jueves, 21 de enero de 2016

EL QUE VINO DE LEJOS.- (MICRORRELATO)




Si yo supiera que pensándote como te estoy pensando, tú vendrías enseguida a mis brazos, yo te juro por lo más sagrado que no te dejaría de pensar...Y vino maullando de lejos como un gato, me hizo cruzar las fronteras acariciándome las caderas, me cantó al oído que tenía mucho frío y me besó los labios escuchando la voz de mis pecados…y juntos navegamos por las aguas del Mediterráneo…y cada uno por su lado…Dime que me quieres, que no me has olvidado, que me piensas y que vendrás a por mis besos, esos que tengo en mi pecho encerrado para que los libere con tus labios…Ya no me salen los besos, se me han partido por dentro, me han roto el corazón, ¿quién vendrá a recomponerlo? Si eres tú, llámame y pídemelos de nuevo, pero que no sea para dejarme otra vez, mira que soy la mujer de las mil oportunidades…Nunca sabré si fuiste tú o fue él quien me mostró la diferencia del amor verdadero y la química de la pasión…demasiadas dudas sobre mi cabeza…Y ahí estás tú de nuevo, esperando, como si yo quisiera volver a tus brazos, y lo que no sabes es que te dejé de querer aquél mismo día que me dijiste que se había acabado…y me quedé llorando…Benditas lágrimas que mi alma ha limpiado y ahora mis ojos miran hacia otro lado…Que pasaron semanas y meses desde que me echaste de tu vida, los mismo que estás esperando para besar mis labios…¡Un año! Trescientos sesenta y cinco días desde que me dijiste que ya no me querías…los mismos días que llevas casi de rodillas suplicándome…¡Mil lágrimas he derramado por cada día desde aquél maldito rato! ¿Y sabes que te digo? Que ojalá me lo hubieras dicho mucho antes…Ahora he probado otro beso y no lo cambio ni por los tuyos…ni por los de nadie…que cada vez que mis labios los recuerdan…se me altera la sangre…y se me descomponen las carnes…Vino rodando con su cola de caballo y me miró al rostro con los relámpagos de sus ojos, me besó la boca con la descarga de su tormenta reflejada en su cara…no te vayas, no me dejes…te necesito…te quiero…Ya sabes que no puedo, tengo que irme…Quédate conmigo por favor…Y lo abracé con las ganas de su querer…o quizás me dejé hacer...y lo amé...Era como un volcán en erupción a punto de estallar…y me desarmó entera desatando mi lengua…y se me encendió el cuerpo de tanto como se acercó al cráter de mis suspiros, donde las chispas de fuego recorrieron cada rincón de mis jadeos...sus manos y las mías se enredaron en una batalla infernal entre los pecados de mi carne, y los deseos de él…y caí rendida a su pies entregándome a sus brazos con la locura de mi pasión…y se lanzó sobre mi cuerpo y apagó mi fuego con la brisa de sus besos…Y éste se cree ahora que lo voy a parar en el camino para preguntarle, ¡no me da la gana! Que ahora serás tú quien me preguntes a mí, y si tanto te cuesta, ¿qué haces aquí? ¡Cobarde, que eres un cobarde! Que agachaste la cabeza para no mirarme mientras te preguntaba, y ahora ¿qué quieres? ¿Qué vuelva a caer en tus redes? ¡Venga ya y vete que ahora no quiero verte! Que me he enamorado de un tío que me quiere y me adora…O quizás es que estás comprobando si tu corazón late como antes…Y sigue ahí, ¡por Dios! No se da por vencido, jamás tirará la toalla…Estás loquito porque te diga algo, te haga una señal, pero sabes bien que me hiciste mucho daño y ahora hay un muro que no puedo saltar, es algo que me lo impide, no sé si es orgullo o dignidad, pero por mucho que lo intento, ni dos pasos puedo dar ni siquiera en marcha atrás…tan sólo te veo y nada más…ya no se me sale el corazón, ni me da un brinco como lo hacía antes, será que lo has dañado tanto que el pobre permanece impune…Estuve llorando por ti tanto tiempo que me he quedado sin lágrimas, tú te las has llevado todas y ya no podré llorar ni a mis padres, pobrecitos, que se fueron los dos juntitos de la mano y me quedé solita mirando cómo encerraban su cajita, así que ahora déjame con mis andares, mis soledades, que soy muy feliz atrapando las frases que