jueves, 4 de septiembre de 2014

ME ENGAÑASTE.- (MICRORRELATO)



Me engañaste, ¡vaya que sí! que me engañaste como a una quinceañera y me perdí. Me perdí buscándote por todas partes. Me perdí en las pelambreras de mi cabeza y encontré una maleta llenita de letras... y mientras las ordenaba pensando que eran tus cartas, una ráfaga de viento me las arrancó y se las llevó volando afuera... y cuando quise darme cuenta me encontré subida en una cometa… Yo te había creído, siempre te creí, y pensando que me buscarías, fui dejando pistas para que me encontraras. Tenía la esperanza de que me buscaras y me llevaras a bailar, si a bailar un tango juntitos y pegados, como si fuéramos una pareja de baile, fíjate qué ignorante soy, nunca aprendo, debo ser la última romántica del siglo, porque mujeres así ya no existen ni en las novelas de amor. Se quedaron con Corín Tellado… Ahora son más directa ¡vaya que sí! Que van al grano y a la primera de cambio se arrojan a los brazos del chico que les gusta y punto pelota… Hacen bien porque mira que queda cursi esto de ser tan modosita… Todos los días me vestía guapa por si te veía, fíjate hasta qué punto te esperaba. Iba por la calle con los ojos abiertos como platos, mirando cada rincón, cada callejuela, hasta entré en la catedral por si se te hubiera ocurrido entrar, sabes bien que una vez te lo dije, ¿te acuerdas? pero no, no te veía por ningún sitio, creo que no querías ni verme, que me odiabas y no sé por qué… me atraías tanto… estaba tan enamorada de ti, ya ves qué estupidez, enamorarme a mi edad… Cada vez que pienso en las pista que iba dejando para que tu la vieras me entra una rabia… Hasta me enfado y me maldigo mil veces por ser tan estúpida, y es que estas cosas del amor le ponen a una, una venda en los ojos y no ven más allá de sus narices… A veces me sublevaba revolviéndome contra mí por lo payasa que me hacías parecer, y pensaba que si te encontrara en ese momento frente a mí, te retorcería el pescuezo, porque de hombre ya no tienes cuello, sino de gallo altanero, pero lo que tú no sabías es que te enfrentabas a una gallina, si, si, a la gallinita ciega, esa que de pequeña jugaba con mis hermanas y menuda éramos…Otras veces me quedaba mirando fijamente a algún hombre como queriéndote reconocer, y lo único que conseguía era que me siguiera un buen rato hasta que me lo quitaba de encima, y es que para decir la verdad, los hombres no cambiáis nunca ¡eh! Vaya, parecen que no han evolucionado y con tal que una los mira un rato ya se imaginan que quieren acostarse con él… Allá donde iba colgaba una fotografía para que me vieras, para que supieras lo bonita y linda que estaba, pero nada, tú no aparecías por ninguna parte. Me recorrí toda la ciudad, buscándote en cada rostro, en cada mirada, imaginando tu cara, pues no te conocía y la única foto tuya que tenía era del año la nana, así que tenía que imaginarte en las huellas del tiempo en ella… Tenía esa desventaja, en cambio, tú sabías perfectamente como era yo porque me espiabas desde lejos y en la distancia… Estuve más de una semana recorriendo avenidas y plazas, hasta quedé con amigos míos de la infancia para que me vieras, para que sintieras celos y nada… Los días pasaban y pronto tendría que regresar, y había perdido toda esperanza de encontrarme contigo. Una tarde de lluvia que iba caminando tranquilamente, empezó a caer un chaparrón tan grande que tuve que correr hacia la parada del autobús y en ese momento es cuando alguien llamó mi atención. Si, sí, eras tú, no podía equivocarme. Fue un gesto, tu mirada, el mohín de tus labios, estaba segura de que eras tú. Pasaste por mi lado, me miraste y agachaste la cabeza enseguida y despareciste. Se me desbocó el corazón. Casi se me sale del pecho, ¡vaya que sí! que parecía una potranca indomable. No te podía dejar escapar. No estaba dispuesta a ello. Llevaba más de una semana desesperada recorriendo la ciudad de punta a punta. Ni me lo pensé. Salí tras de ti, pero el semáforo fue tan cruel que se puso rojo. Había mucha gente y te mezclaste entre ellos, pero yo te seguía con la mirada desde lejos. Al momento se puso verde y crucé corriendo y mientras corría, me vi reflejada en el escaparate de enfrente. ¡Era patética la imagen que ofrecía! Yo, una mujer madura tras de un ti. No me lo podía creer. Jamás he corrido tras un hombre, ¡eso no es darse a valer! No lo dudé, me agaché y cogí un pedrusco del suelo y automáticamente lo lancé contra el cristal y la imagen desapareció al momento de mi mente y corrí. Corrí tras él como una colegiala. Tenía la edad de la libertad, esa edad que no se detiene ante nada y no mira a la gente, ni le preocupa el qué dirán. Esa era mi edad. El autobús estaba llegando a la parada y de un salto llegué hasta la misma puerta. La gente se amontonaba en ella. Él estaba casi en la entrada. Yo atrás. Entre codazos me abrí paso y subí al autobús. Estaba rodeada de cuerpos grandes, brazos en altos y culos por todas partes, pero era tal mi ímpetu que llegué justo hasta él. Me puse de frente y lo miré a la cara, a los ojos directamente y ya se rindió. Nuestros cuerpos casi se rozaban y nuestras manos se buscaron por los bajos y se enlazaron… De repente empezó a cruzarse imágenes de nuestras vidas, era como si el bluetooth estuviera conectado a nuestra mente…Tenías la mirada triste, como apagada, sin brillo. Sentí toda tu pena en mi alma y empecé a acariciarte con mis ojos…Una cascada de lágrimas empezó a bañar mi rostro y cuando me vistes me rodeaste con tus brazos los hombros atrayéndome hacia ti. Te acaricié el oído con palabras de amor y me perdí en el laberinto de tu ansiedad…Y antes de la última parada, bajé del autobús llorando y al volver la vista atrás, mis lágrimas se arremolinaron con los suspiros de tu garganta…

