lunes, 23 de marzo de 2020

UN GRITO EN LA GARGANTA.- (MICRORRELATO)




¡Ay madre mía de mi vida lo mal que lo estoy pasando! Estoy atrapada entre cuatro paredes llena de estupor pensando que ya no volveré a verlo, después de haberle entregado mi cuerpo…No paro de dar vueltas en éste pequeño apartamento, que aunque para mí sola tengo más que de sobra, con éste encierro me siento como si fuera una cárcel…Soy presa de mis propios miedos, mis inseguridades…tengo el corazón a mil por hora, los nervios me están consumiendo, tengo que salir de aquí, ¡por Dios! Con lo contenta que estaba ahora, y mira por dónde ha tenido que pasar esto del virus y me tengo que quedar en casita más aburrida que una ostra, y no es que sea una mujer ociosa…No, no, para nada, pero precisamente en éstos momentos que parecía que estaba saliendo a flote, pasa esto…Es como si no se me permitiera ser feliz…Me siento fatal, tengo la cabeza que me va a estallar de tanto pensar en él, pero, ¿por qué no me llama? Se ha burlado de mí, ¡claro como ya ha conseguido lo que quería…! ¡Qué tonta soy…! Nunca aprenderé, y es que los hombres con tal que consiguen que una les de todo lo que quieren, se van y ahí te quedas tú más sola que la una…pues…Me enamoré desde la primera vez que lo vi…Es tan alegre, tan risueño…tan apasionado…Es justo el hombre que va conmigo…Sí, sí, mi otra mitad, y por eso…Estoy que me va a dar algo como siga sin dar señales de vida, justo cuando más lo necesito, sabiendo que vivo sola…podría al menos escribirme unas palabras de aliento, preguntarme cómo lo llevo…¡Madre mía! ¡Qué mal estoy llevando éste confinamiento…! Y mira que siempre he sido una mujer independiente, libre y sin ataduras, bien lo sabes, ¡Dios mío! Tú sabes todo lo que pasé con mi marido hasta que me divorcié, y luego cuando empecé a salir de ese pozo sin fondo donde me había llevado la separación, el juicio y todo lo que vino detrás, ¿para qué voy a contar...? El caso es que ahora estoy como al principio, sola y sin ese hombre que me ha enamorado los sentidos...estoy medio loca perdida dando vueltas por el piso, tengo ganas de gritar, de llorar, mejor será que ponga la radio a ver si así me animo porque hoy estoy que no me aguanto ni yo, y eso que nada más que llevo diez días recluida, ¡maldito virus que está acabando con mi paciencia…! ¡Madre mía con lo a gusto que estaba antes de conocerlo…! ¿A quién se le ocurre enamorarse a éstas alturas de la vida? Creo que esto se me está escapando de las manos, ¡no aguanto más! Y encima con la incertidumbre de si cuando pase todo esto lo volveré a ver o no, pero…¿Por qué no me llama por teléfono el hombre éste? Tenía que haberlo dejado pasar, no debía haberse cruzado en mi camino…¡Qué mala suerte tengo! No sé porqué, pero una vez oí a una amiga decir que hay personas que nacen con una estrella y otras estrelladas, seguro que soy de las segunda, claro que mi madre siempre comentaba que una no elegía vivir la vida, si no la que le toca vivir, ¡menudo royo! La verdad es que cuando me separé de mi primer marido, conocí a un hombre, que aunque era todo un caballero, al cabo del tiempo me di cuenta de que no tenía nada que ver conmigo, y mira que era buena persona, pero…Le faltaba algo, lo sabía desde un principio…al final tuve que decírselo…no era mi media naranja, demasiado meticuloso, no sé…¡Manías mías! ¡Vaya, parece que ya se me está pasando la incertidumbre que tenía! ¡Gracias a Dios! Y es que éste encierro es de lo peor que me podía pasar…me gusta tanto salir y entrar, hacer lo que me da la gana, irme por ahí con mis amigas los fines de semanas y mira por donde…No, si ya lo decía mi santa madre que en paz descanse…¿No quieres caldo? ¡Toma dos tazas! La verdad es que no paro de darles vueltas a la cosa y con tal que pase un día más y no tenga noticias de él, le escribo un mensaje bien fuerte, ¿qué se habrá creído éste? ¿Qué voy a estar guardándole la cara hasta que le salga de las narices llamarme? Por Dios…unas palabras, sólo una señal de que está ahí por mí…pues…Una no es de piedra y si tú me dejas, me doy la vuelta y en menos que canta un gallo tengo a mi lado más de cuarenta...pues...Soy mujer que necesita el amor como el aire que respira y si me falta la pasión, moriría de pena y dolor, y...Hay 

uno pululando por ahí que me tira los tejos a la 

 cabeza, y me dice unas cosas, ¡madre mía de mi 

vida! que me arrebolan las carnes y me entran 

ganas de gritarle al viento...Tengo una sábana 

llena de besos y no sé cómo ni cuándo voy a 

entregártelos a ti...me encuentro solita en éste 

encierro que me está doblegando a 

subsistir...Tengo un grito en la garganta que 

quiere escapar chillando te quiero a morir...Hay 

un demonio dentro de mi alma que no me deja 

vivir...Ven enseguida a mis brazos que están 

ateridos de frío buscándote por todas lados y no 

estás aquí...Necesito ésas caricias que tienes 

escondidas en tus manos y urgen llegar hasta 

mí...No te detengas amigo mío, que hay una fiera 

que vive entre rejas y lo único que quiere es que 

le abras las puertas y la saques de aquí...No te 

demores ni un segundo mi niño, que tengo un 

millón de besos quemando mi boca que están 

deseosos por escapar por ahí...que arden en las 

huellas que dejaron los tuyos en entre mis piernas 

y mi pecho, teniendo tus manos grabadas 

alrededor de mi cuerpo...





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