todas las mujeres enamoradas dejan al aire sueltas…Son mujeres de todas las edades, desencantadas por los hombre fraudulentos como tú, ¿quién contará sus penas sino una mujer como ella? ¿Sabes que te digo? que eres un maltratador psicológico y yo no puedo seguir así contigo porque me has destrozado el corazón, ¡tú me lo has roto! ¡Falso, embustero, mentiroso! que me dijiste que no podías seguir conmigo, que ya te habías dado cuenta de que lo mejor era dejarlo, que todo era un error, y ahora me vienes que te es imposible vivir sin mí, ¿para qué? Para que dentro de unos días pases de mí, como si nada, ¿cuántas veces me los vas a repetir? ¿Cuántas veces lo tendré que oír? Es la vida que me trae y me lleva por senderos inconfesables cuando me entrego a mis andares...Son en los atardeceres cuando me encuentro con los besos que me esperan donde pacen las ovejas…Es allí, bajo un sol anaranjado, que se esconde tras las montañas, mientras la luna se asoma con su carita plateada, casi azulenca, donde derramo mis lágrimas siempre a flor de piel, lo mismo que éste frío invernal recorre mi cuerpo que me transportan a sus brazos de cuando yo lo quería tanto…Le conté mis secretos, todos imperfectos y llenitos de pecado…Me descarné entera porque confiaba en él, y cuando me di la vuelta los puso sobre el mantel…Me quedé traspuesta por su puñalada trapera, matando la confianza que tenía en él…Era mi amigo, mi novio, mi amante, mi marido el que creía tan bueno, mi paño de lágrimas, mi leal compañero, el que siempre escuchaba mis incoherencias…Yo lo quería, lo admiraba…casi lo idolatraba…lo amaba…Y por esa puñalada que no me esperaba me quedé sin palabras…y sin pareja…Ya no siento nada, ni odio siquiera, tan sólo me queda…indiferencia…Y ahora me busca por los arrabales, por todos esos lugares donde me abrazaba por la cintura y me hacía suya, suya…en alma y cuerpo de cómo lo quería…más que a mi vida…y ahora mírame, qué solita me has dejado…Apenas me duele ya su mirar, ¡qué triste no latirme el corazón rápido como antes! Como un potro salvaje, salvaje…Desbocado de los golpes que me daba cada vez que te veía pasar…Pero ahora soy yo la que llevo las riendas, ¡qué cosas por Dios! Siempre tan esclavizada a tu amor y ahora eres tú el que casi se arrodilla pidiéndome perdón…un beso por favor…Mírame a la cara, mírame a los ojos y no mientas más...que yo sé leer entre las líneas de tu rostro cuando frunces el ceño…en las comisuras de tu sonrisa vaga y en las ruinas de tus canas, que cada vez que paso por tu lado…se te enturbia la mirada…Será que sabes de mi dolor cuando me dijiste adiós…Y ahora que me ves andar con paso firme y segura por la calle, te has asustado porque te imaginas que me he enamorado de otro y temes hasta lo haya besado, y no es que te preocupe más o menos un beso, sino…¿cómo se lo habré dado y de qué manera? Si serán los mismos que a ti te llevaron por el valle de la amargura...¡Haberlo pensado antes! Ahora te aguantas…Además que te lo voy a contar con pelos y señales…Reconozco que soy mala, mala…Y éste que vino de lejos rodando a conocer mis sentidos…A éste hombre le mostré el camino donde nacen mis latidos y le enamoré el alma con las palabras de mis poemas enardecido, le dije te quiero y me lo llevé al huerto…y me dejé atrapar por sus abrazos y sus besos…Y ahora que ya me conoce no quiere desviarse de mi camino…Lo siento amigo, pero en éstos momentos de mi vida soy como una gaviota que vuela sobre los mares y mis alas no podrás nunca cortar…Y se lanzó al vuelo sonriéndome bajo el azul del cielo, acarició mis caderas con el silencio de la madre tierra…y antes de darme cuenta se puso a pastar en las praderas con la brisa de los montes y luego se bañó en el manantial de mi vida…y regó mi cuerpo con la alegría de sus besos…

lunes, 18 de enero de 2016

EL ECO DE TU VOZ.- (MICRORRELATO)




