jueves, 10 de agosto de 2017

TIENES LAS LLAVES DE LOS MISTERIOS DE MI CARNE.- (MICRORRELATO)



Tengo la radio puesta y la música es pura magia para mí…¡Ay Señor! Esto de estar en mi salita escribiendo aventuras y desventuras de hombres y mujeres me apasiona y me arrebata el alma…dicho de esta manera tan excitante parece que una está más allá que para acá, puede ser, me gusta tanto contar historias de pasiones alocadas… me viene a la cabeza sin buscarlas…no sé porqué…es posible que sea porque no me guste mucho la realidad de la vida…qué cosas me pasan con lo mayor que soy ya…A veces me despiertan las palabras, me viene a la mente frases largas y tengo que anotarlas porque a la mañana siguiente no las puedo recordar… qué extraño es todo, ¿verdad? debe ser por eso que llaman inspiración, y cuando voy caminando por la calle igual, me tiro todo el camino escribiendo en un cuadernillo escenas que imagino que pasan, es como si alguien me las estuviera dictando, no entiendo muy bien por qué me ocurre esto tan a menudo, el caso es que llego a mi casa toda sembrada de pequeñas historietas que luego forman una cadena de sucesos…quizás sea demasiado romántica…Y por eso estoy aquí, en mi salita…es de lo más emocionante, no sabéis cuánto me gusta…me siento tan feliz aquí sentada, frente a mi ventana…¡es de alegre y divertida mi ventana…! Se abre al mundo real de la calle y se ve a la gente pasar, a los chiquillos correr y a los más jóvenes sentados en los bancos más apartados de las miradas…son los eternos enamorados que se besan y abrazan como antes lo hacía yo con mi chico…algunos ancianos se encuentran solos sentados con el bastón a un lado…me recuerdan mucho a mi padre…En los atardeceres de mi vida me suelo sentar ante mi ordenador, con las teclas provocándome a danzar sobre ellas el baile de los sentimientos…Mi mente se traslada en el tiempo, mientras mi ojos te buscan en ese baúl escondido en mi interior, donde los recuerdos van y vienen sin prisas, al libre albedrío del amor…A la deriva de los besos que una mañana te di sin permiso, sólo siguiendo los latidos de mi corazón…y tú, nervioso perdido, te quedaste prendado de mi boca y de mi existir no sabiendo ya qué camino seguir, siendo esclavo desde entonces de mis besos y de los deseos de mi cuerpo siempre ansioso de ti…Y por eso me encuentro divagando, dejando mi mente a la merced de las horas… sus horas las que pasa a solas con la desesperación de no tenerme abrazada a su querer…sufriendo por la lejanía de la sonrisa cuando lo miro con picardía...  y yo que lo conozco tan bien… Tengo que adivinar tus pensamientos antes que se instalen en tu cerebro…Y lo imagino sentado con los demonios de los celos metidos en su mente y en su cuerpo… y sigilosa me deslizo en el infierno de sus atormentados silencios…sus desvaríos locos…No desfallezca mi amor, porque si lo haces moriré de tristeza, de vacío…de dolor…No estés tristes mi niño, mira que se me rompe el alma…Ten paciencia conmigo, ya sabes que no soy la dueña de mi destino y causas mayores me impiden salir corriendo… No vuelvas a decirme que no te quiero, no me lo vuelvas a decir, por Dios, que muero de amor por ti…y… Perdida entre tus pensamientos me encuentro los gritos de tus lamentos que no paran de insistir que estás loquito por mí…que me busca por todas partes, que lleva varios días esperándome…que estás desesperado de tanto silencio, que no puedes más, que necesitas sentir mis gemidos cuando me besas…oír mis jadeos cuando acaricias mi cuerpo… escuchar mis latidos en tu pecho…y te diga al oído suspirando…Tú tienes las llaves de los misterios de mi carne…