viernes, 15 de agosto de 2014

SUEÑOS DE ESPERANZA.- (MICRORRELATO)



Estaba desesperada por las noticias que últimamente se oían en todas las emisoras radiofónicas acerca de la corrupción. Los recortes y el paro se llevaban la palma. Los debates políticos eran demoledores. Nadie se ponía de acuerdo. Europa estaba invadida por la crisis. Los Estados Unidos también, y para colmo, el tema de los inmigrantes subsaharianos estaba llegando a límites insostenibles por la cantidad de gente y lo peligroso que era. Precisamente esa mañana tenía que llevar los resultados de una ecografía mamaria al ginecólogo y entre la preocupación por el diagnóstico y lo que estaba escuchando en la radio mientras desayunaba, se me llenó la cabeza de unas ideas de lo más extravagantes. Camino de la clínica, no sé si por justificar mis dudas referentes a los resultados, vaya usted a saber, el caso es que lo vi más claro que nunca. Me puse a deletrear en el aire en menos que canta un gallo. Envié a todos mis avatares a recorrer el universo. Tenían que dar la voz ante de que esto estallara. No había trabajo. Las enfermedades asolaban a medio mundo. Los inmigrantes se encaramaban a las bayas de Ceuta y Melilla. Muchos sucumbían ante el hambre y la sed. Los más débiles caían abatidos. Otros se lastimaban los pies y las manos. No les importaban. Estaban dispuestos a todo. No tenían nada que perder. En su país de origen el hambre y la enfermedad los mataban por minutos. No lo pensé ni un instante. Reclamé a múltiples personajes a difundir que les daba trabajo. Llegaron a miles. Tuve que hacer una criba en la cual se requerían varios requisitos. Simples preguntas acerca de si tenían ilusiones y esperanzas. Unos ideales para poder triunfar. Ante todo no quería ni vagos, ni drogadictos, ni alcohólicos. Esto era serio. Teníamos el mundo en nuestras manos y no podíamos permitirnos el lujo de perder más tiempo. Llegaron médicos de todos los rincones del mundo. Mentalmente pinté un boceto de los pasos a seguir y se me ocurrió la noticia que iba a revolucionar todas las redes sociales. A mi regreso me lancé de lleno sobre mi ordenador. Hice un llamamiento con las siglas SOS a través de Internet. Enseguida recibí más de un millón de respuestas preguntando qué era lo que ocurría. Muy calmadamente les dije que teníamos que teníamos que hacer un milagro. Era nuestra obligación. Así que envié el mismo mensaje a todos mis contactos y como éramos tanto reunimos un tesoro incalculable de comentarios. Como no podía pararme en leerlos todos, les pedí que necesitaba sus currículum, porque el trabajo era lo más interesante. Se necesitaban médicos, profesores, arquitectos, ingenieros, electricista, albañiles, carpinteros, agricultores, incluso gente del medio ambiente y escritores. A mi llamada se unieron a la causa común los hombres más ricos del mundo que hartos de zánganos entregaron todo su capital a la obra universal que teníamos que fundar. No pasó ni una hora y las redes se colisionaron al momento. Se presentaron miles de millones de gente de todas las edades, razas y naciones. Por supuesto de ambos sexos. La mayoría parados. Me daba igual. A mí sólo me interesaban los mejores. Mandé a mis avatares que hicieran una criba para seleccionar a los más inteligentes y preparados, pues de ello dependía el buen milagro. Una vez echa la elección tenía que dilucidar la trama que se me había ocurrido, pero antes tuve que leer sus propuesta, preguntas y me llamó mucho la atención que la mayoría coincidían en para qué se necesitaba un escritor. He ahí, el Quid de la cuestión. Necesitamos un escritor para que escriba éste gran Sueño. Un sueño lleno de esperanza para que la humanidad no desespere y que si los inmigrantes salen huyendo de la miseria, unamos nuestras fuerzas y ayudemos entre todos a construir una tierra hermosa y llena de riquezas para que no salgan de ella, sino todo lo contrario, que haya tanto trabajo para que sean los otros los que vayan a ella…. Saquemos de ese continente lo mejor que pueda dar sus tierras. Lo mismo que el pueblo americano, fundemos un país rico y llenito de esperanza, sueños y abundancias...