Y este hombre que se creía el dueño de mis sentimientos, apareciendo y desapareciendo, teniéndome cuando le venía en gana, ahora que la indiferencia marcó distancia, me busca por todas partes…como si yo quisiera que me encontrara…Me perdiste, me perdiste y lo sabes mejor que nadie…y es que los que se piensan que son  los dueños de los cuerpos y los sentimientos de las mujeres, son los peores, pues con tal que le pones los puntos sobre las íes, se les llenan la mente de soberbia y no dan para más…Por eso ando sola y perdida…esperando que me detengan para no caer de nuevo en sus brazos…Ven rápido a por mí que ya están los lobos acechando al otro lado, buscándome por todas partes, con la pena en la mirada, en el gesto, en los andares…y yo soy tan débil…lo mismo que la oveja descarriada, esa que según la biblia es la oveja maldita…no se dan cuenta de que tan sólo soy una mujer enamorada…Me puede, me puede el pesar de él en mis sienes, que me martillean como si quisieran explotar…Pobre de mí, siempre pendiente de ti, llena de flaquezas por tu amor...Son las flaquezas del alma que me perturban llenándome la cabeza de pesadumbre entre tinieblas, siempre a oscuras tanteando el camino con las manos, y andando por terrenos resbaladizos… ¡Ay Dios mío! Quítame a éste hombre de la cabeza que ya soy bien mayorcita y lo que tengo que hacer es estar con mis amigas jugando a las cartas y tomando café en cualquier bar de la ciudad…¿Qué dices? Le contestó el corazón a la razón…Tú lo que tienes que hacer es seguir las flechas del amor…Y en éste lamento mío te encontré o quizás eras tú el que me buscabas a mí…Fueron tus palabras tan llenas de comprensión que me arrebataron el corazón, me comprendiste enseguida, todos mis desvelos y ahora mis noches de velas eres tú en el recuerdo…Hay que ver las trampas que nos pone el tiempo a través de la edad, pues siempre me había fijado en los hombres guapos, altos y delgados…casi perfectos…pero tú llegaste con esa sonrisa que me recordaron la niña de mi vida, y la mirada transparente de las aguas cristalinas de los mares de la tierra mía…y se me encendieron las pupilas como si estuviera mirando las fogatas de San Juan y saltaron chispas de fuego hacia el cielo…desde el volcán de mi cuerpo…que antes de darte dos besos en la cara, no sé qué es lo que sentí pero era como abrasándome el rostro y el cuerpo, que me dieron ganas de besarte la boca como si tuviera hambre de comerte todo, todo…¡madre mía, cómo me gustaste ese día…! Y es que viniste galopando en tu caballo bayo y yo como jaca torda te arrastré por los senderos salvajes de mi piel…Y hasta ahora que no paro de pensarte ni un momento de mi vida, como si hubiéramos sido novios toda la vida…Quizás este obsesionada pues no lo puedo comprender, ya lo dice el refrán…No digas nunca de ésta agua no beberé…¡vaya que sí! que me estoy ahogando en un tonel, que me falta el aire desde que no sé de ti, ¡maldita sea tu estampa! Y es que estoy enfadada, muy enfadada conmigo misma por hablar tanto y alardear de esto y lo otro, que ahora me tengo que tragar todas mis palabras…pues qué será que no pueda echarte de mi cabeza que pareces una neurona ahí pegadita…¿Cómo me ha podido pasar esto a mí? Siempre he sido tan selectiva y fíjate de quien me he enamorado de un hombre normal, alto sí, pero normal, y cuando digo normal es que no es un modelo que camina por las pasarelas, más bien éstos que les gustan el buen comer, y no conozco a ningún glotón que esté delgado como un espárrago, vamos que está hermoso y bien criado…Seguro que has querido castigarme, ya lo decía mi madre, ¡qué lista era! No quieres caldo, ¡pues toma dos tazas! ¡Ay madrecita de mi vida, si me vieras no me reconocerías! No me reconozco ni yo…con lo que yo me reía antes de éste tipo de cosas, y ahora fíjate…deben ser cosas de la edad, ésta en la que una empieza a valorar y comprender lo que es auténtico, aunque para ser sincera, en éste momento vivo en una penumbra de incertidumbres…Llegaste como una moto, arrasando con todo mi cuerpo, adueñándote de mis sentidos, de mi sonrisa y ahora que la has hecho tuya, me has dejado con la pena pintada en mi rostro…Y es que a veces me dejo llevar