Voy a darle aliento y sepultura al amor que siento por ése hombre que me está llevando por el valle de la amargura, porque eso de estar siempre con el alma en vilo cuando nos cruzamos en el camino, de…Aquí te pillo y aquí te mato, eso vida mía es lo que está acabando conmigo, porque…Soy una señora, y esas cosas no van conmigo…Tanto libertinaje sólo lo muestran las mujeres indecentes, así que…Se está usted marchando por donde ha venido que ya encontraré el camino para deshacer tantos desatinos…Esas eran las explicaciones que le estaba dando al ego de mi persona, la cual, cuanto más me escuchaba, más trabas le ponía al asunto, que…No sea usted ñoña, que si sólo se vive una vez, que para que se lo coma los gusanos lo disfruten los cristianos, pero…¿Qué cristianos ni ocho cuartos? Me decía yo asombrada de tanta arbitrariedad y egoísmo por su parte…pues…No entendía nada de tanto protagonismo del egocentrismo de mi interior, ya que siempre fui una persona muy timorata, además de miedica y cobarde en el sentido de arrojarme a los brazos de cualquier tipo que me atrajera, pero…No era un tipo cualquiera, era…Mi hombre…Mi amante…El único que sabía hacerme feliz…El único que conocía cada detalle de mi piel…El único que me hacía sentir mujer, y eso amiga mía, o quién quiera usted quién sea la que habita en mi interior, eso…Es lo que me gusta a mí, así que no hablemos más del asunto y déjeme partir, porque…Tengo una batalla dentro del alma que no me deja razonar…Me tiene la cabeza loca perdida…Me arrebata todos los sentidos y es tal la locura mía, que hay momentos que no me puedo ni contener, y según pasan las horas, los días y las semanas, llega un momento, que…Me las veo y deseo para no salir corriendo en medio la calle en busca de sus brazos, y…Apague éste fuego que me está consumiendo…pues…Es tal la agonía que siento por ese hombre, al que odio y quiero al mismo tiempo, que…Mil veces me maldigo por haberle entregado mis besos el día que lo conocí, pero…Cuando siento los latidos de mi corazón, miro de frente al tiempo dándole gracias al dios de mi credo por haberlo cruzado en mi camino…pues…Aunque parezca mentira ésas sensaciones que embargan mi vida, jamás las había sentido con tanta alegría en el cuerpo, cuando me abraza y me llena la boca de besos…Me entra tal calentura, que por muchas barreras que ponga entre los dos, no quisiera nunca detener la ansiedad de mi amor por él, y es que…Me arranca los suspiros de la garganta con tal plenitud, que chillando como una fiera salvaje, salen airosos para que venga corriendo a callarme la boca con la desfachatez de sus atrevidos labios, y por eso…Ven pronto amor mío que muero por estar contigo de por vida, aunque seas mi muerte anunciada, y…Como un rayo llegó galopando…Si estuviera soltero te llevaría conmigo aunque tú no quisieras, me dijo sonriendo…Y, ¿dónde me llevarías? Le respondí mirándolo a los ojos…Te llevaría lejos, muy lejos…¿Sí? ¿Dónde? Te llevaría al imperio de los dragones…¡Qué casualidad! Acabo de leer la novela de Valerio Massimo Manfredi que se titula así…¿Y te ha gustado? ¡Mucho! Pues más te gustará el lugar donde imperan mis sentimientos…¡No me digas! ¿Cómo es? Todo lleno de pasión y fantasía…Es un sitio donde imperan los brazos y las caricias de mis manos…También los besos de mi boca a tus labios y por último te arrastraría al imperio de mi lengua de fuego recorriendo todo tu cuerpo…¡Me cachis la mar! Me dije mientras transitaba por el camino de las sombras que albergaban alrededor de mi morada, hasta que finalmente llegué al imperio de los dragones, donde un día me perdí entre llamaradas de pasión…
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