martes, 12 de agosto de 2014

ME DECEPCIONASTE.- (MICRORRELATO)



Me miraste y me enamoré… Empezaste a mirarme y yo caí como una colegiala, y eso que me guardé de ti, porque en el fondo sabía que aquello no estaba bien, pero caí rendida a tus pies. Luché y luché contra la aventura de mí ser, pero era tan emocionante aquello que tú me ofrecías con la mirada y que yo necesitaba tanto en aquellos momentos… Fíjate, ahora me asaltan las dudas después de tantos encuentros de arrebatos diabólicos, porque estos sentimientos nuestros no eran normales, ¡eran terroríficos! Vamos que estaba siempre muerta de miedo y todavía no sé porqué me arrastraban tanto a tus brazos, a esos besos retorcidos y nerviosos… Ni siquiera sé por qué me dejé llevar por tu mirar, ese mirar tan fogoso que tienes, esa mirada tan penetrante, siempre escrutando cada rincón de mis pensamientos, como si quisieras saber más de mí que yo misma, como si quisieras llevarme a tus adentros misteriosos, llenos de suspenses… picardías… Era un interrogatorio constante de preguntas y respuestas, ¡pero tus respuestas, porque a mí ni me daba tiempo! Antes de reaccionar, ya me estabas arrastrando hasta el infierno…a tu infierno…Me quieres llevar contigo. Me lo dijiste una vez, ¿te acuerdas? Me dijiste que ya no me soltarías…Tengo miedo de ti. Tengo miedo de ese querer tuyo tan posesivo, tan exclusivo, tan ansioso. Temo perderme en tu locura y no poder salir de éste laberinto infernal de ultratumba, porque este vivir nuestro no es natural ni humano. Va más allá de los límites de la realidad. Es como si viviéramos el uno dentro del otro, siempre unidos por ese hilo mental que traspasa las piernas y los brazos, las venas, como si fuera la sangre de mis venas y yo de las tuyas, en el pecho tu corazón latiendo al ritmo del mío… hasta ahora… Temo que no quieras comprender que ya se acabó, porque me has defraudado y ya no te quiero… Me decepcionaste mi amor, me llevé un desengaño contigo y ya no te quiero, ¡me he desilusionado! Ya no hay marcha atrás, ¡se acabó y se acabó! ¡Hala! ¡Fuera de mi vida! No te conozco. Ya no sé ni quién eres. Un extraño, si, si, un verdadero extraño, déjame en paz de una vez. No vuelvas a seguirme, ni me esperes, ni estés como un perrito faldero tras de mi. No lo soporto, no me gustan los hombres tan abnegados, ¡pareces un crío! Nunca me han gustado los hombres sumisos y obedientes, ¡ni que fueras mi esclavo! ¡lo odio! ¡Me subleva! ¡Me pone de los nervios! Me da una rabia… Me llevé el desengaño más grande del mundo cuando vi cómo la mirabas, si, lo mismo que me miraste a mí, y entonces fue cuando me derrumbé, ¡vaya que sí! Me desencanté contigo, fíjate, yo que te tenía en un altar… ¡qué ignorante fui! Soy más tonta… Ya no te quiero, me he desenamorado de ti, es como si de repente lo hubiera visto claro, lo siento, tendrás que aceptarlo, no te enfades conmigo, entiéndeme, compréndelo, que tu al mirar a otra como me miraste a mí, me has abierto los ojos… y ahora te desconozco…

jueves, 7 de agosto de 2014

HÁBLAME DE AMOR.- (MICRORRELATO)



