti, seguí sin mirar atrás y
cuando llegué a la cima vi que ni estabas ni me importaba…una tonada de amor
salió por mi garganta…era un canto libre pensando que ya no me dolía ni te
amaba y me sentí bien, créeme que me sentí serena y liberada…Antes te amaba y
no podía vivir sin ti, eras como una droga, y fíjate, las vueltas que da la
vida, ahora eres tú el que llora por mí… Sé que estás arrepentido y quieres
volver a mis brazos otra vez, pero ahora soy yo la que no quiere… Todo cambió
para mí desde aquél día que me dijiste que ya no me querías, que te habías dado
cuenta de que tenías que seguir tu camino, y eso me abrió los ojos…pues a
partir de aquél momento te dejé de amar…Fuimos una pareja de pasiones fuertes,
aunque a veces nos odiábamos, había días que no podíamos vivir sin vernos,
otros en cambio ni mirarnos a los ojos cuando nos cruzábamos en el camino,
incluso dábamos la vuelta por otros sitios para esquivarnos, pero luego, una
fuerza misteriosa nos arrastraba con tal pasión que nos besábamos como locos… Hoy
me sentí libre de verdad, ha pasado mucho tiempo que te dejé de pensar, pasé
página a mi vida y te lo hice ver a pesar de que me dolía tu sufrir… Sé que me
has llorado, que has gritado mi nombre con lágrimas de sangre, me has buscado
por todas partes y hasta me esperaste horas y horas hasta la desesperación, y eso
me hacía padecer lamentándome de éste mal querer…Ahora he de seguir mi camino con
la libertad de mis sentimientos, sola…pues… creo que todo está en orden y
pienso que lo tengo controlado, que he dominado la situación… Tenía la sensación
de que era la esclava de sus sentimientos, sus pesares, sus lágrimas y eso me
hacía sufrir, se me llenaba el estómago de punzadas, y los brazos de dolor…no
quiero hacerle daño y a pesar de todo aún lo siento como si estuviera a mi
lado…No me llores, no me pienses…aléjate de mí porque si tú no lo haces, yo no
tendré el valor de decidir…te oigo en mi corazón y me estremezco…déjame ir,
libérame de tus pensamientos…no tires más de mi pecho…mira que yo quiero ser la
dueña de mi voz, de mis antojos y mis caprichos…pues…Hay un hombre que me está
empezando a gustar, me tiene el alma arrebatada, el cuerpo enardecido y el
corazón a punto de estallar…Es el que besé tan sólo una vez, el mismo que
enamoró mis sentidos y ya no quiero otro que me arranque de su sino…¡Ay Señor!
Me he enamorado de nuevo, ¿qué hago? ¿Dónde voy ya con mis años? Se supone que una con la edad se vuelve fría,
impávida, casi inerte, pues no, que cada vez estoy peor del amor, y ya no sé si
es la cabeza, el cuerpo o el corazón los que dominan la situación, el caso es
que no paro de darle vueltas a lo mismo… Dicen las malas lenguas que una imagen
vale más que mil palabras, y verdad debe ser porque cada vez que me acuerdo del
día que te conocí caminando hacia mí sonriendo, se me llena de alegría el
cuerpo, y voy por la calle sonriendo como si de verdad te estuviera viendo, así
que he decidido, si es tan grande el poder que tiene ese recuerdo, mayor y
mejor resultado dará pensar en aquél beso amado que deposité en tus labios… Tanto
empeño pongo en escenificarlo, que algunas veces, andando por ahí, siento su
presencia junto a mí, y si me esfuerzo hasta lo veo….Otras me entristece tanto
su ausencia y olvido, que sin darme cuenta me viene a la memoria sus besos y de
rabia se me llenan los ojos de lágrimas…y me pregunto el porqué me enamoré de
un hombre que nunca se mereció mi querer, que lo único que buscaba en mí era
puro placer para su cuerpo…y yo aquí sintiéndome la mujer más desgraciada del
universo…y por eso le digo al viento…Tengo que buscar la manera para traerlo a
mi lado de nuevo…pues…Si tengo el poder de atrapar frases al tiempo, podré
arrebatar también situaciones pasadas y poder revivirlos en éstos momentos…Y
haciendo un gran esfuerzo me escabullí en sus pensamientos para quedarme para
siempre en sus recuerdos…He llenado de magia las palabras para que le den