miércoles, 9 de agosto de 2017

CITA A CIEGAS.- (MICRORRELATO) Tercera parte



Nos fuimos a un hotelito que encontramos por unas callejuelas y nada más llegar, decidí refrescarme bajo la ducha, y mientras me secaba, lo llamé con voz melosa para que me trajera la ropa interior...La había dejado adrede encima de la cama. Se puso muy nervioso y no encontró más que el sujetador. Le dije que el tanga estaba justo al lado y que mirara bien…Cariño date prisa que estoy muertita de frío…Le dije insinuantemente…Cuando por fin lo encontró se acercó al baño diciéndome que había confundido el tanga con un lazo para el pelo...Lo tenía todo previsto para llevármelo a mi terreno. Saqué el brazo con la puerta entreabierta en pelota picada y frente al espejo, de manera que me viera de arriba abajo... Me hice la despistada con toda la intención de una gata salvaje, y cuando le miré a la cara, los ojos se le iban a salir de las órbitas. Se dio la vuelta nerviosito perdido, y sabiéndolo yo, me puse a tararear esa canción de Alejandro Fernández que últimamente estaba muy de moda… Hoy tengo ganas de ti…blanco y en botella… Después salí para vestirme delante de él... Utilicé todas mis armas de mujer. Coqueteé ante el espejo poniendo posturitas de lo más provocadora, agachándome de vez en cuando para que no se perdiera detalle del encaje que ribeteaba el filito de mi tanga... Reconozco que me pasé siete pueblos poniéndolo a caldo…pues…Ya no sabía si tirarse para mí o hacerse el loco. Loco lo estaba volviendo con tanta carnaza que le puse para ver si de una vez se lanzaba en forma de leopardo. No tuve compasión y de manera muy pícara le dije que se metiera en la ducha… Yo estaba radiante de alegría, porque eso de que me miren con tanto fuego, me apasiona. Me enloquece, no lo puedo remediar. Me encantan estos jueguecitos entre un hombre y una mujer. Siempre he pensado que es lo más bello del mundo. Seguí con mis tretas bailoteando alrededor de la cama, mientras se iba transformando de tal manera que se abalanzó sobre mí de forma arrebatadora. Me besó en la boca y me encaramé a su cuerpo anudándolo con mis piernas alrededor de su cintura. Parecíamos dos adolescentes disfrutando como locos, casi nos caemos con tantas acrobacias. Me sugirió ducharnos juntos para darme con la esponja donde mis manos no alcanzaba, y mirándolo de arriba abajo como loba enjaulada, le eché mano al cuello y me lo llevé de nuevo al huerto. Y como aquello era tan pequeño y no podíamos ni movernos, se me cayó el jabón al suelo y para qué os voy a contar el desmadre que se lió. Parecíamos dos contorsionistas, y en plena faena de nudos marineros, decidimos irnos a la cama como marido y esposa y cuando se tumbó a mi lado, le di unos masajes en el cuello para quitarle el dolor que le había causado con mis movimientos al son de la música de la fuente. Pobre hombre lo que tuvo que soportar con tal de darme gusto en todo. Al cabo de los diez minutos nos quedamos dormidos el uno en los brazos del otro, Z, z, z…Fin.-
 
 
 