por mí querer y no pienso en las consecuencias que puedan llegar después, pero que no me arrepiento…Tu sabes que tuve esa debilidad y ya te he pedido perdón, pero creo que te lo has tomado muy a pecho, lo sé, te hice daño, pero tú también me lo hiciste a mí…Somos mayorcitos, pero se ve que en cosas de amores no hemos crecido, por eso te comprendo y aunque me duela en lo más hondo de mi ser, ahí tienes tu espacio, quizás quieras razonar y se te pase esa pataleta de una vez por todas…pero no me olvides, piensa en mí como yo en ti…y si tú a mí no me quieres, entonces será que nunca me has querido…Me gustaría detener el tiempo en aquél momento que te regalé mil besos…Quisiera tener una varita mágica para apartarte de mí…Y mira que ha pasado ya tiempo, y ahí estás tú rondando permanentemente, como si hubiera sido ayer cuando te besé y tú me estampaste contra la pared que parecíamos dos salamanquesas peleándonos por un bocado, ¡por Dios! Esos cálidos besos llenos de deseo por mi boca y mi cuerpo, es lo que yo quiero para apagar éste fuego que me está quemando el alma…No me dejes sola, mi amor, no me dejes tirada, ven rápido a por mí…o dame un motivo para que pueda olvidarte…Búscame entre líneas como hacías antes, esas que yo deslizo cada día para ti y tú me comentabas y me enviabas flores que calmaban mi sed de venganza y llenaban mi vida de esperanza…Tan sólo por un fallo mío no has de condenarme al infierno…porque… ¿Qué voy a hacer yo si soy así de imperfecta? Perdóname o quítate de mis pensamientos y no sigas latiendo en mi corazón como si fuera el tuyo y vive tu libertad, y déjate de quejarte tanto porque aunque no te lo creas, en el silencio de la noche, el eco de tu voz se instala dentro de mi corazón y me trae tus lamentos, porque yo te oigo, ¿te enteras? Sé que estás aquí, en mi cabeza, y eso es porque caminas en mis pensamientos, no me engañes, y acepta de una vez que sigues enamorado, pero no se te ocurra volver nada más que cuando tengas algo que decirme…y lo tienes ¿verdad? Y si no es así, lárgate de una vez de mí, de mis pensares, mis sueños y mi cuerpo…que se me apasiona cada vez que te traigo al recuerdo…y no es que yo te traiga, sino que tú vienes cada noche enredándote entre ellos  para que nunca me olvide de tus besos…y te sienta respirar en mi pecho…

martes, 12 de enero de 2016

BESOS DEL ALMA MÍA.- (MICRORRELATO)




¿Dónde estarán aquellos besos tan hermosos? Se quedaron en los años mozos, pues no me conformo que en mi boca los quiero todos…¡Besos del alma mía…! Devuélvemelos pronto vida mía…que los necesito todavía…como si fueran la fruta prohibida…Y ahí estás de nuevo, suplicando con las manos juntas…arrastrándote como un perro apaleado, pidiéndome perdón, rogándome un beso por favor…un te quiero…como si yo pudiera olvidar aquellas crueles palabras que me dijiste sin mirarme a la cara…dándome la espalda...Yo sabía que llegaría este día, ¡lo estaba deseando! Y fíjate amigo mío, ahora que al fin has vuelto…ya no te quiero…que quiero a otro, que con un solo beso me ha enamorado el alma…y me ha robado el pensamiento…Y otra vez de nuevo me encuentro caminando y hablando sola…porque…¿qué tendrá de especial ese hombre en realidad para que no lo pueda olvidar? Será que estaba en un momento fatal de debilidad, no lo sé…quizás tan sólo fue una pequeña curiosidad…o que lo necesitaba de verdad y me agarré a él como si fuera un clavo ardiendo…El caso es que lo tengo grabado en lo más hondo de mi ser como si fuera el mayor de los pecados, pues muy honesto no pudo ser que en la primera cita lo acorralé con desvergüenza y descaro…y con gusto, ¿para qué me voy a engañar? Vamos, que me lo llevé al huerto de un zarpazo, porque nada más verlo me entró una risita…la misma que la suya…y ni me lo pensé…Para mí que venía dispuesto a todo, y eso que llegó tardísimo, pero nada más verlo, me dije para mis adentros…Me lo como al primer asalto…y me lo zampé al momento…La verdad es que no opuso resistencia alguna, más bien se dejó hacer todo lo que yo