Háblame como si quisieras seducirme, háblame como si me acabaras de conocer… háblame con amor... como si no lleváramos tantos años casados… háblame como te hablo yo, porque así parecerá que los años no han pasado y todavía estamos en la senda de la seducción… No me grites cuando te pido algo, ni me mires con rencor, no me hagas malos gestos y regálame una flor… Enamórame con la mirada, cortéjame con tus palabras, dime que me quieres y alegra ese humor… Arrópame entre sábanas, bésame con pasión, pinta una sonrisa en tus labios y háblame de amor, vaya a ser que se me olvide que una vez te quise tanto... y busque a mi príncipe encantado, que aunque tú no lo veas están por todos lados… Están esperando que una mujer como yo, se tire a sus brazos, escuche sus palabras de amor y le bese los labios… Son como perros callejeros que se resisten al desencanto y al desamor y cuando una mujer les sonríe, se arrojan sobre ella como si fuera la mujer de sus sueños…

miércoles, 30 de julio de 2014

ME GUIÑASTE.- (MICRORRELATO)



Me guiñaste un ojo al pasar junto a mí y yo te sonreí, ¡vaya que sí! que me dio una risa… Me guiñaste y me perdí entre dos mares cuando de niña, los chicos les guiñaban a las chicas y ellas les sonreía... y esa sonrisa que yo percibí en un instante de mi vida, quedó en el aire dormida y latente, pero viva… Era como si estuviera alerta a un despertar lejano, donde sólo la complicidad y la picardía se daban la mano. No lo pensé ni un instante y seguí sonriendo tras ese guiño como una chicuela adolescente. Estaba poseída por una fuerza interior que me empujaba a ir tras de ti… y tu sabiéndote ganador me llevaste por sendas inconfesables, donde la curiosidad se apoderó de las emociones más atrevidas de mi ser. No había nadie en aquel portal. Tan sólo tu y yo, y me dejé abatir por la aventura de traspasar los límites estipulados por la sociedad. No sentía nada de vergüenza. Era como si nos conociéramos de toda la vida. Nuestras manos batallaron en una lucha infinita escarbando por lugares recónditos, mientras boca con boca se liaron a batallar contra besos distorsionados de deseos, enganchándose las piernas en un abrazo interminable de tirabuzón y cuando estábamos casi culminando el baile del apasionado encuentro, se oyeron pasos bajando los escalones… Salimos pitando de allí como dos chiquillos haciendo travesuras, como cuando llamaba a todas las puertas de los pisos,  ja, ja, ja… y te seguí, te seguí como un galgo por la calle, toda llenita de gente desconocida, algunos conocidos por mí. Me escabullí entre ellos corriendo, corriendo tras de ti, ja, ja, ja… Parecía que estábamos jugando al Rol en vivo y en directo, donde cada miembro del grupo lleva un instrumento con poderes para ir ganando. Tu llevabas una espada, si la espada de Damocles, esa que pende de un hilo, si, si, como diciendo… ten cuidado, ten cuidado… que hay mil ojos diferente acechando por las esquinas, espiando cada movimiento, pero ¿qué me importaba a mí la gente si aquella aventura era de lo más emocionante? Estaba hechizada, como poseída por una fuerza interior que me arrastraba a no detenerme jamás. Corrí, corrí y corrí tras de ti guiada por ese guiño atrevido y sugerente a la vez. Yo llevaba una caja llena de sorpresas, ¡vaya que sí! que cuando la abrí hasta yo misma me sorprendí al ver lo que contenía. Estaba llena de máscaras, y en cada una de ella había escrita una palabra: niñez, infancia, inocencia, pudor, curiosidad, sueño, ilusión, esperanza. Un sinfín de adjetivos y apelativos referentes a las distintas etapas de la vida personal, de los cuales, yo sabía por propia experiencia, además contenía también varios uniformes femeninos, donde la niña, la hija, la colegiala, la hermana, la novia, la esposa y la madre se llevaban la palma. Me quedé patidifusa, sin reaccionar y seguí adelante, siempre tras de ti, sabiendo, que tu espada pendía sobre mi cabeza. De repente llegamos a un callejón, y en la curva, justo en la mitad, en un arrebato de ardor, nos besamos apasionadamente mientras me susurrabas al oído frases atrevidas y llenas de picardía seguida de ese guiño… Imagínate que estamos en un pajar los dos solos, revolcándonos como animales… y yo sonriendo te sugería… no, mejor sentados en la butaca de un cine, viendo una película, si, con las manos empeñadas en disfrutar del paquete vacío de palomitas, ja, ja, ja… y tú guiñándome… no, no, en un autobús repleto de gente, y yo tras de ti, respirando fuerte, para que escuches bien cuánto te deseo… y yo te miraba y me reía…ja, ja, ja… Hasta que se nos acabaron las palabras y los besos… Y seguimos nuestras andanzas caminando de la mano, como si fuéramos novios de verdad hasta un jardín oscuro, oscuro y lleno de árboles altos y frondosos. No había nadie, tan sólo tu y yo y ahí fue donde descubrí otra máscara, la que llevaba puesta en la cara, ja, ja, ja… La que te sonreía cuando tu me besabas y me abrazabas. Me apoyé sobre ese árbol y me dejé querer, si me dejé querer como nunca, me abandoné a la oscuridad de la noche y a tus ardientes manos de pasión, sin importarme nada, pasando del mundo y de los ecos lejanos. Me daba igual, como si nadie existiera tan sólo tú y yo… me arrodillé ante ti y besé todo lo que mi boca alcanzaba… Me sentí fuerte y poderosa, como si fuera la dueña de mis emociones y de mis pensamientos, ¡vaya que sí! Que tenía el universo en mis manos y a mis pies… Estaba toda eufórica, como si tuviera alas…Era el momento más emocionante de mi vida… No sabía yo que tras ese guiño y aquella sonrisa se escondiera la euforia de la vida…