aliento a mis deseos con el aroma de los besos…y hasta lo huelo…¿Lo hueles? Sí,
sí, míralo, está allí, a la sombra de aquél árbol, me está esperando…Corrí
hacía él, al momento extendió los brazos, el corazón me palpita a la velocidad
del trueno, parece que se me va a salir del pecho, se me desborda de alegría,
no me lo podía ni creer, pero de un salto me encaramé a su cuello, sin darme
cuenta que estaba en el filo de una pendiente…Rodamos como dos quesos cuesta
abajo, y él sin soltarme no paraba de besarme la boca y yo, enganchada como me
tenía por la cintura, apenas podía respirar, tan sólo sentía los golpes de las
piedras que mi cuerpo se estaba llevando…y es que somos como dos niños, a quién
se le ocurre siendo ya tan mayores y bien criados, correr como galgos…Me
desperté toda magullada perdida, como si hubiera sido real…Y por eso me pierdo
entre rimas y leyendas, lo mismo que Gustavo Adolfo Bécquer, toda rota de amor
por ti, sigo el camino de la poesía siendo los versos la prosa narrativa de mi
vida, derramando sentimientos que en mi alma desborda cada día…y como una
ladrona de frases al viento delante de mi escritorio me siento y escribo estas
palabras…Hay una pregunta en el aire que me hace dudar de mi amor por ti…te
quiero o no te quiero...eso quisiera saber yo…pues…más de mil besos repartidos
para poderte olvidar han hecho que te piense cada día más...es posible que sea
por costumbre o simple comodidad, pero por mucho que me empeñe y barreras ponga
en el camino, estás en mi mente desde aquí a la eternidad…¿no será que ese beso
se haya perdido y me pida a gritos que lo busque para encontrarse conmigo?
quizás se haya escondido en mis pensamientos, en mi alma o en mi
cuerpo…pues...Hay noches que lo oigo aletear por mi rostro, se posa en mi boca
y me dice…jamás me echarás de tu encierro…y...No hay manera ni forma de
arrancarlo de mí, que va persiguiendo el reposo en mi lecho, buscando las
huellas de mis piernas, para besarme la boca y morir entre los rizos de mis suspiros…
martes, 1 de noviembre de 2016
UNA DE TERROR.- (LA CATEDRAL)
Estaba loquita por ir a Galicia, aunque lo que más me atraía
era ver la Catedral de Santiago de Compostela, así que sin más preámbulos monté
en autocar y me senté al lado de la ventana, que por cierto llovía a
cántaros…Apenas se divisaba el paisaje cuando por mi derecha pude vislumbrar
una anciana vestida de negro, ¡más seca que un fideo! Con una guadaña apoyada
en el hombro izquierdo, ¡qué miedo! Más tiesa que una vela, ¡parecía la muerte
en persona! ¡Jolines que mal presagio me dio a mí aquello…! Menos mal que
pronto llegué a la estación de autobuses y me dirigí a la primera pensión que
había cerca… Era un edificio humilde y frío con escaleras de caracol. Una
señora salió a mi encuentro con un aspecto que dejaba mucho que desear. Llevaba
un delantal puesto llenito de lamparones que se destacaban descaradamente sobre
el color original, delatando a su propietaria de mujer desaseada. Tenía el pelo
teñido de rojo y enmarañado perdido con los ojos pintarrajeados de azul y los
labios colorados como tomates, tan mal perfilados, que el carmín sobresalía de
la boca dándole una apariencia de payaso diabólico, y unos rosetones en cada
pómulo, que en vez de la polvera, parecía que se había dado dos tortazos en la
cara, y la nariz larga, larga, que no paraba de moquear, ¡me estaba poniendo
nerviosa! Con un pañuelo se la retorcía de tal manera, que parecía de goma de
lo bien que se le ladeaba para un lado y otro, incluso hacia arriba mostrando
dos agujeros llenitos de pelos tiesos, tiesos, que si me esfuerzo le veo hasta
los sesos. Me guió a lo largo de un pasillo oscuro, oscuro, y un olor fuerte a
coles o qué sé yo, penetró por todos los orificios de mi cuerpo. Una sensación
de salir corriendo invadió mi pecho. Mi anfitriona se paró ante una puerta
vieja de color marrón que al abrirla hasta crujió, ¡Dios mío! ¡Lo que apareció!