quería…y tú di que lo que yo quiero no se me escapa, porque las cazo al vuelo…y yo quería…Y he ahí el dilema, que ahora no me lo puedo quitar de encima, desde aquél dichoso día que sus labios besé y a su cuerpo me entregué…Me arrancó los besos de la boca como si fuera un lobo hambriento, y yo que lo sabía me aproveché de su aliento y le llené el cuello con el fuego de mi cuerpo y ahora ni duerme él, y yo pensando…me desvelo…Y por eso lo odio tanto…Lo odio por haberme enamorado y esclavizado a su antojo como si fuera una muñeca de trapo, moviendo los hilos a su capricho…hasta que me he hartado de esperarlo, porque me he cansado y ya no pienso más que en olvidarlo…si puedo…Pero…ya llegará mi momento…Tengo sed de venganza y quiero verlo arrastrándose a mis pies, mendigando un beso, un te quiero y por ti estoy que muero…Eso es lo que yo quiero desde el día que me preguntaste cómo estaba, y al decirte yo que muy mal, me dijiste muy ufano…¡Pues ya somos dos, porque me encuentro fatal, fatal! Cuéntame…Y me dejó con la palabra en la boca…y la duda pendiente en mis pesares…y hasta ahora…Y por eso ando cabizbaja…Me dijiste que no pidiera limosna, que el que me quisiera me buscara…Y yo te juro por lo más sagrado que tú ya me estás buscando porque sabes que te he eliminado de mis sentimientos...Que ya no te quiero por todo el daño que me has hecho, que desde aquél maldito día que yo te regalé un beso, ando medio loca desde que me levanto hasta que me acuesto, pero...oye, que esto no se queda así, ¿te has enterado? Miento, miento descaradamente…pues…me gustaría seguir con él todavía…Quisiera que me llamaras por teléfono vida mía y me dijeras al oído…¡Hola tesoro! Como me decías cada mañana antes del alba…Es que lo quiero, lo quiero a rabiar, me tiene enamorada perdida como si fuera adicta a sus besos…y los ando buscando por las calles, por el aire, el viento…y los llamo a voces, y allá donde voy pregunto…¡Besos del alma mía…! ¿Dónde estarán aquellos besos tan hermosos? Se quedaron en los años mozos…Pues no me conformo, que en mi boca los quiero todos…Los que nos asaltaban entre las matas de los jardines, apoyada en el árbol aquél suspirando mil pasiones bajo la luz de la luna…y el olor de las flores…Los que a escondida nos entrelazaba en cualquier esquina caminito del instituto…cuando no había nadie a la vista…con el candor de mi arrebolada mirada, y el arrebato de tu despierta juventud a punto de estallar…o…quizás fueron aquellos besos en el cine cuando se apagaban las luces, y sentados en la última fila…un mano a mano de lo más desesperado, con el silencio susurrante de las parejas que estaban en la misma pose que nosotros dos…Pero los que más quisiera tener en mi boca todavía, son aquellos besos que me dabas con la urgencia y desenfreno en el portal de mi casa…antes de que mi madre me llamara a voces desde la ventana…¿te acuerdas? ¡Cómo me gustaban, madrecita de mi vida…y qué ricos sabían…! Pues ni jardín, ni instituto, ni cine…ni árboles, ni luna, ni mil flores…que los que más deseo tener en mi boca son los del portal de mi casa cuando me llamaba mi madre… Y por eso los he rescatado de nuevo con las letras del recuerdo y me traigan aquellos besos del alma mía…Que no se detenga ni tu boca ni la mía…que los necesito todavía…

domingo, 10 de enero de 2016

ATRAPANDO BESOS.- (MICRORRELATO)




Esa rebeldía mía que yo tenía cuando era una adolescente salvaje e inconsciente, aún la tengo clavadita en mi mente a pesar de que los años se voltearon y hasta se multiplicaron, como si el tiempo se hubiera detenido en éste corazón mío, siempre siguiendo aquellos latidos de la niña mujer, tal cual al ritmo de mi edad, no dejándola crecer en la madurez…o quizás es que me niego a caminar en un mundo tan real del interés y el acomodo de las nuevas generaciones que van a la par sin más… Y ahora resulta que estoy llorando, no sé por qué me preocupa tanto si soy fuerte como un álamo, quizás esté equivocada…Señor mío…yo no soy mala tan sólo una mujer enamorada… Señor mío…no