NO ME DEJES DE QUERER.- (MICRORRELATO)


No me dejes de querer, por Dios, no me dejes de querer que moriré. Te quise desde el primer momento que supe de ti, de cómo me mirabas, ¡madre mía qué mirada tan profunda! Si, si, fue eso lo que me enamoró de ti, esa fuerza chispeante que echabas por los ojos, porque echabas fuego de pasión, ¿sabes? Después no pasaba un día que no me tropezara contigo en el camino, creo que te hacías el encontradizo, si lo sé, ahora estoy más segura que nunca, ¡vaya que lo sé! Eres tan pertinaz, no te cansabas nunca de abordarme, ¡cuanta paciencia madre mía! Mira que eras pesado, siempre esperando una señal mía, una sonrisa, cualquier gesto de la cara para continuar al acecho…No me pude contener, no pude aguantar tanta presión diabólica por parte de los dos, era como si jugáramos al gato y al ratón, perdón a la gata, ja, ja, ja…porque cuando quise darme cuenta te lancé la zarpa al cuello y te comí la boca a besos…te desarmé enterito, casi te comí vivo, ja, ja, ja... y caíste en mis brazos como un niño y cuando pudiste desasirte de mi, balbuciste te quiero, te quiero y te quiero…Lo mismo que ahora…¡Mira que fui atrevida…! Me dejo llevar por mis impulsos y ya no tengo manera de parar, apenas puedo sujetarme y eso que quiero olvidarte, pero no, tu no me dejas que lo haga, siempre estás ahí, y ahora ya es imposible porque te quiero…Ya no sé vivir sin verte aunque sea un momento, pero al menos cuando te veo sé lo que sientes por la fuerza de tu deseo, lo leo en tus ojos, si en la mirada que me echas desde lejos y aunque no estés cerca, te presiento en los adentros de mi alma…Si amor mío, como el otro día que caminabas delante de mí y yo con la mente te dije, vuelve la cabeza, vuélvete y ven hacia mí, y lo hiciste, fíjate qué poder tengo sobre ti, ¿por qué será? ¡Qué cosa más extrañas…! Me ocurren unas cosas más raras...A veces creo que es la fuerza del amor, no, del amor, no, porque éste sentimiento mío traspasa las fronteras de la naturaleza, si, si, es demasiado carnal y sólo las personas muy enamoradas lo presienten. Creo que a ti te pasas lo mismo, pero no me lo dices porque te guardas, siempre te guardas, no te abres a mi del todo porque temes que yo me lo crea demasiado y tienes como un caparazón, me da una rabia…yo que me descarno ante ti sin vergüenza alguna, que te abro el corazón y te cuento todos mis temores, mis secretos más íntimos, ja, ja, ja…. Y tu me escuchas como alelado, como diciendo…¡menuda mujer, qué atrevida es! ¿Qué más da mi amor? No tiene ninguna importancia, ya sabes como soy y por eso, porque me conoces demasiado me temes cada día más y no confías en mí…Reconócelo, ¿verdad? O quizás es que no tienes seguridad en ti mismo, ¡qué tontería! Yo en cambio tengo tanta seguridad en mis sentimientos, en mi proceder, no tengo miedo de nada porque me tengo a mí misma, me conozco y me acepto tal cual… ya no podría echar marcha atrás…No me cambies nunca tu mirar, porque esa mirada tuya es la que me hace avanzar en la vida con éste bello caminar, si, me vuelve loca todos los sentidos y me quedo sin razón, ¡vaya que sí! que me quedo toda tontita perdida, ja, ja, ja…¿para qué sirve la razón? Para nada, sólo es un obstáculo más para no dar rienda suelta al amor, aunque sea bajo la sospecha del pecado…¿pecado? No, no, que las cosas del querer saben muy bien y es sagrado…