CITA A CIEGAS.- (MICRORRELATO) Segunda parte



Cuando vi el ramo de flores avanzar hacia mí me puse muy nerviosa. No estaba segura de que fuera él, pero cuando la sonrisa asomó a su rostro, me di cuenta de que ya no podía echar marcha atrás. Tenía un caminar tranquilo y sereno. Me pilló desprevenida. Ya estaba aquí. Las piernas me temblaban. Algo me impedía andar. Tragué saliva, alcé la cabeza e intenté por todos los medios sonreír. Tampoco quería que pareciera exagerada. ¡Ay Dios mío, en qué lío me había metido! De repente lo tengo justo enfrente de mí. ¡Qué guapo y apuesto era! Me volví loca de alegría. Se presentó tímidamente y le di dos besos en la cara. Me ofreció el ramo de flores y estuvimos caminando hacia ninguna parte, sólo dónde nos llevaban los pasos. Me invitó a tomar un café en la cafetería donde solía ir, ¡qué casualidad! La misma que me dijo una vez, que le gustaría que lo vieran sus amigos conmigo para presumir de mujer. Le cogí del brazo. Nada más entrar, se callaron y me miraron descaradamente de arriba abajo. Me los presentó a todos, ¡qué educados! Casi se agacharon para besarme la mano. Eran muy galantes. Después nos fuimos a dar una vuelta y llegamos a un parque donde la mayoría eran personas de la tercera edad. Estaban jugando a la petanca. Algunos eran conocidos suyos también. Después de saludarlos, me senté en un banco del jardín. Sabía que sus amigos nos estaban observando… Se iban a enterar bien de lo que vale un peine. Estaba dispuesta a ofrecerles una buena exclusiva. Nos sentamos en un banco del jardín y antes de que se diera cuenta, me giré hacia él sentándome sobre sus rodillas a horcajadas. Le cogí la cabeza y acercándome a su cara le comí la boca con un besazo de tornillo, que se quedaron todos boquiabiertos, disimulando y mirando hacia el cielo. Los jóvenes que pasaban por nuestro lado nos pusieron a parir de un burro. No pararon de criticarnos incluso oí a unas chicas que decían que, qué poca vergüenza y qué escándalo estábamos dando. Que vaya ejemplo para los niños y la juventud. Que ya éramos muy mayorcitos para dar tal espectáculo. Que menudos caraduras y que no teníamos respetos a la sociedad. Los que estaban jugando a la petanca se quedaron patidifusos y no sabían si seguir jugando o irse para otro lado, el caso es que no daban pie con bola. Una mujer de unos treinta años, llamó a un policía y cuando éste vino, le dio tal ataque de risa, que la pobre se tuvo que ir sin comprender nada. El caos fue total…pues…Se habían intercambiado los papeles en la humanidad. Ahora eran los abuelos los que se besaban en los jardines. Los mismos que corrían tras los nietos por las calles. Los que llevaban y recogían a los niños de guarderías y colegios. Las jóvenes parejas ya no se escondían para besarse, ni tampoco se sentaban en los bancos del parque. Sólo se limitaban a poner sus pulgares sobre los móviles. Ni siquiera se miraban a la cara para hablarse con la mirada. Ahora sus ojos no se apartaban de las pantallas de los móviles para hablar por el Wasap. Mientras tanto, yo seguía besándolo atornilladamente y con lengua. Me lo estaba pasando bomba con él, que en ningún momento opuso resistencia, ajeno a la realidad de mi intención. Lo único que quería es que en todas las redes sociales corriera la noticia de que un hombre y una mujer se habían conocido por Internet.  Finalmente nos levantamos y nos fuimos a picar algo por ahí más contentos que un trucho y una trucha. Era ya casi de noche cuando llegamos donde una fuente se levantaba de colores al son de la música. Estaba llenita de gente con lo que le dije que me subiera sobre sus hombros para poder ver mejor, ¡el trabajo que nos costó! Casi nos caemos de culo. Eran más de las doce y media de la noche cuando llamé a mi hermana diciéndole que no me esperara…Continuará…