me dejes a la merced, de las garras del cruento, y líbrame de todos los demonios que llevo dentro…¡aléjame de ellos! Dame paz y cordura, y llena mi vida de amores secretos…Esos que tengo dentro, los que alimenta mi alma, y dejo a la merced del viento…¿Dónde estará mi vida, esa que tengo tan repartida entre lindas poesías? ¿Y dónde mis cuentos que riman como versos y guardaba para mis nietos? ¿Dónde mis novelas que surgen entre pelambreras en noches de velas? ¿Qué serán de mis libros los que ya están escritos y pendientes en un hilo? ¿Dónde ese hombre que con un solo beso llenó mi vida de fantasía y se marchó al otro día? ¿Por qué me enamoraste el alma con bellas palabras si todo era mentira? ¿Para qué tanta hipocresía si sabías que me dejarías sola y abatida? Quizás nunca me has querido y me tenías como un capricho, un juego libidinoso para darle cancha al cuerpo o sólo era puro morbo y te enredaste con mis sentimientos en tus días de aburrimiento…Si es eso dímelo, y yo decidiré si seguir tu juego o quedarme sola con mi sufrimiento, pero no me digas más que te has enamorado y me has querido tanto, porque lo único que has hecho es aprovecharte de la libertad de pensamientos…y de mis sentimientos...¡Oye tú, escúchame bien que no te lo voy a decir otra vez! Yo no quiero mendigar ni pedir limosna, que yo quiero que me quieran de verdad, pero con los cinco sentidos ¿te enteras? Que a mí el hombre que me enamore tiene que adorarme pues no me conformo con menos, ¿comprendes? Lo mismo que yo entrego...y no me vengas con el cuento de que una tiene que darse sin esperar nada a cambio, no, que eso a mí no me vale, ¿sabes? Que yo no soy una santa beata y tampoco pretendo estar en los altares, eso se lo dejo a tu madre…y a todas las madrecitas buenas…que yo tan sólo soy una mujer llenita de imperfecciones, con todas las flaquezas y debilidades expuestas al aire para que todo el mundo lo sepa…Y si tú no me quieres de esa manera, ¡puertas! Que no se acaba el mundo por eso, ¿te enteras? Que el mundo es muy grande y está llenito de hombres de todas la edades…jóvenes y mayores…y algunos están como para echarle un cable, vamos que no me corto ni un pelo en decir…te quiero las veces que haga falta, porque esa palabra a mí me sobra y se me desprende de la boca a todas horas...que ahí tienes a muchas doñas perfectas que te aceptarán tal cual eres…o te tolera…o…puede que te soporte, pero yo no...Yo soy doña intolerante, ¡para que te enteres bien! Que yo quiero a mi lado un tío que cada vez que me bese, sea como si fuera la primera vez, que me acaricie el cuerpo con todas las ganas del querer y que me diga al oído palabras ardientes y hermosas, que le salga del fuego de la carne, ¿te has enterado?  Pues esa soy yo y me da igual que pienses lo que te dé la gana, ahí estás tú para calibrar lo que quieras para tu mente, tu cuerpo y la vida que se te apetezca vivir, pero que yo exijo para mi alma y mi mente y mi armario, o sea yo enterita de arriba abajo, un tío que se vista por los pies y cuando diga, te quiero, sea porque lo sienten sus adentros y con todos mis fallos y defectos…y…con los palos que me han dado por haber querido tanto…Que tú siempre vas presumiendo por ahí que eres un tío echado para adelante, que no te importa de dónde viene una mujer cuando la acabas de conocer, que eres muy moderno, muy rockero y actual, ¡mentira cochina! Que cuando has visto la locura de mis besos te has acobardado y te has dado con un canto en las narices, porque en el fondo, te has asustado de la esencia de esta mujer que vive al ritmo del camino, al límite de sus posibilidades y de sus andares por los arrabales...Que es una mujer apasionada y ardiente, que no mide a la gente ni por sus ideales, ni por su fortuna, ni raza, ni religión...que sólo se deja llevar por los latidos de su corazón…No quisiera dejar entrar en mi alma cualquier atisbo de indiferencia, que tan sólo quiero vivir en una permanente nube de cristal, donde el amor es el protagonista de la expresión de mis