miércoles, 9 de julio de 2014

FUEGO EN EL CUERPO.- (MICRORRELATO)





Hay que ver esta calentura que tengo por todo el cuerpo, me está quemando por dentro, todo el pecho ardiendo. No duermo ni de noche ni de día, ¡maldita sea su estampa! que quiere acabar conmigo, te juro que cuando acabe con esta agonía me voy corriendo a la calle a recuperar cada momento perdido en éste pedazo cuerpo que tengo… Menudas nochecitas que estoy pasando, dando vueltas de derecha a izquierda, con unos dolores… Parecen mordiscos de perro, clavándoseme los dientes como puñaladas en el pecho, no paraba de pensar pero… ¡Dios mío! ¿Por qué me martirizas tanto? ¿Será la edad? ¡Seguro! Tengo una edad muy peligrosa y dicen las malas lenguas que con los años una se vuelve recelosa y duda de todas, si, si de todas ellas, es como si se estuvieran ensañando conmigo, porque vamos que ya llevo unas pocas noches sin pegar ojo ¡eh! Anteanoche era como si me abrieran las costillas de la parte derecha, así, como si me las arrancaran de cuajo, tirando unas manos de mis caderas hacia abajo, ¡ay madre mía de mi vida! Hacia abajo es por donde más me quemaba el cuerpo, unas calenturas… eran como tijeretazos en toda la carne y en la misma barriga unas garras con uñas atravesándome las vísceras, ¡no sabía ni qué postura poner! Mira que he dado vueltas esta noche, bueno, y por las mañanas ni te cuento… Llevo más de cuatro días que no paro de pensar locuras y dicen que esto con la edad es peor porque se pone una ardiendo como una olla Express, vamos que estoy escocida y me pica a rabiar, y yo aquí más sola que la una conteniendo las ganas de rascarme, porque ganas me dan de coger algún objeto por ahí y ponerme como una moto, me hincharía, lo juro que me rascaría como una verdadera energúmena, pero a ver, no puedo, eso sería peor todavía, porque me ha dicho mi marido que no lo haga, que ya soy muy mayor para hacer tantas tonterías y que debo contener esos impulsos, pero es que no se pueden imaginar los escozores que tengo, llevo toda la tarde como abrasada viva, me siento carbón en llamas, ¡por Dios de mi vida! Hasta cuando voy a aguantar, me escuece una barbaridad, me picotean como si yo fuera un alfiletero, siento que de un momento a otro voy a reventar porque hasta me siento arder, tengo un volcán dentro de mi cuerpo que de un momento a otro va a entrar en erupción y voy a armar una… la fogata de San Juan no se puede comparar, la madre que me parió, mira que pasarme a mí estas cosas tan raras… pero esto, qué es por Dios, que ya soy muy mayor y que estoy muy sensible, que ya no me pega a mí estar tantos días aguantando éstos irresistibles picores por delante y por detrás, y encima ahora me ha brotado como unas ampollitas pequeñas en medio de los senos que parezco una sandía abierta en canal, y me ha dicho la doctora que éste Herpes Zoster da mucho qué hablar, que hay una invasión ahora en Córdoba y me ha tocado la más dolorosa de toda la ciudad, ¡me cachis en la mar!