CITA A CIEGAS.- (MICRORRELATO) Primera parte



Tenía mucha curiosidad por saber cómo era su aspecto físico, y aunque ya me había hecho una idea, sentía la necesidad de abrazarlo. Y por eso decidí enviarle un mensaje en el cual le comunicaba que tenía que verlo ya. Cuando lo recibió, me contestó rápidamente, que estaba muy ocupado y que no podría estar conmigo ni un instante. Excusas y más excusas. No me creí ni una palabra. No sé a qué le tenía miedo. Quizás temiera no gustarme, ya que, al mandarle tantas fotografías mías y verme aún mona, él creyera que a mí sólo me atraían los guapos. Pues sí, me encantan los hombres guapos, ¿a quién no? pero ahora no. De jovencita sí. Ahora me fijo más en otras en las cosas que no se ven, y que en una fotografía del año la nana de él, yo percibí. Vi la luz que desprendía la mirada de sus ojos, la chispa de su sonrisa y lo que encerraba dentro del alma. Esas cualidades las poseía él y aunque no lo conocía en persona, sabía que era un hombre bueno, y por muchos mensajes que recibía de los internautas poniéndolo a parir de un burro, ninguno me convencía. Era el mejor tipo del mundo. Sentía que me quería de verdad y jamás me haría daño. Él pertenecía a la gente de palabra, como son todos los ceutíes. No era del pelotón de lo viles y cobardes. Nunca me traicionaría ni abusaría de mí. Yo presentía que era sincero conmigo, me lo decía el corazón y mi corazón nunca me ha engañado. El caso es que lo convencí para verlo en persona y quedamos en que al otro día cogería el Ave para Barcelona, ya que él vivía allí desde hacía muchos años, y mira por donde yo tenía a una hermana que se fue muy jovencita, conoció a un tipo muy majo se casaron y comieron perdices. La llamé rápidamente y le dije que iba a pasar tres días en Barcelona. Llené una maleta de ropa, la más moderna y bonita que tenía. Quería sorprenderlo. Que cuando me viera se quedara con la boca abierta, en una palabra, que se volviera loco de pasión. Una vez sentada en el tren, me hacía mil preguntas sobre su aspecto físico y seguía pensando el motivo de su temor, hasta que llegué a la conclusión de que quizás tuviera la figura de un intelectual, bueno, al menos éste es muy inteligente y eso sí que me pone en cantidad. Al final me adormilé un poco cuando de repente el tren llegó a la estación. En ese momento lo llamé para saber la hora y el lugar del encuentro. A las once del otro día en el mismo centro de la Plaza de Cataluña. Me dijo que llevaría un ramo de flores rojas para que yo lo reconociera y como él sabía perfectamente cómo era mi aspecto, le dije que me buscara entre la gente. Mi cuñado estaba en la estación con mi hermana. Nos abrazamos, nos pusimos al día y cuando llegó la noche no pegué ojo. Al otro día nada más que levantarme di como veinte vueltas al piso de mi hermana. Seguía estando muy nerviosa. Me tomé una tila y rápidamente empecé a arreglarme, repasando cada detalle de mi cuerpo, arrasando con todos los pelos que pudieran estorbar cada roce de sus manos. Después empecé a pintarme los ojos de todos los colores del cielo, parecía el arco iris. Me lavé la cara y me eché colorete y cuando me miré al espejo tenía una huerta de tomates en el rostro, ¡madre mía! pero ¿qué me ocurría? ¡Si solo es un hombre! Finalmente empecé a vestirme y me desvestí más de siete veces. Parecía una adolescente en su primera cita. No me decidía por nada porque lo que yo quería de verdad, es que cuando me viera se quedara con la boca abierta, en una palabra quería sorprenderlo. Me puse un traje de chaqueta precioso y me colgué collares y pendientes, nueve pulseras y un broche en la solapa, además me coloqué una horquilla con mil brillantes en la melena. Parecía un árbol de navidad. Miré el reloj, me desnudé enterita y a la ducha. Me puse unos leguis y un jerséis ceñido. Me colgué la mochila y salí pitando de allí. Estaba decidida a enamorarlo tal como era yo en realidad. Iba a por todas. De repente me veo rodeada de una multitud de caras desconocidas. Me sentía un poco perdida y rezando a mi virgencita, le rogué con todas mis fuerzas, que no se hubiera echado atrás, cuando de repente veo un ramo de flores rojas abriéndose camino entre la gente...Continuará…

miércoles, 2 de agosto de 2017

DE POSTUREO. –



Que dice esa mujer que no tengo nada más que hacer que estar de postureo, y le voy a contestar, tiene usted razón señora Mercedes llevo haciendo posturas tantos años que ni me acuerdo cuando empecé, pero le diré una cosa, que no me arrepiento de nada, porque gracias a eso estoy aquí. Hice postureo cuando mi pobre madre se murió en mis brazos que no derrame ni una lágrima cantandole, pero antes de eso la estuve cuidando montones de años, como a mi padre, que menudas posturas tenía que hacer para lavarlo, vestirlo y cambiarlo y después de todo eso, porque no sé si usted sabrá lo que pesa un hombre de 90 años y sin moverse, para luego sentarlo en su sillita de ruedas, que cada vez que subía o bajaba la acera, o cruzar la carretera, tenía que hacer veinte mil postureo para no hacerme daño en la espalda. También hice muchas posturas en Francia, cuando a mi hermana la mayor la operaron de un cáncer de mama, usted no se puede imaginar lo que son más de quince horas sentada en una silla en una habitación de un hospital de Avignon, diez días seguidos de postureo! Y luego me tire cuidando a mi hermana la pequeña durante cuatro meses y medio hasta su último aliento, que la pobrecita mía tuvo la peor de las agonías, desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche acariciando su cuerpo enfermo, todo el día de postureo!!! Pero lo peor de todo es cuando a mi hija África, con solo treinta y nueve años le diagnosticaron un cáncer de mama, que gracias a Dios ha superado, pero me he tirado de postureo cinco largos años para que me vieran siempre como una enorme estatua, y sabe señora Mercedes que le digo, que ojalá me hubiera pasado a mí y no a ella, que hasta el corazón le doy yo a mis hij@s, así que déjeme ahora que siga con mis postureos que a nadie hace daño ver una foto como la que muestro, aunque es verdad que algo presumidilla soy, a ver, es otro de mis defectos, pues tengo muchos, pero eso forma parte de la femineidad y coquetería de mi personalidad y en vez de criticarme, piense solamente, que detrás de cada postureo hay mucho dolor y sufrimiento...