Una cama pequeña de hierro oxidado y pegada a un lado de la habitación, con el colchón hundido y la colcha de color
amarillento pajizo, más bien descolorida, con los flecos arrastrando. La
ventana que iluminaba este cuartucho tenía los cristales borrosos, atravesados
por tiras de maderas, que se cerraban con unas puertecillas enganchadas a un
pasador. Cuando me asomé vi la fachada negra de otro edificio justo, justo
delante de mí, que si me estiro hasta lo toco con las puntas de los dedos,
pudiendo observar el rostro desencajado de la misma silueta de la carretera. Las
paredes descarnadas mostraban orgullosas un mapa imaginario que había dibujado
un desconchón, donde caras retorcidas y bocas abiertas parecían chillar de
terror. En un rincón y en lo alto asomaba la cabecita una tímida arañita que
tejía y tejía un trozo de tela, suave como la pelusa, parecía un pañuelito de
tul. Un redondel húmedo y fresco goteando desde el techo había dejado un charco
rojo, como si en vez de agua fuera sangre. Salí de allí pitando a otro barrio,
mientras unas voces lejanas me gritaban, y al volver la cabeza, sentí unas
manos esqueléticas que me tiraban de los cabellos…Me dirigí rápidamente a la
Catedral toda llenita de gente joven sentadas en la misma escalinata…al momento
ya estaba dentro… Cuando llegué ante la puerta, un frío terrorífico me recorrió
por todo el cuerpo, con un temblor que hasta me rechinaron los dientes. Parecía
que venía del más allá, ¡de ultratumba! Sentí como si mis extremidades se
helaran, y los carámbanos que eran mis dedos se me clavaron en el pecho,
igualito que un puñal afilado, afilado... Era tal la frialdad que de allí
emanaba, que se me erizaron las venas, dejándome la sangre completamente
congelada. Me dieron ganas de gritar y gritar del miedo que tenía y mirara
donde mirara, solamente se oía un siseo susurrando... ¡Que te veo... que te
veo...! El roce de los zapatos de algunos que andaban por allí, se perdían en
este templo laberíntico de capillas y columnas. Algunas eran tan esbeltas que
hasta vida se me antojaban que tenían, ¡ni que fueran fantasmas! No parecía
terrestre esta sensación tan extraña, que hasta me traspasaba el alma con una
fuerza que me transportaba a épocas lejanas... Y mirando hacia arriba crucé los
muros del techo, ¡igualito que el cielo negro! Sin estrellas ni lucero, de tan
alto y oscuro...El suelo estaba desgastado y brillante, brillante, que si te
descuidas te perdías entre resbalones y batacazos. Tan amplio y basto, con unas
similitudes que allá donde la vista alcanzaba con retablos e imágenes te
tropezabas. De repente me topé con aquella cara que me miraba, me quedé
atónita, igual que una humilde sierva del Señor, que casi me caigo de rodillas
y me pego en la frente, golpeándomela, fuerte, muy fuerte. Me arrastre por todo
el suelo y sentí unos latigazos que me dejaron unas señales de tiras rojas y
descarnadas. Toda yo era un gusano que no valía nada, incluso el ala de una
mosca o peor aún, un pedacito de pata allí tirada y olvidada ante la grandeza
que me rodeaba. Las paredes del templo estaban lejos, muy lejos, como si fueran
infinitas. De repente apareció un peregrino con una capa por lo alto y la
capucha colgando, el bastón en una mano, y un mendrugo de pan en la bolsa atada
a la cintura, haciéndome señas de que lo siguiera por unos pasadizos oscuros,
oscuros, como boca de lobo. Me levanté precipitadamente y sin darme cuenta
tropecé con una columna gigantesca, grande, grande, ¡enorme! con todas las
manos del mundo plasmadas alrededor de ella y al apoyar la mía tuve miedo,
mucho miedo, como si alguien quisiera llevarme hacia dentro, muy adentro…Al
momento me encuentro rodeada de capillas por todas partes, y en la mayor estaba
el sepulcro del apóstol y en un gran retablo barroco estaba Santiago a caballo,
no lo dudé ni un momento, y montándome en lo alto salí trotando sin mirar hacia
atrás, y mientras me alejaba, sentí más de mil ojuelos observándome a través de
un gigantesco incensario, ese que está colgado del techo, al que todos llaman el
botafumeiro, dejándome completamente hechizada, cuando muy enfadado se lía a
pendular de un lado a otro, ahumándome la cara y los ojos. Me abracé al cuello
del caballo, que encabritado, alzó las patas delanteras y de un brinco salimos
a galope tendido tras las cruces de piedra que indicaban el camino de los
peregrinos…
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