letras, que salen alocadas y sueltas por las pelambreras de mi cabeza con las alas abiertas, y vuelan al libre albedrío de mis sentidos, emocionando cada momento como si fuera...el último vivido…Fuiste tan sólo un sueño entre tantos que tengo en el silencio de la noche, pues como pluma mensajera me siento cuando me deslizo volando entre letras...y tú te cruzaste en mi camino y te enredaste en ellas, mejor hubiera sido no haberte conocido…Quizás despierte mañana dando gracias al Dios de mi credo y me diga…Hoy será el mejor día de tu vida… ¡Corre, corre, date prisa que te está esperando para besarte en los labios…! Y ese beso que vino rodando buscando mis labios, que sin esperarlo siquiera encontró en mi boca anhelo y deseo…dichoso destino que puso en mis labios tan cálido beso…que ya no quieren besar otra boca que no sean del que vino de lejos…a robar el aliento de mis cálidos besos…Y por eso, amigo mío, tan sólo fuiste un sueño más entre tantos que tengo en el silencio de la noche, pues como pluma mensajera me siento cuando me deslizo volando por las letras...y tú te enredaste entre ellas atrapando besos que se quedaron a la merced del tiempo…



domingo, 3 de enero de 2016

AL LIBRE ALBEDRÍO DE MIS SENTIMIENTOS.- (MICRORRELATO)


Hace una mañana fría y gris y mis lágrimas a punto de salir…Creí en tus palabras, en tu preciosa mirada y en la sonrisa de tu cara, y fíjate…qué mal me has dejado, tirada por los suelos…Se ve que no aprendo a vivir…quizás no crecí…Aquel beso que tú me arrancaste con el pensamiento, y que yo hipnotizada y sin aliento a tu boca arrimé mis labios sedientos de ti…Ese beso mío, que yo te entregué sin remisión alguna, rendida toda a tu boca hambrienta de mí…ese beso me está volviendo loca y ahora me siento desnuda, con el corazón al descubierto…y de pena me estoy muriendo de tanto como te deseo…¿Dónde está mi hombre? ¿Dónde está ese hombre que me enamorado? Dime ¿por qué me ha abandonado? ¡Por Dios, dímelo! Que estoy rota por dentro de tanto como te quiero…Caminando por los senderos de la vida con mi cuaderno de notas y mi lapicero, voy atrapando frases al viento como una tránsfuga cualquiera, pues a veces me las veo y me las deseo para encontrarme…Me pierdo…me pierdo entre las matas de mi pelo negro, donde mil pájaros volando se entretienen en picotear por ahí algunas migajas, más o menos como hago yo, cuando me siento en una piedra que están en medio del camino invitándome a escribir… Dicen las malas lenguas que cuando una persona piensa en otra, es porque ella se mete dentro ocupando tu mente y tus pensamientos de manera latente para que nunca la olvides, y tú te has colocado en ella como un indigente sin fronteras…
Llegaste como un ladrón de guante blanco a llevarte todos mis besos apasionados, y ahora que ya lo has saboreado no me los quieres devolver de tanto como te gustaron…Devuélveme mis besos que son míos, tráemelos ya…que yo sólo se los doy a quien me quiera de verdad, sin fronteras y en libertad…Me conociste envuelta en el fango, me dijiste que me querías y que me aceptabas con el bagaje de mi vida, las flaquezas de mi carne y la desnudez de mi alma…Me encontraba caminando sola por ahí, lamentándome de todas mis desgracias pues últimamente me estaba llevando cada palo que para qué os voy a contar, y no es que sea una bendita ni puritana de la vida, no, para nada…Mi vida ha sido un desastre desde que me enamoré por primera vez, claro que no les quiero aburrir con tantas calamidades, pues seguro de que tendréis las vuestras propias, así que al grano…Me enamoré de un tío todo cachas, buenorro y guapetón que no paraba de tirarme los tejos de una manera escandalosa, y yo ansiosa perdida por besar su boca, ni me lo pensé y a lo tonto, a lo tonto me veo una mañana haciéndole la cama y enredada entre sábanas, con mis piernas alrededor de su cuello…No pude evitarlo, me atraía una barbaridad, me encantaba verlo con esa camiseta blanca marcando pectorales…Y por eso estuve una buena temporada con éste hombre que me llevaba por el valle de la amargura de tanto como lo quería, hasta que me di cuenta de que me estaba desequilibrando emocionalmente…Me tenía completamente dominada…Lo amaba a rabiar, ¡más que a mi vida! Como decía que me quería, que sin mí se moriría, y que si lo abandonaba ya no le quedaría nada, yo me lo creí…Y aunque todo era mentira, verdad me parecía a mí...Me entregué a sus brazos, lo llené de besos y le conté todos mis secretos...hasta le regalé mi alma...Y cuando me quedé sin nada me dejó tirada por los suelos...Pero como lo quería tanto me quedé llorando…Y cuando menos lo esperaba el sol me regaló unos rayos que iluminaron mi alma, y con una cita me enamoré de tu mirada...Y como te deseaba tanto, te besé los labios, abracé tu cuerpo y te conté todos mis secretos…Y ese beso mío que te regalé, lo envolví con el fuego de mi llamarada para que me lo devolvieras en otra cita rápida…Trémelos pronto que están mis labios ardiendo y necesitan que lo apagues con tus besos frescos…Se alejó de mí, se fue y ya no volvió…En el fondo de mi alma sabía que nunca regresaría, pero lo esperaba cada día…¿Dónde está mi hombre? ¿Dónde está mi amado? Que quiero devolverles los besos que en mi boca dejó olvidado...Ven pronto a por ellos que me están devorando por dentro...y hay ladrones al acecho esperando un descuido de mi cuerpo…Date prisa mi amor, que necesito guardarlos en tus labios para que nadie pueda robármelos…Quizás se asustó de la agonía de mi pasión o de los celos que me entró cuando me dijo que deseaba a otra aunque no la amaba…Y me dejé arrastrar por los demonios de mi cuerpo...la ira y la rabia se apoderaron de mis pensamientos…Te mentí, mi amor, te mentí…jamás volví con él, jamás te he engañado, que ya sólo quiero sentir tus brazos alrededor de mi cuerpo ensañado…que fueron los malditos celos que desataron mi lengua con el veneno de mis palabras, imaginando tus labios besando otra boca...y como una guadaña maté tu confianza de tanto como te quiero...Esa furia salvaje que desató mi ira llenita de celos, fue la que me arrebató lo que yo más quería mintiéndole, y él que ya no me quería aprovechó esa debilidad mía, sabiendo que a sus brazos no regresaría…Y por eso hoy me siento tan triste, caminando sola por ahí, perdiéndome entre la gente que van deprisa a comprar los regalos de reyes…No sé qué rumbo tomar, y tengo el alma rota, el corazón destrozado… Necesito estar con él, que me abrace y me diga te quiero, te amo y por ti muero…No quiero olvidarte ni un momento, ni echarte de mis pensamientos mi amor, porque pensar en ti es lo que más deseo aunque tan sólo sea en sueños…Y entre lágrimas hablo con la almohada…fiel amiga mía, siempre a la escucha de mis aventuras y poesías rotas…Cuéntame tus penas si las tienes o tus alegrías, no estés tan callada…y muy bajito le digo al oído de la sinrazón...Escucha mi amor, tengo la habilidad de viajar de un lugar a otro con la mente, prodigioso transporte de locomoción, que no conoce las barreras del reloj de la vida y traspasa los límites de la velocidad sin pausas ni medida, yendo del presente al pasado, sin prisas, incluso adelantándose al futuro, ya que tú no estás ahora aquí conmigo, yo te traigo en éste momento con las letras de la memoria, haciéndote renacer de nuevo a otro lugar de la existencia humana con tanta suspicacia, sin dar explicaciones a nadie, tan sólo los recuerdos que van y vienen al libre albedrío del amor y los sentimientos almacenados en ese baúl que es mi corazón y que yo me atrevo a deslizar por internet…Me robaste los besos de la boca con la sonrisa de tus pensamientos…Me arrancaste las miserias de mi cuerpo con los suspiros de mis adentros…y te enredaste en mi pelo negro con la esencia de tu veneno…y por eso te regalé un beso… Ese beso loco y apasionado es el que yo quiero tener en mis labios con la urgencia del pecado… Por ese beso muero y ardo en deseos de tenerlo alrededor de mi cuerpo…pero…tú me quieres para tu encierro bajo tu techo y yo te quiero al libre albedrío de mis sentimientos…